¿TAN RÁPIDO?

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Me sorprendió bastante ya que él supuestamente iba con Caroline, la cual probablemente debía estar mirándonos con odio. Me esperaba sonriente, tenía ganas de echarme a llorar por que Kol no estuviese allí, pero verle ahí parado hacía que se me olvidase todo lo malo.

t/n: Gracias. -solté un suspiro de alivio-

Klaus: Sabía que esto pasaría. -dijo enfadado-

t/n: Me he aferrado a una mínima esperanza que cada minuto se va desvaneciendo aún mas, le quiero pero no pienso seguir dejando que me destruya. -se formó una sonrisa en el rostro de Klaus-

Klaus: ¿Tan rápido?

t/n: Es lo único que le he pedido en estas tres semanas, me ha decepcionado al no venir.

No añadimos ninguna palabra mas, vimos como Matt recibía a Caroline. Después de haber sido nombradas las dos últimas chicas, todos nos pusimos a bailar. No sabía como, pero al ver a Bekah y a mi hermano bailar, parecían tener una química muy fuerte, pero sinceramente no me molestaba  para nada. Mientras bailábamos, Klaus y yo a penas dejabamos de mirarnos, cualquiera hubiese pensado que estábamos juntos, ni siquiera podía parar de sonreírle. Y fue en ese momento, justo en ese momento en el que me di cuenta de que estaba enamorada de él, y por mucho que quisiese, ya no podía negarlo mas tiempo.

Justo en el momento que el baile acabó, sentí que debía hacerlo, era como un impulso. Me acerqué a él y le besé, el cual beso siguió, pero nos separamos, y tras él estaba Kol, que nos miraba dolido y lleno de decepción. Abrí los ojos como platos y me llevé la mano a la cabeza, entonces Klaus siguió mi mirada y le vio, de repente se dio media vuelta y se fue a paso rápido.

t/n: ¡Mierda! -con la intención de seguirle Klaus me paró-

Klaus: Acabas de decir que te ha decepcionado ¿enserio merece la pena?

t/n: Que me haya decepcionado, no significa que le haya dejado de querer -hice una pequeña pausa-  y tampoco que lo que acabamos de hacer esté bien.

Dicho eso fui tras Kol, me había tratado mal las últimas tres semanas, pero eso no me daba derecho a besar a su hermano cuando aún estaba con él. Necesitaba hablar con él, no tenía intención de volver a ser su perrito faldero, solo iba a ser una vez mas, un último intento.

t/n: ¡Kol, joder para! -supliqué por tercera vez-

Entonces paró, se dio media vuelta -¿para qué te justifiques diciendo que he sido un capullo?- preguntó enfadado. Le miré con sorpresa a la vez que extraña, no sabía como era capaz de preguntar semejante cosa, como si él no hubiese hecho nada.

LA OTRA SALVATOREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora