Todo cambió

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Enric.

Golpeó el costal de boxeo una y otra vez, haciendo que mis músculos se sientan cada vez más entumidos pero no me detengo.

—Hey hombre rudo.—escucho la voz de Natasha.

Me detengo y volteo a verla.

>>Por la noche vamos a ir a un antro. ¿Quieres venir?

—Tengo mucho trabajo, no puedo.

Rueda los ojos y niega.

—Deberías de salir, todo el tiempo te la pasas trabajando y cuando no, boxeando.

Me encojo de hombros.

>>Que aburrido. Se nota que no era feliz.

—Lo único que me hace feliz no me quiere a su lado.—digo golpeando otra vez el costal.

—No estás seguro de eso. Habla con ella.

Niego y me detengo otra vez.

—Ella me dijo que quería que nos alejáramos el uno del otro y me grito miles de veces que me odia.

—Enric, ambos estaban mal era necesario que se alejaran pero ahora los dos están bien. Ya han pasado ocho meses.

>>Tienes que hablar con ella, aclararle lo que sientes una vez más.

Asiento más no digo nada.

Mientras camino al casillero para tomar mis cosas, pienso bien si tengo que hablar con ella o no.

Me muero de ganas por verla, abrazarla y preguntarle cómo la paso en todo este tiempo. Natasha tiene razón, voy hablar con ella no me importa si me odia o si aún me ama.

Alice tiene dos emana que salió del centro de rehabilitación que Egan busco para ella. Nunca dude de que Alice saliera adelante, siempre creí en ella, es una mujer fuerte y como le puse en la carta ella merece el mundo entero pero de verdad espero que esta vez pueda ser feliz.

Estuve llendo un tiempo al psicólogo, aunque al principio me negué a ir Egan me animo y con las semanas entendí que tenía que darle su tiempo a Alice, ella paso por cosas muy difíciles e iba a tardar en superarlas así que todo este tiempo me estuve dedicando solo a mi y mi hijo.

Semanas después de que Alice se fuera al centro de rehabilitación, hable con Scarlett quería que me dijera la verdad si el hijo que tiene es mío y ella dijo que si. A los cinco meses la obligue a qué se hiciera una prueba de paternidad y salió negativa, no era el padre del hijo de Scarlett sin embargo no deje de ayudarla, lo sé, no se lo merecía pero algo en mi cambio y sentía la necesidad de ayudar al bebé. Aún lo sigo haciendo, la mayoría de las noches lo veo, me he encariñado mucho con el, lo quiero como si de verdad fuera mío, tiene dos meses, casi tres y ya es muy gordito.

Han pasado tantas cosas en mi vida que si un año atrás alguien me hubiera dicho todo lo que he pasado y sobre todo que vería aún bebé que no es mío como mi hijo, me hubiera reído a carcajadas. Me quedé con el sentimiento y las ganas de ser padre que no pude negarme a ver al pequeño Erik como mi hijo, hubiera dado todo de mi porque Erik fuera mío y de Alice.

También me he hecho cargo de Erik porque Scarlett está muy mal, le dio depresión post parto y la mayor parte del tiempo se la pasa acostada sin siquiera darle de comer a Erik, al principio creí que quería llamar la atención pero después me di cuenta que de verdad está mal. Tengo a alguien de mi confianza que está con ella y el pequeño Erik para verificar que Scarlett no haga una tontería contra el.

Se por Samantha y Adelaide que Alice ahora está trabajando en una pequeña empresa y me da gusto que de nuevo este bien y trabajando, aunque debería descansar un poco más.

Con compromiso (Libro II) TerminadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora