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¿TE ESTAS OFRECIENDO?

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Por la tarde salí a pintar, poco después salió Kol, se sentó justo detrás de mi y me observó durante unos minutos en silencio, hasta que empecé a sentirme incómoda.

t/n: ¿Qué haces aquí? -pregunté sin apartar la mirada del lienzo-

Kol: Me gusta verte pintar.

t/n: Me incomodas.

Kol: Si quieres me voy. -dijo a punto de levantarse-

t/n: No, no te vayas. Pero tampoco te quedes en silencio.

Kol: ¿Sabes que en un mes hacen el Miss Mystic Falls?

t/n: ¿Y a mi que?

Kol: ¿No piensas presentarte? -preguntó algo confuso-

t/n: No quiero, pero claro que lo haré. -Kol me miró extraño- Con lo que le gustan a Bekah las fiestas, hará lo posible para que me apunte con ella. -le aclaré-

Kol: Mi hermanita, siempre coaccionando.

t/n: Si, pero al final siempre me divierto.

Kol: ¿Y con quien irás?

t/n: ¿Te estas ofreciendo? -dije volteándome para mirarle-

Kol: ¿Tan obvio es? -me sonrió con picardía-

t/n: Solo un poco. -dije riéndome-

Kol: ¿Entonces?

t/n: Entonces nada, no se con quién iré.

Kol: Iras conmigo. -dijo seguro de si mismo-

t/n: ¿Tan seguro estas?

Kol: Por supuesto.

t/n: ¿Por qué? -pregunté desafiándole con la mirada-

Kol: Porque espero que para entonces ya estemos saliendo juntos.

Se levantó y volvió dentro, dejándome impactada y sin palabras. Rato después salió Klaus y se sentó en el mismo lugar que Kol.

Klaus: Hola amor. -dijo con su típica sonrisa-

t/n: Vete a la mierda Klaus

Klaus: Veo que sigues enfadada.

t/n: Casi me matas. -le miré con furia-

Klaus: Pero estas viva.

t/n: Si, gracias a Elijah, porque de no ser por él estaría muerta.

Klaus: Lo siento, estaba enfadado. -su perdón parecía ser sincero pero estaba demasiado enfadada-

t/n: Estabas enfadado porque una desconocida te dijo que no quería saber nada de ti.

Klaus: Estaba enfadado porque pensaba que les habías hablado mal de mi a tus hermanos y sus amigos. -me corrigió-

t/n: ¿Y que si lo hago? Tu te lo habrías buscado, y la otra noche me lo demostraste.

Klaus: ¿Qué puedo hacer para que me perdones?

t/n: Casi pierdo la vida por tus berrinches, no creo que puedas hacer nada. Y ahora si me disculpas, me voy a mi habitación.

Dejé a Klaus allí tirado, esperaba que se hubiese puesto a pensar en lo idiota que había sido. No tenía pensado odiarle toda la eternidad, pero no se lo iba a poner tan fácil.

LA OTRA SALVATOREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora