SED DE SANGRE

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A la mañana siguiente me desperté y vi que Elijah me había dejado algo de ropa sobre la mesilla, supuse que era de su hermana. Me cambié y bajé, él estaba ya despierto, bebiendo un café mientras leía el periódico. La situación era algo incomoda, bueno, más bien muy incomoda.

Elijah: Buenos días t/n. -dijo educado-

t/n: Buenos días.

Elijah: ¿Qué te parece si hoy te enseño a controlar la sed de sangre? Es lo que más costará.

t/n: ¿Sed de sangre? -pregunté algo confusa-

Elijah: A que no te bebas la sangre de cada persona con la que te cruces hasta desangrarla y matarla.

t/n: Yo no soy ninguna asesina. -dije molesta cruzando mis brazos-

Elijah: Es tu instinto, no podrás evitarlo. No hay vampiro que nunca haya matado a alguien.

t/n: Y claro, yo no soy una excepción al resto.

Elijah: No. Y no será fácil, por eso será mejor que empecemos cuanto antes.

Desayuné y me di una ducha, Elijah me dijo que pronto me compraría ropa pero que por el momento podía utilizar la de la habitación que había junto a la mía.

Salí al jardín, donde me esperaba para enseñarme a controlar la sed de sangre.

t/n: ¿Quién es? -dije haciendo referencia a la chica que había a su lado-

Elijah: Con quien practicaras a controlar la sed de sangre.

t/n: ¿Y como se supone que debo hacerlo?

Elijah: Bebiendo la sangre de su cuello.

De pronto su rostro cambió y mordió el cuello de la chica. Yo no podía apartar la mirada de la sangre que caía lentamente, le dije que no podría parar y él me respondió que no me dejaría matarla. Me acerqué a ella a una velocidad sobrehumana y comencé a beberme su sangre, no quería matarla pero no podía parar.

De pronto Elijah me agarró haciendo que me separase de su cuello. Me enfurecí con él pero cuando volví a mirar a la chica, la cual se estaba desangrando, la ira se convirtió en culpa.

Elijah: -miró a la chica fijamente a los ojos- Olvida todo lo que a pasado y ve al hospital a que te curen.

t/n: ¿Lo... lo va a olvidar?

Elijah: Si, eso es el control mental. Si crees lo que dices, puedes obligarle a lo que quieras.

Poco a poco aprendí a controlar todos esos impulsos. La sed de sangre fue lo que más me costó, mejor dicho, aún no soy capaz de controlarla, no cuando estoy enfadada. La ira no podía controlarla, solo me calmaba beber sangre fresca hasta llegar a la muerte de esa persona.

Mi relación con Elijah cada vez fue a mejor, yo le consideraba un hermano mayor, igual que él a mi una hermana pequeña. Me contó toda la historia sobre la familia original: Como fueron convertidos, el malvado Mikael, Klaus el hibrido y lo que hacía con sus hermanos, me habló mucho de la increíble Rebekah, el sarcástico de Kol, el fuerte vinculo de Finn con su madre...

LA OTRA SALVATOREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora