—Vamos a la fiesta, Ara, llevamos mucho sin salir todos juntos.
Nos encontrábamos en cafetería terminando la tarea de la próxima clase, mejor dicho, yo me encontraba terminándola, ya que mis amigos solo estaban enfocados en hablar sobre la fiesta de sabrá Dios quien.
—Mañana iré a visitar a mi abuela, no puedo, lo siento —me encogí de hombros y seguí resolviendo los problemas matemáticos, no eran complicados, pero el día anterior dormí toda la tarde y olvidé terminarla.
—Ese pretexto ya está muy usado, deberías inventarte algo nuevo.
Sentí como algo choco con mi frente y cayó a un lado de mi mano, una palomita, mire al responsable, Kai me miraba con ojos de cachorrito y con una mano llena de palomitas de maíz.
—No necesito una nueva, esa es buena —me encogí de hombros.
—Vamos, Ara, te hace falta divertirte un poco, necesitamos más vida social —me insistió Margo —. Además, solo nos queda un mes antes de salir de quinto y entrar a vacaciones.
Mire a ambos, parecían niños pequeños pidiendo permiso para salir a un parque, adoraba a este par, eran mis únicos amigos de la prepa desde hace dos años y sin duda los mejores hasta el momento, éramos similares en ciertos aspectos, pero algo que nos diferenciaba era lo extrovertido que eran ellos, sobretodo Kai, Margo intentaba serlo últimamente, su psicóloga le recomendó comenzar a abrirse más y conocer nuevas personas.
—¿Si voy a esta fiesta me dejarán en paz después? —finalmente me rendí, cerré mi libro y sostuve mi cabeza con mi mano.
—Solo te dejaremos en paz por dos semanas —respondió feliz Margo.
—Muy probablemente mañana conozca al amor de mi vida en esa fiesta.
—Kai, eso dices siempre y terminas botando a todos los chicos que conoces después de una semana —me burlé con una ceja alzada.
—No es mi culpa, ninguno cumple mis expectativas —puso una mano en su pecho y fingió indignación —. Además, soy signo Leo, tienen que estar a mi nivel.
—Bájale dos rayas a tu ego, rarito —le dijo Margo con sorna y le robó unas palomitas de la mano, Kai la miro molesto y comenzaron a discutir.
Así eran siempre, discutían por todo y es que, si hablamos de astrología como lo hace Kai, Leo y Cancer no pueden estar mucho tiempo juntos.
Entramos a clase, calculo me gustaba, el profesor Murphy era muy bueno, lograba que Margo y yo quisiéramos tener tarea y no estoy bromeando, además se ganaba más puntos al dejarnos llevar audífonos en clase. El mejor maestro de este año sin duda alguna.
Termine el trabajo de clase antes de tiempo así que cerré el libro con el lápiz dentro, apoyé mi mentón entre mis manos y mire por la ventana, afuera se encontraba mi área favorita de la preparatoria; el césped estaba de un verde precioso, con unos arboles que formaban un círculo, dejando en el centro de estos un espacio donde el cielo se miraba perfecto si te encontrabas debajo, había una perfecta sombra bajo las copas para descansar en las horas libres, me quedé admirando el lugar y a las personas que se encontraban sentadas ahí mientras la música aún sonaba en mis oídos.
☾
Cuando llegue a casa no se encontraba nadie, solo mi gato, Michi, que se acercó a mí al verme entrar, como era de costumbre.
Mis papás eran arquitectos, algunas veces no estaban por las tardes y llegaban a comer para después irse de nuevo al trabajo, pero la mayoría de las veces por quedarse en asuntos largos no llegaban ni a eso y regresaban cuando ya me encontraba dormida. Sinceramente no me molestaba mucho, adoraba tirarme en mi cama con música en alto volumen sin que alguien se quejara y quisiera comenzar una conversación típica de padres, pero al que si parecía molestarle era a mi hermano.
Farid amaba tener la atención de mis padres y se molestaba cuando llegaba a casa y no había nadie para cocinarle, claro, solía molestarme con sus platicas sobre fútbol y videojuegos pero con el tiempo entendió que no me interesaba para nada, ese día seguramente no estaba en casa por salir con sus amigos o alguna chica.
Me acosté en la cama temprano, pero permanecí despierta como por tres horas más, era frustrante el no poder dormir tan fácil, pero no nada nuevo, comencé a pensar en Declan, si él estuviera ahí no hubiera pasado la tarde sola, me hubiera hecho alimentarme bien, me habría hecho reír y me abrazaría bastante. Él era de las únicas presencias que adoraba tener a mi alrededor, de los pocos que adoraba escuchar si hablaba por horas.
Deseaba que él estuviera bien, lo extrañaba por las noches, pero eran cinco meses ya sin su presencia, lo último que supe de él es que fue a vivir a Londres con su madre desde hace dos meses, era extraño no verlo por la preparatoria, pero también un alivio pues había sido más fácil el proceso de superarlo.
ESTÁS LEYENDO
BREATHE ME (BORRADOR)
Teen FictionAra Loveall se siente atrapada dentro de su propio cuerpo; como en un cuarto oscuro, incapaz de avanzar. Y en su último año de preparatoria esa sensación no hace más que empeorar, pues ahora todo se inunda a su alrededor y lucha por respirar. "¿Pued...
