Sara es una joven reservada que realiza sus prácticas universitarias en una revista a pesar de que no conoce nada del mundo de la farándula. Un día cualquiera conoce a Michael, la atracción de ambos es palpable sin embargo una de las cosas más impor...
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Sara
En cuanto las palabras de Michael salieron de sus labios mi mente estallo en cortocircuitos, no esperaba aquello, no lo esperaba para nada. Lo que es una tontería, nosotros nos habíamos adelantado en muchas cosas, habíamos hablado de bebés y acababa de aceptar irme a vivir con él, que me dijera que me amaba era lo menos loco de todo entre todos los problemas y situaciones que habíamos vivido desde que nos conocimos.
Sus palabras habían sonado sinceras mientras esbozaba una sonrisa, su tono de voz me envió un escalofrío por el cuerpo, de estos que te devuelve a la vida. Entendí que mi sorpresa no era porque él me dijera que me amaba, era porque ningún hombre me lo había dicho nunca. Nunca había tenido una relación seria, Michael era el primero para mi en muchas cosas.
Le sonreí nerviosa pero feliz, porque tenia a ese maravilloso hombre frente a mí, que me acababa de decir que me amaba y estaba segura de que haría cualquier cosa por mí, incluso meter las manos al fuego. Quise abrir la boca para decir algo, pero no pude, porque no lo había dicho nunca, pero si de algo estaba segura es que lo amaba, aunque no estuviera lista para decirlo en voz alta sabia bien lo que sentía.
Opte por dejar que mi cuerpo actuara y le tome del rostro y lo bese, lo bese con insistencia, con pasión, con anhelo e intensidad, queriendo decir con un beso lo que mi boca no era capaz de pronunciar. Temí que el beso no fuera suficiente para mi rubito y con temor me separé un poco de él, lo suficiente para mirarlo a los ojos y estudiar su expresión. Pero para él había sido mas que suficiente, no hacia falta que lo dijera, él sabía perfectamente mis sentimientos.
Me sonreía encantado con mi reacción y luego fue él quien unió nuestros labios en un apasionado beso, y eso fue suficiente para olvidarnos de la cena, terminamos desnudándonos y haciendo el amor.
Pero ya hace una semana de eso, había pasado toda la semana en casa de Michael y así como en su apartamento en Nueva York yo sentía que ese era mi lugar también, era ese el poder que tenia Michael, me hacia sentir que lo suyo era mío, que su casa era la mía también.
—Ya estoy es casa —se la puerta principal abrirse y cerrase
Tuve la tentación de levantarme y correr hacia él, pero decidí esperarlo, no tardo en aparecer en el salón. Yo estaba acostada boca abajo en el sofá más grande mientras escribía algunas cosas en la libreta que él me había regalado. Cuando me vio sonrió grande.
—Hey... —le dije en forma de saludo.
Me incorpore un poco poniéndome de rodillas sobre el sofá, él se acerco y me rodeo con sus brazos y yo lo tome del cuello. Nos fundimos en un profundo beso, Michael pasaba mucho tiempo fuera de casa con el rodaje de la película y cuando llegaba yo me sentía la persona mas afortunada del mundo.
—Me alegra saber que le das utilidad —expresó viendo la libreta roja, orgulloso del obsequio que me había dado.
—Eres el hombre mas detallista que conozco —le di un besito en la nariz —y el mas acertado con los regalos