Isabela Márquez, 20 años de edad, aficionada a lo paranormal. Estudia la carrera de enfermería en la universidad. Sus mejores amigos, Hazza y Mia, un trío inseparable; todo en su vida es normal hasta que un objeto llega a cambiarlo. A veces creemos...
Ya ha pasado una semana de lo sucedido en el club, por las noches escuchaba como el coche de Tom se estacionaba y como este entraba a la casa y luego a su habitación. No he cruzado ni una sola palabra con él, ahora no sé si lo que siento es más miedo o más vergüenza; al despertar baje a desayunar para irme a la universidad. Al entrar al lugar vi al castaño y me detuve, no puedo estar sola con él, no soy capaz.
- Ya se que estás aquí - menciono sin siquiera voltear.
Me arme de valor y camine hasta el refrigerador, tome un poco de leche e hice un pan tostado con mermelada. Me senté frente a él, claro que he pensado en todo lo que vivimos juntos y se que no me ha hecho daño, pero el verlo de aquella forma fue espeluznante. Ninguno de los dos habla y hay la suficiente tensión como para no poder desayunar con normalidad, debo de hacer las pases con él y poder cumplir con el plan del señor Ruiz.
- Tom... yo - me callé y este me miro - quería pedirte perdón.
- ¿Ya no me tienes miedo? - pregunto con burla mientras da un sorbo a su jugo.
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- Tom estaba borracha, te pido perdón - agacho la mirada.
- Bien dicen que el alcohol te ayuda a decir la verdad - toma sus utensilios y los deposita en el lavavajillas - pero no te preocupes, todo bien.
Después de ofrecerme una clara sonrisa forzada iba hablar pero sale de la cocina, esto será más difícil de lo que pensé.
[...]
Clases de fisiología listas, ahora vamos camino al laboratorio para ver la abertura de un cráneo y mostrarnos los sesos del difunto. Voy junto a Mia, Sam y Harrison hablando sobre lo pesado que estará el día de hoy, los demás chicos van delante nuestro y no reparan en hacer conversación con nosotros.
- ¿Ya te sientes mejor que el otro día? - pregunta Mia.
- Si, todo bien - respondo.
- Casi te intoxicas, pero todo bien - Hazza ríe y la peli negra le da un codazo - ¡auch!
- Ya basta, prometí no hacerlo nunca más - solté una risita.
- Eso espero, no quiero llevarte a tu casa nuevamente en ese estado - dice Sam con una risa.
- No fue tan malo - digo.
- Pues la cara que tu papá me demostró, dijo lo contrario - alza las cejas y nos reímos los cuatro.
Al llegar al salón vimos el aviso del profesor en la pizarra, teníamos que estar en las mesas con nuestros equipos; en nuestra mesa debemos estar Mia, Hazza, Tom y yo. En cambio, al llegar de despedirme de Sam, me encontré con Amanda ocupando mi lugar y eso no está correctamente bien, ya que el doctor Jáuregui es estricto y quiere las cosas como él las pide.
- Amanda ese es mi lugar - le dije amablemente y ella me ignoró.
- ¿Acaso no escuchaste? - pregunta Mia.
- Yo gane el lugar, ahora es mío - sonríe altanera.
- Sabes que al doctor no le va a gustar esto, ¿podrías ir a tu lugar? - estoy utilizando toda mi amabilidad posible.
- ¿Y si no quiero? - se pone de pie y estamos haciendo un contacto visual.
Toda la clase nos voltea a ver y comienzan a murmurar, algunos sacan sus celulares listos para filmar cualquier percance que se presente; no voy a pelear claro esta, siempre he dicho que no tiene sentido pelear, pero Amanda se ve completamente dispuesta de hacerlo.
- Te lo pido de la manera más amable - menciono calmada.
- No quiero - se acerca aún más y me hace sentir intimidada.
Volteo a ver a Tom para ver si hará algo y veo que no, este aparta su vista y cierra los ojos, Dios creo que era mejor no provocarla. Vuelvo mi vista a la chica oji verde y me muestro segura de que no me moveré de ahí, esta chica parece entender y sonríe, es como si le encantara que la provocarán. Me recorre completa con la mirada y mueve un mechón de cabello que está cubriendo muy poco de mi rostro.
- Basta Amanda - dice Tom de una vez por todas.
- Pero - dice la chica.
- Pero nada, es el lugar de Isa - la mira y ésta a él.
La peli negra voltea a verme y toma sus cosas chocando su hombro con el mío murmurando un "me las pagarás", coloco mis cosas en el lugar y veo a Tom que observa las partes del cerebro que se muestran en el libro.
- Gracias - murmuro.
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Me ve y asiente con una pequeña sonrisa, por la mañana mostraba una actitud altanera como solía ser y ahora cambió, puede que por compromiso o solamente por ser cordial; pero eso me hizo sentir de una manera distinta, como me sentía en un principio con él, como si volviera esa... conexión.