Capítulo 8

5.1K 247 14
                                        

Sábado, diez de la mañana y mis ojos comienzan a abrirse por la luz del sol que entra por un orificio de la cortina que cubre a la gran ventana. Me siento un tanto adolorida y los recuerdos de la noche anterior se hacen presentes haciendo que sonría, así que recuerdo que Tom está a mi lado y al voltear no hay nadie y es extraño.

- ¿Tom? – pregunto confundida y me levanto cubriendo mi cuerpo desnudo con una sábana.

- ¿Dónde estás Tom? – inspeccionó mi cuarto y no hay rastro de él.

En mi cabeza viene el recuerdo de sus palabras:

"Duró treinta y seis horas en la Tierra después de la invocación ... y contando hasta ahorita van diecinueve horas desde el acto."

Comencé a hacer cuenta y se habían cumplido las treinta y seis horas debidas que tenía que cumplir Tom, quedé pensativa, ¿debería de invocarlo nuevamente? Estoy totalmente confundida claro que me había gustado lo que pasó ayer, pero... no estaba segura de volver hacerlo.

Un sonido de mi celular me sacó de mis pensamientos y es una llamada de Harrison.

- ¿Qué paso rubio? – digo al contestar la llamada.

- Buenos días para ti también – dice con burla a lo que me hace reír.

- Perdón, buenos días – se escuchó una risita al otro lado - ¿a qué debo el honor de tu llamada?

- Tal vez en que deberías de estar aquí, en la cafetería, hace veinte minutos – dice y me quedo en blanco, ¿debería? – ¿se te olvidó Isabela?

- Sí, lo siento – mordí mi dedo índice por ser una olvidadiza.

- Voy en diez a tu casa – dijo después de un suspiro a lo que conteste con un "Ok" y colgamos la llamada.

Me miré y lo único que tenía cubriendo me el cuerpo es aquella sábana, sin más me metí a la ducha algo rápida y ponerme una ropa cómoda para el día. Dicho y hecho, Harrison llego en diez minutos a mi casa como lo había prometido, nos despedimos de mis padres y de los pequeños mellizos que aman a Harrison. Caminamos por cinco minutos en un parque mientras reíamos y conversábamos con bromas, hasta que el rubio se quedo callado y me miro serio.

- ¿Qué es eso Isabela? – señala mi cuello.

- ¿Qué cosa? – le pregunto confundida.

- Esas manchas en tu cuello, espera... ¿son chupetones? – frunce el ceño.

Y todo me cae como un balde de agua fría, aquellas marcas que me hizo Tom por la noche, llevo mi mano para cubrirme mientras desvió mi mirada de la suya.

- No, son... picaduras de mosquitos – sonrío con nerviosismo.

- ¡Ajá! Si el mosquito se llama Sam Frost, ¿de verdad dejaste que te hiciera eso? – me cuestiono con enfado y realmente lo entendía pues nos queremos como si fuéramos hermanos.

- ¡Qué cosas dices Hazza! Eso no es verdad, te prometo que son picaduras – le contradigo.

Se queda observándome y niega con la cabeza, nos dirigimos con Mia que nos espera en la cafetería. Todo el camino es silencioso y de esos que son incomodos, ni como arreglar las cosas.

[...]

Una semana y aún no invoco a Tom, realmente las noches anteriores me cuestiono si realmente lo necesito, he hablado más con Sam y hemos quedado en salir un par de veces y no se que hacer; me siento liberada de alguna forma pues no esta alguien todo el día sobre mí. Debo de admitir que no me puedo concentrar como debería en mis clases por estar pensando en él, ¡Maldita sea Holland!

- Señorita Márquez ¿se encuentra bien? – me pregunta el profesor Gutiérrez.

- Si, lo lamento profe, solo estoy distraída.

- Puede salir a despejarse, si así lo desea – no dudo en tomarle la palabra, realmente lo necesito.

Salgo del aula bajo la mirada de todos mis compañeros que no me importa cual sean sus chismoseos entre ellos, el aire del pasillo me golpea el rostro y lo inhalo profundamente haciéndome sentir bien. Voy hacia el baño para mojar mi rostro y despejarme para volver a las afueras de mi aula y recargarme en la pared, mientras cierro los ojos.

- ¿Qué haces fuera de tu salón? – escucho su voz haciendo que sonría y abra mis ojos.

- Necesitaba despejarme, ¿y tú Sam? – lo miro y sus bonitas pecas se notan por el sol que entra por la ventana.

- También necesito despejarme, ¿me acompañas a la cancha de futbol? – extiende su mano hacia mí, dudo unos cuantos segundos, pero acepto.

[...]

- Y dime, ¿Qué haremos hoy? – pregunta el chico recostado en mis piernas.

- No lo sé, tal vez ver una serie – paso mis dedos por su delicado cabello.

- Me parece perfecto – mira su reloj y se levanta del lugar – hemos estado toda la hora de clases, vámonos.

- No sentí que pasara el tiempo – reí y me levante con ayuda del chico – gracias, ¿nos vamos?

- Espera – me toma de la cadera y me besa.

Le sigo el beso, amo sus labios que se acoplan a los míos y disfruto la sensación que me transmite, paso mis manos alrededor de su cuello para profundizar más el beso, deleitando me de su sabor a menta y comenzar una batalla con nuestras leguas. Su rostro, lo imagino, siento que es él, es Tom, como puede ser esto posible, no quiero pensarlo ¡no quiero!

- ¿Pasa algo? – pregunta Sam al separarnos.

- No, nada es sólo que se nos hace tarde – le sonrió.

- Cierto, vamos – me da un ultimo beso y tomados de las manos vamos hacia nuestras aulas.

¡Bendito seas Holland que hasta besando a otro te pienso!


➶➶➶➶➶ ... ➷➷➷➷➷

Perdón por desaparecer me pero tuve un colapso creativo para todas mis historias pero prometo estar más activa :) espero que le guste esta parte y sin más que decir nos vemos en el próximo capítulo team Quakson 🥐❤

Perdón por desaparecer me pero tuve un colapso creativo para todas mis historias pero prometo estar más activa :) espero que le guste esta parte y sin más que decir nos vemos en el próximo capítulo team Quakson 🥐❤

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Un hermosos bb uwu 


𖤐. ❛𝐋𝐀 𝐌𝐀𝐋𝐃𝐈𝐂𝐈𝐎𝐍 𝐃𝐄𝐋 𝐏𝐋𝐀𝐂𝐄𝐑, 𝑡𝑜𝑚 ℎ𝑜𝑙𝑙𝑎𝑛𝑑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora