19: Tuya Mio

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Los días pasaban, veía nuestro antiguo hogar vacio...la casa que me compró Sebastián la regalo para alguien más, me dijo que nos iríamos del país, acepte irnos de aquí... No me gustaba este país, Máx estaba conmigo, era muy juguetón.

-Encontré tu teléfono -escucho a Sebastián

Volteo a verlo, tomando en brazos a máx y sonrió

-¿Dónde estaba? -preguntó

Sebastián me quita a máx de los brazos y lo carga el, dándole un beso en su cabeza

-Cuando te encontré ese día, lo tenias atrás de tu pantalón, no te lo di porque se me olvido -dice el encogiendose de hombros

-Descuida -le digo sonriendo -Estaba bien sin el, pero gracias -lo tomó

-Le puse marcacion rápida para mi o cualquiera de mis hombres, para que no pase lo mismo y así pueda encontrarte -dice el serio bajando a máx y este se iba a quien sabe dónde

-Oh vaya -me sorprendo -Gracias de nuevo

Seguía en el jardín, específicamente en el columpio alejado de la casa, cuando escuchó muchos murmuró y los ladridos fuertes de máx, alertando me que había desconocidos en casa.
Intrigada voy acercándome y veo a muchas personas, dos chicas y dos hombres y más gente de Sebastián.

Miro rápidamente donde podría encontrar a Sebastián, hasta que un hombre voltea y me ve.

-¡Vaya! -dice -¿Eres tu la mujer que tanto habla?

-¿Qué? -digo risueña -Hola

-Sebastián te estaba buscando -dice el hombre

El se lleva dos dedos a su labio superior y chifla

-¡Aquí está! -grita

Las mujeres voltearon, una rubia y otra pelirroja ambas me sonrieron pero no se acercaron y el otro hombre era rubio también, el estaba hablando con esas dos chicas

-Ven -me toma del hombro y me acerca a su círculo

Veo a Sebastián entrar igual, mira a su amigo y lo ve mal

-¿Pero que pasa?¿Celos?-dice este riendo

Yo me alejo y sonrió de nuevo, curzo mis brazos y comienzo a observarlos, la rubia hablaba con Sebastián, este me tenía sujeta a el, con su mano en mi cintura, la pelirroja veía mi mano, específicamente mi anillo, su rostro se arrugó y cuando vio que la vi, me sonrió.

-¿Por qué no mejor vamos a la fiesta? -dice la roja

-¿Ahora? -pregunta Sebastián el me mira y me acaricia con su nariz-¿Que dices? -me susurra y vuelve acariciarme con su nariz

-Pues... -dije pensando

-Será divertido -dice la rubia -Por cierto soy Sharon y ella es Natalie-señala a la pelirroja

Solo sonríe de lado

-¿Y que dices? -Natalie se dirige a mi

-Esta bien-digo

-Si no quieres... -dice Sebastián

-Ella ya dijo que si, no le hagas cambiar de opinión-dice el joven rubio

-No te metas John-Gruñe Sebastián

-Solo decía -dice John

El castaño quien aun no sabia su nombre nos abraza a mi y a Sebastián

-Hay que irnos ya

...

Ellos se adelantaron pues Sebastián dijo que tenía algo que hacer y lo aceptaron.

-¿Quién es la roja llamada Natalie? -le preguntó

-¿Natalie? Una compañera de escuela -dice el quitándose la ropa para bañarse -¿Porque me preguntas?

-Por nada, por nada -dije yendo a mi tocador a quitarme el maquillaje

-¿Estas... Celosa? -dice riendo

-¿Yo?-dije levantándome hacía el baño quitandome el vestido, quedando en ropa interior-Para nada

-Ey-me toma del brazo me acerca a su pecho y siento como tenía su bulto en mi vientre. -Sabes muy bien que...

Lo cayo con mi dedo índice, me acerco a su oído y le digo

-Soy tuya, y tu -bajo mi mano por todo su abdomen -Eres mio

Le doy un beso en sus labios lento y siento como pone sus manos en mi cintura, pero me alejo de él y entró rápido al baño cerrando con seguro

-¡______! -. grita frustrado

-¡Espero que te guste el baño frío en tu otro cuarto! -grite ya abriendo la regadera

Comencé a lavarme el cabello y los genitales, cuando escucho como se abre la puerta

-¿Stan? -dije con cautela

Me asome pero no lo vi, me pareció escuchar la puerta abrirse. Tal vez solo fue mi imaginación, volví a entrar al agua y siento sus manos en mi cadera, me impulsa hacia el, su pecho estaba caliente y mi cuerpo frío por el agua, arquee mi espalda...

Me besa el cuello, lleva su mano a mi pierna derecha, la acaricia suavemente, hasta llegar a mi parte, no puedo evitar suspirar por lo que vendrá a continuación, llevo instintivamente una mano a mi pecho izquierdo, cierro los ojos esperando ya su tacto, y lo hace... Suave y constante, mete y saca un dedo, luego mete otro, y así sucesivamente, de pronto siento como estira y no puedo evitar dar un jadeo alto que se convierte en un gemido, tomo mi pecho derecho y bajo ahora yo mi otra mano directo a su miembro, este está tan grande que lo acarició suavemente, escucho un jadeo ronco, estuvimos un rato tocando nos hasta que el me detiene, me toma la cabeza girandola hacia el, me besa fuertemente y me apoya en el azulejo de adelante

-Te necesito ya-dice el

-Yo igual-contesto

El entra con cuidado y se queda quieto por un momento, comienza a darme besos por toda mi espalda, sube y baja recorriendo mi silueta, comienza a dar movimientos ligeros y lleva su boca a mi cuello... Hasta que siento como empieza a moverse mas rápido, el azulejo estaba frío y su cuerpo estaba caliente, al igual que el agua que caía sobre nosotros, estaba incontrolable, incremento sus movimientos, el sonido era placentero y yo estaba en el cielo... Me hace girar me, me besa y me apoya ahora con la espalda, subiendome entierra de nuevo su miembro en mi y yo cierro los ojos dejándome llevar, suspirando, me acerco a su cuello y suspiro en su oído, quería que se quedara grabado este sonido, quería que se diera cuenta que soy la única

-Sigue, no te contengas y gime -dice el entrecortado -Me gusta tu voz y me gusta mas cuando gimes por mi...

-Ahhh-suspiro -Te amo tanto, Sebastián -digo jadeando

Eso pareció impulsarlo pues siento como se tensa

-Vamos, quiero llegar junto a ti -dice el

Sigue dando mas movimientos y yo me toco el clitoris, esrimulandome mas para poder llegar junto a él... Hasta que siento como estoy llena de él y doy un largo gemido sonoro, se queda quieto, aun me sostiene en la pared, nos miramos a los ojos y sonreímos, nos damos un beso y sale de mi...

Me abraza, el agua seguía aún cayendonos...

-Quiero estar siempre así

Dice el en mi oído

Mi Dulce capricho {2} Donde viven las historias. Descúbrelo ahora