NO FUE SOLO UNO

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t/n: ¡Bekah! -me miró con inocencia- No me puede gustar alguien a quien no conozco.

Rebekah: Pues bien que has dicho que esta como un tren. -dijo como pullita-

t/n: Y no he mentido, ¿le has visto?

Rebekah: No puedo ver a mi hermano atractivo. -las dos estallamos a carcajadas-

t/n: ¿Querías hacer una noche juntas para preguntarme eso?

Rebekah: No, bueno un poco si. -nos volvimos a reír-

Nos pasamos toda la noche riéndonos de tonterías, estuvimos hasta las 6 a.m., ella se quedó dormida, yo no pude dormir asique unos 15 minutos después me levanté. Fui a la cocina, me preparé un café y me senté. Poco después sentí que alguien se acercaba pero tenía tanto sueño que no le di importancia.

Kol: Hola encanto. -dijo una voz masculina-

t/n: Hola. -dije alzando la mirada para ver quien era-

Kol: ¿Te gustaría ir a dar un paseo por el pueblo conmigo esta noche?

t/n: Emmm, claro. -dije extraña-

Kol: Perfecto.

t/n: ¿Por qué Klaus te clavó la daga? -pregunté unos minutos después-

Kol: ¿A parte de porque es un imbécil? Porque quería que algún día todos estuviésemos juntos de nuevo.

t/n: ¿Y para eso tenía que dormiros durante siglos?

Kol: Es Klaus, solo piensa en si mismo.

Me quedé callada, rato después Elijah apareció, hablé con el de lo que Kol me había propuesto y de que acepté. Intentó ocultarlo pero se le formo una sonrisa, cualquiera diría que prefería a Kol que a Klaus para mi.

Me di una ducha y al salir ahí estaba Rebekah esperándome.

t/n: ¡Joder Rebekah que susto!

Rebekah: Perdón. -dijo riéndose-

t/n: ¿Qué querías? ¿Y qué haces ya despierta?

Rebekah: No podía seguir durmiendo. Y estoy aquí porque me he enterado de que esta noche te vas con Kol. -dijo con picardía-

t/n: Si ¿Qué pasa?

Rebekah: Nada nada. Pero como se entere Klaus...

t/n: Rebekah solo fue un beso. -habían pasado unas semanas por lo que ella ya lo sabía-

Rebekah: No fue solo uno. -dijo corrigiéndome-

t/n: Bueno si, pero solo fueron unos besos, ni Klaus siente nada por mi, ni yo siento nada por él. A demás es mi vida, puedo hacer lo que quiera.

Rebekah: Bueno haz lo que quieras, mientras luego me lo cuentes. -se rio-

t/n: Te odio.

Rebekah: Ni en tus mejores sueños cariño.

Salió de mi habitación y yo comencé a vestirme, me arreglé un poco ya que quería ir a ver a mis hermanos antes de ir a ningún lado con Kol. Justo al salir me crucé con Klaus, y por su rostro parecía que aún no sabía nada.

LA OTRA SALVATOREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora