TE LO PROMETO

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Klaus: Lo siento, no debía haberte gritado. Pero no puedo verte así por su culpa. -dijo arrepentido-

t/n: Y yo tampoco puedo verle a él así.

Klaus: Prométeme que no le pasarás ni una mas.

t/n: Sabes que no puedo prometerte eso.

Klaus: Prométemelo. -repitió alzando un poco la voz-

t/n: No voy a prometerte algo que se que no cumpliré.

Klaus: Si lo harás, y no me quedaré tranquilo hasta que no lo hagas.

t/n: Te lo prometo. -accedí dándome por vencida-

Klaus me dio un beso tierno en la mejilla y salí de su habitación, bajé al salón y hablé con Elijah y Bekah de lo que había pasado. Me dijeron lo mismo que Klaus, lo mismo que me habían dicho durante todos esos días, todos los consejos que yo había ignorado por completo pero que ahora no paraban de rondar en mi cabeza.

Después de eso las dos subimos a su habitación, supuestamente todas se arreglaban en el Miss Mystic Falls pero nosotras lo haríamos en casa. Salvo los vestidos, que Elijah se los había llevado porque no podíamos ir por la calle con ellos puestos. Bekah se encargaba de los peinados y yo me encargaba del maquillaje, ya que a mi se me daba de pena hacer cualquier tipo de peinados, igual que a ella maquillarse.

Ambas iríamos con un maquillaje sencillo ya que siempre he pensado que al natural era como mejor podía ir cualquiera. De peinados, ella lo llevaba recogido con un moño precioso rodeado con una trenza, mientras que yo decidí simplemente ondulármelo.

Su vestido era verde, solo llevaba una manga bajo el hombro izquierdo, era algo ajustado hasta llegar a la parte inferior la cual era semejante a la típica cola de sirena en los vestidos. Mi vestido era rojo, ajustado por la parte superior pero que caía recto y con elegancia, era algo escotado y no tenía mangas.

Al terminar de arreglarnos salimos da casa, llegamos al Miss Mystic Falls y subimos a cambiarnos.

Rebekah: Estas preciosa.

t/n: Tu tampoco te quedas corta ¿al final con quien bailas? -pregunté como si no lo supiese de sobras-

Rebekah: Con tu hermano. -su expresión mostró algo de timidez-

t/n: Os he escuchado esta mañana, no quiero saber el porque de todo eso. Pero si salís juntos, que tiene pinta, espero que me lo cuentes. -le advertí riendo-

Rebekah: Eso no pasará, pero esta bien. -dijo de la misma manera-

Nos llamaron al instante de acabar la conversación para salir, ya nos presentaban. Bekah, como no, estaba muy nerviosa, yo en cambio solo rezaba porque Kol viniese. Ella salía la primera, bajó las escaleras sonriente y Damon la recibió. Después iba Elena, a quién recibió Stefan. Era mi turno, bajaba las escaleras en busca de Kol, pero no lograba encontrarle por ningún lado, entonces alguien se puso al final de las escaleras en su lugar.

LA OTRA SALVATOREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora