Isabela Márquez, 20 años de edad, aficionada a lo paranormal. Estudia la carrera de enfermería en la universidad. Sus mejores amigos, Hazza y Mia, un trío inseparable; todo en su vida es normal hasta que un objeto llega a cambiarlo. A veces creemos...
- ¡Suban todo a la camioneta! - grita mi padre desde la sala.
Aplastó la maleta para lograr cerrarla y de una vez por todas bajar, mis padres habían planeado un viaje a la playa, bajo con cuidado cada escalón y veo a los niños corriendo en la sala y a mis abuelos sentados conversando con mi madre.
- ¡Hasta que bajas!, ya me estaba muriendo de sueño - dice mi mejor amiga.
- Perdón, no podía cerrar la maleta - me disculpo y pongo mi equipaje junto a los demás.
- Pues, andando familia - dice mi padre y todos salimos de la casa.
Un largo viaje y algo agotador, cada vez que nos íbamos acercando a nuestro destino el calor era inmenso, estaba tan sofocada que me costaba respirar y Harrison volteó a verme.
- ¿Necesitas una bolsa o salir a vomitar? - pregunta preocupado.
Niego y recargo mi cabeza en la ventana para que el aire me refresque un poco, cierro los ojos para no marearme y poco a poco me quedo dormida. Al llegar al lugar siento como me mueven un poco, abro los ojos y Tom esta frente a mí.
- Llegamos linda, baja – me dice con una sonrisa.
Adormilada, tomo mis pocas cosas y bajo con ayuda del castaño; caminamos directo a la recepción encontrándonos con la familia, estaban organizando la repartición de las suites y que integrante se iba a ir con quien.
- En una suite vamos a estar los adultos con los niños – dice mi mamá – y en otra estarán los jóvenes.
- ¿Cómo que van a dejarlos solos? – dice mi abuelo.
- Abuelo, ¿acaso crees que no podemos comportarnos? – cuestiona Hazza.
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Todos lo observamos al ojiazul, este levanta sus manos en son de paz y Harry le da un pequeño golpe en el brazo y nos echamos a reír. Los responsables de las llaves seríamos mi abuela y yo, subimos para escoger nuestras habitaciones e ir hacia la piscina.
- ¡Pido la más grande! – grita Harrison y corre dentro del lugar.
- ¡La mía! – Paddy lo alburea y todos nos carcajeamos.
- JA JA JA, que gracioso – le grita desde un punto desconocido de la suite.
- No te conocía así amigo mío – dice Tom y toma mi mano para caminar hacia una habitación.
Mia se queda observándonos con una cara provocativa y le hago un gesto divertido, abrimos la puerta y colores claros abundan en la habitación. Un minibar refri, un escritorio, la cama con sábanas blancas, un sofá de color beige y muchas cosas más que puedes encontrar en una habitación. En la parte del baño esta un gran lavabo curveado en una mezcla de color marrón con beige y una tina con el mismo diseño. Me quedo asombrada por todo lo que hay y salgo para regostarme en la cama.