¿KOL TE GUSTA?

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Le cogí del cuello y le empujé hacía atrás, hasta que su espalda chocó con la pared. Él también me cogió por lo que tuve que ceder y soltarle, me mataba admitirlo pero Klaus era mas fuerte que yo.

Klaus: Bienvenido a casa hermanito. -dijo sarcástico el muy idiota-

Kol: ¿Aún no te ha matado Mikael? -pregunté igual de sarcástico-

Me di la vuelta y vi a Rebekah.

Kol: Veo que sigues igual de enana hermanita.

Rebekah: Estas hecho todo un cómico Kol. -vino a abrazarme-

(Fin mood Kol)

Kol me parecía bastante agradable, me gustaba lo sarcástico que era. Después de que él y Rebekah se abrazaran, ella se puso a mi lado mientras se saludaban él y Elijah.

Rebekah: ¿Qué te parece?

t/n: Que esta como un tren. -dije sin pensar, esperaba que nadie me hubiese escuchado salvo ella-

Rebekah: ¡T/N! -dijo riéndose-

Por el grito de Rebekah los tres nos miraron, tampoco había dicho nada raro, la sangre de los Mikaelson no se quedaba corta en belleza. Y a demás no había mentido, Kol, que no paraba de mirarme, estaba como un tren.

Kol: ¿Nos conocemos? -preguntó con una sonrisa-

Rebekah: Se llama t/n, esta soltera. -dijo mirándome con picardía, a lo que yo le dediqué una mirada asesina-

t/n: Encantada. -le sonreí-

Kol: Hola encanto. -saludó con picardía-

Yo le sonreí algo tímida, Klaus le fulminó con la mirada pero Kol ni siquiera se dio cuenta.

Kol: Aún nadie me a dicho de donde a salido semejante belleza. Y aunque lleve muchos años dormido, no creo que sea una Mikaelson. -Elijah le explicó quien era mientras se ponía junto a mi- Rebekah, ¿no habías dicho que estaba soltera? -dijo fingiendo estar ofendido-

t/n: Elijah y yo no somos pareja, para mi es como un hermano.

Kol: Eso ya me gusta más. -cada vez que me miraba me sonreía con picardía-

El resto del día pasó volando, Kol y yo no compartimos muchas palabras más pero no dejábamos de mirarnos. Ya por la noche me iba a mi habitación pero Rebekah me paró.

Rebekah: Hoy dormimos juntas, ¿tu habitación o la mía? -me sonreía como una niña pequeña-

t/n: ¿Mi opinión no cuenta?

Rebekah: Si pero se que vas a aceptar. -dijo para después reírse-

t/n: Tienes razón. -dije también riéndome- La última vez fue en mi habitación, esta vez toca en la tuya.

Rebekah: Me parece bien, tu coges la comida y yo la sangre. -me guiñó un ojo-

Y así fue, guardamos la sangre en una pequeña nevera que teníamos para estas ocasiones y nos pusimos a comer y a hablar.

Rebekah: Oye entonces ¿Kol te gusta? -me miró con picardía-

LA OTRA SALVATOREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora