Sara es una joven reservada que realiza sus prácticas universitarias en una revista a pesar de que no conoce nada del mundo de la farándula. Un día cualquiera conoce a Michael, la atracción de ambos es palpable sin embargo una de las cosas más impor...
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Michael
Mi pequeña latina abrió grande los ojos y se sentó en la cama de un brinco. Se me escapó una risa divertida ante su reacción. Siempre noté el rechazo de Sara hacia el compromiso pero eso no me detenía, quería hacer las cosas bien con ella. La vi taparse el torso desnudo con la sabana mientras abría y cerraba la boca sin poder creérselo. Habia pasado de estar medio dormida a estar totalmente en alerta, tenía el cabello un poco despeinado y una ligera marca de las sábanas en la mejilla derecha pero incluso así, en el desorden de la mañana, en la vulnerabilidad de su desnudez, en el pequeño desastre que tenía delante... para mi ella era perfecta. Cada parte de ella para mi era absolutamente perfecta.
Suspire con un tonto admirandola. Aún permanecía en silencio sin decir nada, pero realmente no me importaba esperar, yo estaba seguro de lo que sentía y estaba seguro de lo que ella sentía, incluso aunque ella aún tuviera miedo. Se llevó la mano a la boca y se inclinó un poco observando la cajita abierta, con sus dedos tocó las letras, admirando cada una de ellas. Levanto la vista y sus ojos se encontraron con los míos, aquello me hizo recordar lo mucho que ella insistía en lo hermoso que eran mis ojos, pero para mi no había nada más hermoso que los suyos. Ella amaba el intenso azul de los míos y yo amaba el intenso café de los suyos.
— Se que puede ser... — rompí el silencio— algo anticuado, no pido que alguien sea mi novia desde probablemente el instituto...
— Tu sabes que yo nunca he tenido uno — habla por fin. Sabia bien que Sara había tenido una vida antes de mi y que había salido con chicos (a ver, virgen no era, eso seguro. Tampoco es que eso me importara. Yo tampoco lo era) pero siempre se había negado a formalizar las cosas con cualquiera.
— Por eso quería pedirtelo. Te mereces a alguien que te lo pida — la tomo del mentón para que no aparte la mirada — te mereces a alguien que haga todas esas cosas ridículas, románticas, anticuadas, babosas, como quieras llamarlo, por ti y yo quiero ser ese alguien... — se mordió ligeramente el labio inferior y tuve que contenerme para no besarla y ser paciente y esperar una respuesta — se que a lo mejor te estoy pidiendo demasiado, que tu vida cambiará totalmente, que...
— Si... — la miro sorprendido y sonrió
—¿Qué? — pregunto más por querer escucharlo de nuevo que por cualquier otra cosa
— Se lo que implica estar contigo, me hago un idea... pero no me importa, no me importa si me quedo sin privacidad, si tengo que cuidar mis espaldas o si tengo que dejar de hacer algunas cosas mundanas si eso significa estar a tu lado — suspira y a mi me arrebata el aliento — así que sí. Quiero ser tu novia maldición
Me empezó a doler la cara de lo mucho que estaba sonriendo. Yo también sabía que podríamos llegar a tener algunos problemas pero tampoco me importaba, lo único que quería era estar con ella. Ella no era un capricho para mi, ella lo era todo, lo que yo sentía por ella era incorregible, no podía medirlo ni había palabras suficientes para expresarlo. Y es algo que por muy extraño que parezca lo supe desde el principio, su belleza me llamó la atención pero fue su alma lo que me capturó. Nunca había sentido algo así por nadie, ni siquiera por Victoria, ni de cerca.