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Ella seguía durmiendo, ya la luna estaba en su punto más alto con algunas nubes cubriendola, se veía que iba a llover

—¿Cuanto cloroformo usaste? —pregunté enojado

—No mucho, ella debió inhalar más de la cuenta

—Solo espero y no se muera, porqué no me importaria matarte—Dije serio, mientras quitaba el seguro de mi pistola.

—Bien, me voy—dijo el mientras se levantaba—Es suficiente de esta locura

Hunter se fue y yo me quedé viéndola, a pesar que no había luz, la luna me daba oportunidad de apreciarla, se veía exactamente igual cuando soñé con ella, cuando la hacía mía y ella estaba feliz. Suspiré y sonreí, estaba seguro que está chica es lo que quiero y ya mi vida está completa, la revise y ella tenía cortes frescos, todo por culpa de ese maldito hijo de perra.

Ella se movía, estaba respirando algo fuerte, ya sentía que estaba por despertar

—Amo—pronunció

—¿Qué? —dije confundido

—¡Grey! — dijo extasiada, sin abrir los ojos

Entonces comprendi lo que pasaba

Ella estaba teniendo un sueño húmedo, Con el maldito de Christan Grey

Trate de calmarme, pero ya estaba bastante enojado. Ni aún así teniendola conmigo es capaz de olvidarlo, tiene el descaro de pronunciar su nombre.

De pronto la veo abrir lo ojos, yo estaba sentado frente a ella, con toda la oscuridad que había en el cuarto, logré ver como se levantaba y miraba con temor todo el lugar, se veía muy angustiada y cuando se acercó al pomo de la puerta.

Carraspeo y un rayo ilumina parte de la habitación

—Veo que despertaste— hice un poco más grave la voz, para que no pudiera reconocerme

—Tarde años en encontrarte, Años—Al fin estaba conmigo pero ella se veía que no quería estar conmigo—Tu padre fue listo, pero no tanto y tu madre...

Su cara cambió, de una de miedo a enojo

—Tu madre fue facil de engañar—dije estirando el brazo a dirección de la lámpara

—¿Quien eres?—se atrevió a preguntar

—No sabes cuanto tiempo estuve esperando por esto—dije mientras me  levantaba de la silla—NO sabes cuanto espere para que por fin fueras mia, en todo los aspectos

Ya no podía controlarme más, debía tocarla

—¿QUIEN ERES?—grito

—¿Aun no sabes quien soy?—reí, mi vida, no sabes cuanto me pone verte así —Ay _____—dije cómico

Encendí la lámpara y ella se asombro en verme, no entendía nada de lo que estaba pasando

Mi Dulce capricho {2} Donde viven las historias. Descúbrelo ahora