LO... LO SIENTO

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Miré a Klaus, ya llena de lagrimas y vi como se movía, no sabía como, pero no estaba muerto.

Klaus: No ha llegado al corazón. -explicó sin aliento-

Pero sin dejarme si quiera secarme las lágrimas, Elijah me apartó de él con la intención de terminar lo que había empezado. Yo, llena de furia le empujé de nuevo.

t/n: NO VOY A DEJAR LO HAGAS.

Elijah: NO TE METAS EN ESTO T/N.

Desafiándole con la mirada, le saqué la estaca a Klaus lo mas rápido y cuidadosa que pude, se la lancé a Rebekah, que la cogió al vuelo clavando su mirada en Elijah.

Rebeca: No lo hagas.

Elijah: Di mi palabra. -dijo mirando a Elena, la cual aún lloraba por su amiga-

t/n: Es tu sangre, me dijiste que Katherine haba sido tu mayor error porque por ella traicionaste a tu sangre. Y ahora parece que no te importe nada de eso. -dije con sarcasmo-

Elijah: No es lo mismo, sabes que siempre cumplo mi palabra.

Rebeca: Dices ser el noble y bueno de la familia, y eres peor que nosotros. -se quedó callada unos segundos- Eres igual que Mikael.

Kol: Es peor que el. -le corrigió-

Klaus: Yo no era de su sangre, pero de la tuya si. -dijo aún sin aliento- Debí clavarte una daga cuando tuve ocasión, pero te dejé vivir tu vida pensando que podía confiar en ti, pensando que siempre me ayudarías si lo necesita.

t/n: En un siglo y medio me has mostrado un Elijah que al parecer ya no eres.

Elena: MATALE ELIJAH, ME DISTE TU PALABRA. -gritó desesperada-

t/n: Será mejor que te calles, deberías sentirte afortunada de seguir respirando. -le miré fijamente- Muéstrame al que un día llamé hermano mayor.

Vi en el rostro de Elijah arrepentimiento, pero sobre todo culpa, después de tiempo insistiendo, habíamos conseguido que entrase en razón.

Elijah: Lo... lo siento. -le dijo a Klaus lleno de lagrimas-

Klaus: Eres mi hermano. -forzó una sonrisa mientras se incorpora

Entonces me acerqué a Elena, todo lo que había pasado era su culpa, todo por su maldita culpa y eso no iba a quedar asa. El agarré del pelo, tirando de él hacia atrás y saqué a cuchillo.

t/n: No sabes lo mucho que me gustaría matarte.

Klaus: ¿Qué haces? -preguntó preocupado-

t/n: No sabes la satisfacción que se debe sentir al cortar tu cuello con este cuchillo. -pasé el cuchillo con suavidad por su cuello- Pero no voy a hacer, no lo haré por ellos. -señalé a mis hermanos con el cuchillo, aunque ellos seguían con el cuello partido-

Me acerqué a Klaus con felicidad, feliz de que todo hubiese salido bien y me besó. Después cogimos a todos, a mis hermanos, la bruja y la réplica y volvimos a casa.

LA OTRA SALVATOREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora