Stefan: Enana, esta es Elena.
t/n: Vais de réplica en réplica hermanito. -dije riéndome mientras Elena me miraba con mala cara-
Stefan: Se buena. -me miró como si hubiese dicho algo malo, aunque no era así ya que no estaba equivocada-
t/n: Él es Niklaus, Niklaus Mikaelson. El híbrido original.
Klaus: Un placer. -dijo con su sonrisa malvada-
Elena: ¿Original?
t/n: Los originales fueron convertidos por una bruja muy poderosa...
Klaus: Mi madre. Mis hermanos y yo somos los primeros vampiros del mundo, hace más de mil años. -dijo continuando mi frase-
Stefan: Pero no eres un vampiro cualquiera. -afirmo con un tono extraño-
t/n: Es mitad vampiro y mitad lobo.
Klaus: Si pero mi parte lobo está dormida, y ahí es donde... -le corte-
t/n: Klaus, hoy no. -le supliqué-
Klaus: Esta bien. -me asintió con la cabeza y me sonrió-
t/n: Stefan, ¿Qué hay de Damon?
Stefan: Dale tiempo, te buscamos durante años pero no dimos contigo, por lo que pensamos que debías estar muerta. A Damon eso le consumió por dentro hasta dejar atrás su humanidad durante años. -dijo cabizbajo-
t/n: Pero ahora estoy aquí. -dije algo nerviosa-
Stefan: Aún no está preparado enana. Pero hablaré con él, confía en mi.
t/n: Siempre lo he hecho. -le dirigí una pequeña sonrisa-
Elena: Tenemos que irnos Stefan.
Stefan: Ven mañana a casa, te prepararé una habitación.
t/n: No, de momento creo que será mejor que me quede con ellos. Damon no está preparado para verme y yo no estoy preparada para volver a vivir en esa casa.
Stefan: Esta bien, de todas formas ven mañana a cenar.
t/n: Vale.
Nos despedimos con un beso en la mejilla y cada uno se fue por su camino.
Klaus: ¿Todo bien?
t/n: Uno de mis hermanos me recuerda, es más de lo que me esperaba. -dije con algo de tristeza-
Klaus: Eso no es una respuesta.
t/n: Estoy bien, pero que Damon no me reconozca, duele.
Klaus: Él si te recuerda.
t/n: ¿Por qué estás tan seguro? -pregunté extraña-
Klaus: Porqué no creo que sea tan fácil olvidarse de alguien como tu.
Me sonrío con ternura y yo le devolví la misma sonrisa. Llegamos a casa, Elijah estaba esperándome, Klaus saludó y subió a su habitación para dejarnos a solas.
Elijah: ¿Cómo ha ido?
Le expliqué todo lo que pasó, algunas lágrimas cayeron por mi rostro y él me abrazó tratando a modo de consuelo, consiguió calmarme con ese abrazo.
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LA OTRA SALVATORE
Vampiros¿Te imaginas como debe ser despertar en una carretera con tres disparos en el estomago y totalmente desorientada? Es horrible lo aseguro, y mas sabiendo que se va a producir una matanza de vampiros en el pueblo donde te criaste. Pero entonces llegó...
