Nostalgia

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Alice.

Tomamos el taxi de confianza. Francisco me ayuda a bajar y caminar cuando llegamos a mi departamento. Le dice al taxista que espere en lo que me ayuda a subir Trato de abrir la puerta pero no puedo y Francisco me ayuda a abrirla.

Entramos y me recargo en la pared.

—6Muchas gracias amigo míoooo—le digo sonriendo.

Francisco me sonríe y se acerca a mi lentamente y me toma de la cintura sin apretar.

—Alice, me gustas mucho.

—Lo se—digo sonriendo.

Se acerca a mis labios y me besa lentamente, tardo unos segundos en responder pero después comienzo a besarlo también, y rodeo su cuello con mis brazos.

El efecto del alcohol no me hace pensar con claridad.

Si el efecto del alcohol.

Francisco comienza a bajar sus manos hasta tocar mis glúteos los aprieta con fuerza y me pega a él haciéndome sentir su erección.

Me separó de el reaccionando que está mal lo que estoy haciendo.

—No puedo—digo sobre sus labios.

—Alice…

—Sabes que estoy…..—no alcanzo a terminar la oración y corro al baño al sentir la sensación de vomitar.

Francisco llega al baño y me sostiene el pelo en lo que vómito.

Mierda que vergüenza.

Termino de vomitar bajo la cadena y la tapa, Francisco me ofrece un pedazo de papel, me limpio los labios y volteo a verlo.

—Lo siento.—digo

—¿Por qué?¿Por rechazarme? O ¿Por vomitar?—suelta una risita.

—Por ambas—digo sentándome sobre el baño.

—Esta bien, lo entiendo.—dice haciendo una mueca—Bueno me voy.—dice dándose la vuelta y saliendo del baño.

Asiento.

—Gracias—digo y escucho como cierra la puerta del la entrada.

Abro la llave del agua y comienza a llenarse el yacusi. Comienzo a quitar mi ropa agarrándome del mármol para no caerme. Estando completamente desnuda me meto al jacuzzi y cierro mis ojos tratando de relajarme pero me llega la nostalgia que trate de evitar cuando estuche la pregunta de Paula.

A ver ¿A los cuantos años perdieron su virginidad?

Comienzo a recordar mi primera vez con Enric, cada momento vivido, la verdad no eh dejado de extrañarlo en ningún momento solo que trato de evitar pensar en el.

—Si el tiempo cura todo ¿Por qué no te he superado?—hablo sola.

Cuando llegue aquí a chicago al principio fue malo porque no sabía cómo salir de mi tristeza yo sola, pero entendí que algunas veces tu sola tienes que darte la charla de motivación y seguir adelante. Todos los días me despertaba y me animaba a seguir con mi universidad, después con el tiempo aprendí a vivir con esa pequeña alegría y tristeza en mi corazón. Trato de no recordad mucho a Enric pero cuando lo hago recuerdo solo los buenos momentos porque tengo miedo de que si recuerdo los malos, le tenga resentimiento o coraje y no quiero tener esos sentimientos en mi corazón.

Me llega la nostalgia pero ya no lloro.

Lo extraño.

>>Desearia volver a ver tus ojos, tus labios, saber de ti, saber que tal te ah ido, pero aunque te extrañe… es mejor estar así…

Minutos después de recordar lo bueno con Enric salgo de la tina y me pongo una toalla para secarme, una vez seca me pongo solo una bata para dormir.

Al día siguiente me levanto con un gran dolor de cabeza, me tomo un té tratando de calmar mis náuseas escucho que mi celular comienza a sonar y voy por el al cuarto, veo que es una video llamada de Samantha y Adelaide, respondo y me encuentro con las dos sonriendo.

—Mas te vale que me digas que esas ojeras y esa cara son por haber follado toda la noche.—dice Adelaide

—Vale cuéntanos qué hiciste anoche.—dice Samantha.

Me río.

—Joder Ade tu solo piensas en follar.

>>Anoche salir con mis amigos a un bar y bebimos esa es la razón de mi cara.—digo tallándome los ojos.

—Joder amiga hace cuánto que no follas.—pregunta Adelaide.

—Déjala en paz—dice Samanta.

Me río y niego.

—Bueno cuéntenme como les ha ido—les digo a las dos.

Me pasó una hora y media hablando, ellas contándome sobre cómo les ha ido, ya teníamos unos meses sin hablar y las extrañaba mucho, pues desde que cada una comenzó con su carrera ya no tenemos tanto tiempo como antes. Me despido de ellas y termino la llamada.

Siento mis ojos muy pesados y decido ir a dormir.

Todo el día me la paso acostada con resaca, me levanto solo para comer y cenar y después me vuelvo a acostar.
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El domingo por la mañana me despierto con ganas de hacer algo productivo con mi día así y consentirme asi que decido darme una ducha, salgo de la ducha, me cambio, me coloco unos tenis, desenredo mi pelo y salgo al estacionamiento de los departamentos, subo a mi coche y comienzo a manejar.

Llego a una plaza y entro al spa, pido un masaje de cuerpo completo dónde siento mi cuerpo relajarse de la tensión de todo el trabajo que he tenido últimamente, termina el masaje y me pasó a qué arreglen mis uñas y también para que corten un poco mi cabello. Saliendo del spa paso por una tienda de ropa y me compro dos vestido y unos conjuntos de ropa interior.

Salgo de la plaza y manejo hacia mi departamento, llegó, bajo de coche y tomo el ascensor, camino por el pasillo y llegó a mi puerta y abro la puerta. Meto al closet la ropa que compre y decido cenar algo rico.

Hoy no voy cenar saludable.

Decido encargar una pizza, pasan veinte minutos y llega la pizza y comienzo a cenar.

Minutos después ya estoy en bata con ropa interior lista para dormir, antes de acostarme cepillo mis dientes, estoy apunto de meterme a la cama cuando escucho tocan la puerta.

Camino hacia la puerta y la abro encontrándome con un hombre de traje, alto y muy atractivo.

Me mira a los ojos por unos segundos al igual que yo y me sonríe entrando al departamento con una maleta. Cierro la puerta y en cuanto me volteo ya está muy cerca de mi y sus manos en mi cadera, rodeo mis brazos alrededor de su cuello, acerca sus labios a los míos pero no me besa, pasa su nariz por una de mis mejillas, olfateando mi aroma, llega a mi oído y me susurra.

—No sabes cuánto te extrañe mi amor.

Hasta que te apareces.

Buenas noches trataré de publicar otro capítulo mañana.
Comenten que tal les pareció este capítulo.☺️

Con compromiso (Libro II) TerminadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora