La acera congelada por la nieve hace que se me congele mi parte inferior del cuerpo, aunque tenga una chaqueta grisácea de lana cubriéndome, un gorrito calientito en la cabeza y una manta que rodea toda mi complexión, y aún así tengo mucho frío. Mi vista viaja hacia la noche nublada, abrazo mis piernas e intento respirar con tranquilidad. Mi vida ha cambiado desde que no está, se siente un vacío inexplicable.
Aún recuerdo esa mañana en el hospital, al despertarme todo daba vueltas y estaba desorientada. Con la vista borrosa pude distinguir a mi madre con un rosario en sus manos y con los ojos cerrados haciendo oración. Papá estaba descansando en el sofá junto al abuelo.
- ¿M-mamá? – dije con voz reseca. Raspó mi garganta al soltar esas palabras.
- ¡Hija! – se levantó exaltada de su lugar, haciendo que mis otros familiares despertaran.
Me abrazan y sueltan algunas lágrimas, comienzan a bombardearme con una serie de preguntas que ni yo misma se responder. No entiendo como es que llegue aquí, ¡había fallecido en los brazos de Tom!, no sé cuanto tiempo he estado aquí, mis últimos recuerdos son frescos en mi mente.
Aún con lo dopada por los analgésicos y conectada a miles de máquinas, logré entrar en razón.
- ¡Tom!, ¿dónde está Tom? – miro a todas partes y tratan de tranquilizarme.
- Shhh, relájate, hija – dice mi padre acariciando mi cabeza.
- ¡¿Dónde está?! – los observo a los tres y se quedan callados.
- Él... volvió a su hogar – finalmente el abuelo suelta la verdad.
- No, él... no – el monitor comenzó a marcar mi ritmo acelerado y tan pronto como eso, entraron varias enfermeras obedeciendo las instrucciones que indicaba mi abuelo.
[...]
Limpio las pocas lágrimas que me quedan de tanto que he llorado. Ha sido bastante difícil el tener que decir adiós, no saber cuando volverá a regresar o siquiera si planea hacerlo. Tener los recuerdos como una bendición o una maldición; recuerdos como la primera vez que lo vi, nuestro primer contacto, nuestro primer beso y la primera vez que... hicimos el amor. Me siento tan tonta estar recordando esto, mirando a la nada y temblando por el maldito frío.
No se en qué momento se volvió tan importante en mi vida, ahora comprendo que mi relación con Sam era una completa farsa, ¿por qué? Por el simple hecho de querer ocultar que estaba perdidamente enamorada de Tom.
- Voy a extrañarte – me tiembla la voz – como no te lo imaginas.
Abrazo el libro negro, aquel en el que lo conocí, implorando a la nada para que aparezca tan solo unos minutos. No es como imagine que terminaría nuestra historia, digo, pertenece al infierno, pero ¿qué hubiera pasado si se hubiera quedado conmigo?
Escucho unas pisadas hundirse en la suave y blanca nieve, limpio rápidamente mis ojos y sorbo mis flujos nasales. El rubio se sienta a mi lado y me trae hacia él, me rodea por los hombros y soba mi brazo. Harrison fue quien pudo explicarme que Tom había hecho un trato con su padre, él regresaría y a cambio yo volvería a la vida.
- Morirás de hipotermia si sigues aquí – menciona juguetón.
- No estaría mal – sonrió y este besa mi frente.
- Linda, es hora de seguir adelante – acaricia mi mejilla.
- No puedo Harrison, lo amo tanto – vuelvo a llorar y me escondo en su cuello – éramos como dos desastres tratando de amarnos, aún sabiendo que nuestro amor no podría funcionar.
Lloro como una chiquilla desconsolada, "basta Isabela, basta" llevo así durante meses y no he podido dar un paso adelante. Harrison ha sido mi pilar durante este tiempo, mi confidente en todo el tema, mi verdadero amor en amistad. Mia aún no sabe la verdad de los Holland, así que se limita a consolarme cada vez que decaigo, he continuado con mi rutina escolar, falta una semana para que podamos culminar nuestros estudios y comenzar con las practicas oficiales en el hospital, pero no será lo mismo sin Tom. Hazza se pone de pie y sacude su ropa quitando la nieve que se le pegó. Extiende su mano y la observo.
- Anda, me estoy congelando – sonríe.
Imito su acción anterior y tratar de mantenerme firme frente a él, doy una última mirada a la luna y doy un suspiro y vuelvo a mirar a mi mejor amigo.
- No volverá, ¿cierto? – pregunto solo para confirmar lo obvio.
Niega lentamente y contengo el agua que amenaza con salir de mis ojos. Pasa un mechón detrás de mi oreja y comenzamos a caminar hacia la casa, tomados de las manos.
[...]
- Lo entrega demasiado tarde señorita – dice la bibliotecaria tomando el libro que hace un año, había tomado del lugar.
- Lo siento, pero eran demasiadas páginas – rasco mi nuca.
- Por esta vez no te cobrare, pero si vuelve a pasar no te lo perdono Márquez – menciona mientras teclea en el computador.
- ¿Cómo... me conoce? - digo confundida.
- Eres la chica que sale con Tom, por cierto ¿cómo está? - me pone atención y siento un nudo en mi estómago.
- Bien, terminó su intercambio y regreso a casa - aprieto los labios para sonreír, pero es todo lo contrario.
- Creí que se quedaría para hacer su servicio - suspiro y la señora regresa su vista a la pantalla.
- Yo también lo creí - susurro.
Me brinda el recibo de entrega, nos despedimos y salgo de aquella biblioteca. Caminando por el largo pasillo que me conduce a mis últimas clases del semestre, sonrió y observo todo con detenimiento. Salones con estudiantes efusivos y estresados a la vez, grupos de amigos que se trasladan hacia otros edificios con maquetas, algunos estudiantes tirados en el césped mientras leen y distraen su mente del estrés de finales. Mia alza su mano y la sacude para que vaya hacia ellos, les sonrió y mientras camino, recuerdo a Tom escondido detrás de los arbustos y gastándome bromas; una visión de Tom y yo recostados bajo la sombra de un árbol repartiéndonos algunos besos llegan a mi memoria y me hacen sonreír. Querido Diablo fue un honor y un placer haberte invocado, todo lo vivido me deja una enseñanza y sé que si tuviera la posibilidad de volverte a invocar, lo haría una y mil veces más. Estaría dispuesta a soportar la maldición del placer.
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Hemos llegado al final de esta gran novela, espero la hayan disfrutado tanto como yo; discúlpenme por no actualizarles tan seguido, pero estaba en semana de finales y me cortaban la inspiración. Como siempre les he dicho, mil gracias por el apoyo que le brindaron, sinceramente no creí que tuviera un gran impacto, pero me demostraron todo lo contrario y se ganaron mi corazón <3
Me he divertido leyendo cada uno de sus comentarios, que iban desde un aspecto muy amoroso y en ocasiones a una furia incontrolable (me asustaban un poco jaja). Quiero agradecerle a slyther-witch quien nos otorgó a nuestra querida Amanda, a mi mejor amiga quien me dio la idea para desarrollar está historia, a mis amistades de internet a quienes molestaba pidiéndoles su opinión acerca de los capítulos (una disculpa por ser tan castrosa con eso xd).
Aún recuerdo que había madrugadas que me la pasaba escribiendo los capítulos y como ustedes, llegue a asustarme y creí que estaba invocando algo maligno jajaja pero era bastante divertido, también llore y me enoje con las acciones que estaban haciendo los personajes, siendo ilógico porque yo lo escribí, pero es parte de todo escritor... eso creo jaja
Nuevamente mil gracias y quiero agradecerles por los ¡90k! son seres magníficos y maravillosos, me alegraron días en los que no la estaba pasándola bien, muchas muchas muchas gracias lectores ♥️. Esten pendientes a mis otras historias y no sé, quien sabe.... ¿les gustaría segunda temporada de "La maldición del placer"? 👀
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𖤐. ❛𝐋𝐀 𝐌𝐀𝐋𝐃𝐈𝐂𝐈𝐎𝐍 𝐃𝐄𝐋 𝐏𝐋𝐀𝐂𝐄𝐑, 𝑡𝑜𝑚 ℎ𝑜𝑙𝑙𝑎𝑛𝑑
Novela JuvenilIsabela Márquez, 20 años de edad, aficionada a lo paranormal. Estudia la carrera de enfermería en la universidad. Sus mejores amigos, Hazza y Mia, un trío inseparable; todo en su vida es normal hasta que un objeto llega a cambiarlo. A veces creemos...
