Sara es una joven reservada que realiza sus prácticas universitarias en una revista a pesar de que no conoce nada del mundo de la farándula. Un día cualquiera conoce a Michael, la atracción de ambos es palpable sin embargo una de las cosas más impor...
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Aquella confesión me dejó sorprendida, estaba segura de que mi rostro denotaba asombro pues Michael parecía divertido ante mi reacción. Me aclare la garganta intentando recuperar una expresión más neutra.
Eso explicaba muchas cosas, cosas que antes en realidad no había querido preguntarme, cosas que no quería que rompieran con la magia que se instalaba cuando el y yo estábamos juntos. Por eso aunque el me diera una respuesta vaga sobre su trabajo yo decidía no insistir.
Ahora entendía que hacía Michael en Madrid, estaba encargándose de abrir este lugar, y asumía que no era el único que tenía, la camarera había dicho que le llamaban desde Francia, con eso daba por hecho que debía tener negocios también allí. Llegar a esa conclusión me recordó otra cosa, que si él estaba en Madrid por eso probablemente se iría cuando acabara su labor.
Una parte de mi se oprimió un poco, Michael y yo no éramos nada, esa era la verdad, solo nos habíamos besado ¿qué? ¿Dos veces? Y eso no quería decir que tuviéramos una relación y yo lo sabía bien, porque nunca había tenido una relación. Habia salido con chicos antes, por supuesto, pero siempre llegaba un punto en donde no quería más nada de ellos, y siempre me excusaba con que no teníamos un relación, pues ellos nunca me habían pedido formalmente que fuese su novia y utilizaba eso en mi favor para terminar cualquier vínculo que tuviéramos.
Teniendo en cuenta esa cruda realidad, Michael no me debía absolutamente nada, así que por muy maravilloso que esto sea, se tendrá que ir tarde o temprano muy a mi pesar.
Esta parte nueva de mi, la parte que Michael sacó a la luz se lamento de que eso pudiera pasar en un futuro próximo pero la parte anti compromiso de mi interior salió a la luz una vez más, decidida a mantener mis distancias con él, por lo menos a un nivel sentimental profundo, si no cruzaba esa delgada línea estre la atracción y el amor, cuando el se fuera no me dolería.
Así que de momento disfrutaría de su compañía, tratando a toda costa no involucrarme a nivel sentimental. La pregunta es ¿podría realmente hacerlo?
—Te he dejado muda — es Michael quien dice algo luego de un rato— ¿en que piensas tanto?
—Estaba uniendo cabos... — respondo honestamente, reservando mis intenciones de no enamorarme de él
A pesar de que le respondo me toma un momento decir algo más, pues al decirlo me di cuenta de otra cosa, que expreso casi sin querer en voz alta.
—Por eso estabas tú aquel día en la fiesta
No era una pregunta, lo daba por hecho, asumiendo que conocía a personas importantes y tenía el compromiso de asistir a algunos eventos, justo como él había dicho aquella noche. Aquello me hizo darme cuenta de otra cosa, para que él se viera en la obligación de asistir a esos eventos de personas importantes él debía ser una persona importante.
No una simple persona trabajadora que ha logrado montar un café en el centro de Madrid, más bien una persona que ha logrado eso por todo el mundo, un empresario de éxito.