Sara es una joven reservada que realiza sus prácticas universitarias en una revista a pesar de que no conoce nada del mundo de la farándula. Un día cualquiera conoce a Michael, la atracción de ambos es palpable sin embargo una de las cosas más impor...
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Me entró el pánico a tal punto que tuve la sensación de que me iba a desmayar en cualquier momento. Las tres permanecimos en silencio, Mónica sin saber que aportar a la situación, mi madre con una expresión dura y demandante y yo horrorizada sin saber cómo enfrentarme a todo lo que se avecinaba. Pensé en mentir, en decirle que el paquete no era mío, que era de Mónica, pero no iba a creerme. Harry en la cena pasada le había soltado el nombre de Michael y la libreta y pluma tenían mis iniciales.
Parecía que no había forma de salir de esta, no con una excusa, tendría que negarme sin dar explicaciones y mi madre no estaría muy complacida, no creía que fuera a aceptarlo.
— Yo mejor las dejo solas un momento — intervino mi amiga desapareciendo por la puerta de la cocina
— Mamá no puedes hacer esto— suspire — vienes sin avisar y...
— Y nada — me interrumpió — vine porque estaba llamándote para avisarte que el próximo domingo tendremos un almuerzo familiar, justo pasaba por aquí y quería decírtelo de una vez — su tono era firme, por lo que yo me mantenía en silencio y la escuchaba atentamente — nunca he conocido a algún novio tuyo
— ¡No es mi novio! — dije rápido
— ¡Aún! En cualquier caso es lo más parecido a un novio que has tenido. Así que llevalo al almuerzo del próximo domingo o te juro que vendré mañana a la hora que pasara por ti para conocerlo — sabia que era muy capaz de hacerlo, así que mi ansiedad fue en aumento — así que dime ¿lo llevarás?
No dije nada, mi ansiedad se estaba convirtiendo en rabia por verme obligada a dar un paso que aún no quería dar. Asentí a lo que ella sonrió satisfecha al fin
— Hasta el domingo hija, dios te bendiga — me dio un beso en la mejilla y salió de la cocina — Hasta luego Mónica — grito para que ella la escuchara
— Hasta luego Sabrina, que tenga buena tarde — dijo mi amiga apareciendo en el pasillo
Mi madre salió por la puerta principal y la realidad me golpeó como un balde de agua fría
¿Cómo iba a decirle a Michael que tenía que conocer a mis padres?
La ansiedad volvió, tenía la mirada perdida mientras pensaba en todo y en nada. Mónica se acercó a mi y me abrazó, la casa no era tan grande así que no tenía que explicarle nada, ella lo había escuchado todo.
Luego de aquello no dijimos nada sobre el tema, mi amiga me conocía bien, sabía que lo mejor para mi era esperar un poco a que asimilará la situación y estuviera un poco más lista para hablar sobre ello. Así que nos sumergimos en una tarde de películas para desconectar cada una del mundo exterior y de nuestros propios problemas.
Nunca había prestado tanta atención a las películas como ahora, por regla general mis amigos y yo hacíamos otra cosa juntos, si Mónica y Harry querían ver alguna película solían hacerlo solo ellos, yo siempre me dedicaba a otra cosa. En muy pocas ocasiones los acompañaba realmente a ver algún film o serie, solo en casos extremos, como ahora que Mónica está en pleno despecho y añadiéndole mi propia ansiedad me parecía bien desconectar.