Capítulo 24 - Trampa

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Sara

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Sara

Mire la hora deseando poder salir pronto a mi descanso, luego de la noche de llanto Harry habia insistido en que fuéramos a almorzar juntos y la verdad es que me aparecía, él quería distraer mi mente y yo quería que me distrajera. No podía sacar de mi mente a ese rubio de ojos azules, mi rubito... inspire con fuerza para no desplomarme en mi escritorio, no era el momento ni el lugar. ¿Por qué me afectaba tanto? Ni siquiera fuimos novios, solo fingimos un día serlo, en teoría él no me debía nada, solo salimos... tuvimos algunas citas. Unas maravillosas citas. Suspire recordando, me dolía porque creí que era él, que era el indicado.

Siempre había sido muy disciplinada pero me estaba costando demasiado concentrarme hoy, era mi segundo día viniendo a la oficina, mi trabajo había iniciado hace semanas pero como todavía no me había mudado lo hacía todo desde el portátil. Ayer todo fue muy tranquilo, mis compañeros eran muy simpáticos en general, aunque aún no tenía la oportunidad de conocer a mi jefe, una compañera me dijo que estaba de viaje, hasta ahora el único contacto que había tenido con él era mediante correos electrónicos.

Mire nuevamente la hora, solo habían pasado unos pocos minutos, me sentí miserable. Respire profundo y me fui a la pequeña cocina, un café siempre me hacía sentir mejor. Agarre la taza vacía que tenía sobre mi escritorio y fui por los pasillos hasta llegar a la cocina. Solo estaba una muchacha que tomaba agua, cuando terminó su vaso salió de la cocina y quedé sola. Me serví café y le puse un poco de miel, tomé nota mental de llevar leche de almendras, no me gustaba tanto tomar café solo.

Camine hacia la gran ventana con la taza en mano, debería ir a mi escritorio pero por unos minutos no pasaba nada. Tome de mi taza y admire la vista, seria imposible para mi elegir entre esta vista y la de Madrid, ambas me encantaban, me embelesaban, el día que encontrara una vista con la que no pudiera vivir me quedaría allí de forma permanente. Por lo momentos viajaría cada vez que pudiera hasta encontrarla.

- Dejelas sobre su escritorio, estoy seguro de que volverá en cualquier momento, es el de la esquina - escuche decir a una voz fuera de la cocina que se hacia más cercana con cada palabra.

Pude sentir que aquella persona entró pero no me moleste en voltear.

-Oh, está aquí - escuche que hablaba de nuevo aquella voz masculina, pertenecía a la persona que había entrado. Con curiosidad me gire para ponerle cara

Era un hombre alto, llevaba un traje como la mayoría de los hombres que trabajaban aquí pero él se veía más impecable. Lo que más me llamó la atención fue su cabello desordenado y la barba que tenía de un par de días, era un pelirrojo muy atractivo.

Él me observo tanto como yo a él. Tenia los ojos marrones y a diferencia de su ropa y su rostro que tenía rasgos muy maduros, sus ojos tenían un brillo juvenil. No tardo en aparecer la persona con la que él hablaba, era un chico joven que iba en jean y una polo roja, era un repartidor, tenía un ramo de rosas en las manos. El chico nos vio con curiosidad lo que me hizo apartar la vista del pelirrojo un poco avergonzada. Por el rabillo del ojo me pareció verlo esbozar una pequeña sonrisa.

Estrellada (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora