Capítulo 36 - Australia

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Las arcadas venían una tras otras, vomiten tanto que sentí que en cualquier momento me desmayaría

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Las arcadas venían una tras otras, vomiten tanto que sentí que en cualquier momento me desmayaría. Pero luego del infierno por el que estaba pasando sentí un poco de alivio, me senté sobre mi culo en el piso del baño y sobé mis rodillas resentidas por la posición de antes. Fue una imprudencia haber comido tantas cosas y tan diferentes, seguro que había alguna cosa en mal estado. Aunque era primera clase, eso era poco probable, a lo mejor mi estomago no estaba acostumbrado a las cosas caras.

¡Mejor ni pienses! Me regañe

Solo se te ocurre una tontería tras otra

¿Un estomago que no esté acostumbrado a las cosas caras? ¿de verdad eso es lo mejor que se te puede ocurrir? En cualquier caso, tu estomago debería estar brincando de felicidad, no vomitando la comida cara.

Sacudí la cabeza con la intención de dejar de pensar en ridiculeces.

—¿Qué está pasando aquí? —apareció Harry en la puerta del baño. Mónica estaba junto a él sin saber que decir —¿Estas bien? —se arrodillo frente a mí. Definitivamente mi amigo sabía lidiar mejor con esto que Mónica, quien solo se había dedicado a verme vomitar —Te vas un par de semanas y Michael te regresa enferma ¿Qué demonios? —había reproche en su voz, como el típico hermano mayor que quiere protegerte, me enterneció, pero aún me sentía algo mal

—Es lo que comí en el avión, me ha caído muy mal. comí mucho y cosas muy diferentes y luego el viaje en el taxi me mareo un poco. Eso es todo —trate de tranquilizarlo.

—Ven, vamos a llevarte a la cama

Harry me ayudo a ponerme de pie y me guio a mi habitación. Mónica solo veía, no entendía muy bien porque estaba así, casi parecía en shock.

­—Estas muy pálida, habrás vomitado hasta el alma —dijo Harry después de acostarme en la cama —Mónica tráele un poco de agua con azúcar —le ordeno a nuestra amiga, y como si ella fuera una especie de robot salió a buscar lo que el castaño le pidió sin decir nada Tranquila, te repondrás

Mónica regreso con la bebida y Harry me obligo a beber un poco, me daba miedo vomitar de nuevo, sin embargo, le hice caso porque me sentía muy débil. Harry cancelo su cita con Maya para quedarse conmigo y con Mónica. Después de que me ayudaron a cambiarme se acostaron conmigo en la cama, Harry busco su televisor y puso una película, yo me quede dormida a los cinco minutos.

Después de un buen rato y sé que fue así porque el reloj de la mesita me marcaba las nueve de la noche, comencé a despertarme, aun estaba mas dormida que despierta cuando noté que no estaba ninguno de los dos a mi lado, sin embargo, sabía que Harry estaba cerca, pude escucharlo hablar con alguien.

—Ella está bien, esta dormida —dijo mi amigo en un tono tranquilizador —No te preocupes, no hace falta que vengas, yo la cuidare bien, Michael.

Ahora que me sentía un poco mejor y estaba recuperando la conciencia caí en cuenta que ni siquiera le había avisado a Michael que había llegado a Nueva York, seguro que se había preocupado muchísimo. Me alegraba que mi amigo le estuviera poniendo al día, pero lo conocía bien, no se quedaría totalmente tranquilo hasta que por lo menos hablara conmigo. Me levanté de la cama con cuidado y seguí la voz de mi amigo que estaba sentado en el sofá del salón, aun con el teléfono en la oreja. Sin decirle nada se lo quite.

Estrellada (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora