*Precuela y continuación de la Bailarina y el Dominante*
Llamalo obsesión, pero yo lo llamo capricho. Esa dulce niña, de cabello castaño y ojos grandes azules fue mia desde que su padre la llevo a mi negocio. El no sabia que yo soy peligroso, y que...
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—¿Dónde está Sebastián? —pregunté al hombre, este seguía apretando mi brazo. Entramos al elevador quise tomar mi teléfono, pero vi que el estaba viéndome, así que poco a poco comencé a bajar el tirante de mi bolsa para que cayera al piso
Intente tomarlo y alejarlo, pero sólo me lastimó más
—¿Que pasa? —pregunto asustada —¿Porque me lastimas?
El hombre volteó, pero me di cuenta que no era el que había dejado Sebastián
—Oh Dios mio—dije mas que asustada
Intente patearlo pero fue inútil, recibí un puñetazo que me dejó aturdida, y sentí un pinchazo con un ardor en el brazo, comencé a sentirme somnolienta y antes de cerrar los ojos vi como el me cargaba...
En mi mente sentía esto familiar, pero no podía recordar... Tuve el mismo miedo cuando desperté y vi por primera vez a Sebastián... ¿Que estaba pasando? No entendía nada
Recibí un ardor en mi mejilla, y eso hizo despertarme... Estaba en una silla amarrada, con una luz arriba de mí, ni veía nada todo estaba oscuro a excepción de la lámpara que me alumbraba
—Vaya Vaya, vaya—era una voz muy gruesa—La pequeña _____ ya no es tan pequeña, me alegro mucho de verte, querida
—¿Quien está ahí? —digo yo mirando a todos lados
—¿En serio no reconoces mi voz? —dice la persona, mientras escucho como se acerca
Se acercó tanto a mi que tuve miedo, era un hombre mucho mayor, y sobre todo alto, tenía muchas canas en su cabello y las arrugas se hacían notar cada que movía su rostro, sus ojos eran de un color azul claro, eran bastantes conocidos
—No puedo creerlo —dice el interrumpiendo mi voz interior —De verdad ese hijo de puta lo hizo, y no puedo creer que funcionará
¿De mierda habla?
—Verás ______, en el pasado hicimos un trato, que lastimosamente no lo cumpliste, sin embargo te deje en paz porque encontré a mi esposa, pero... —toma un respiro —Ella está muy enferma, temo de su vida
—¿Eso que tiene que ver conmigo? —preguntó
—Se que no tienes memoria pero vaya que te has vuelto muy estúpida —dijo el enojado —Quiero al estúpido de mi hijo
—Yo no... —recibo una bofetada
—¡Estúpida! —dice el —Mi hijo es tu maldito prometido, ¿No te ha dicho nada verdad? —yo tenia el miedo a flor de piel, estaba respirando fuerte por la nariz y no podía dejar de temblar—Claro, no es idiota... No lo amarías si supieras todo
—Pero... Yo si lo amo —digo llorando y bajando mi rostro
El se agacha a mi altura, me mira yo cierro los ojos fuertemente, y siento como acaricia donde me había golpeado