Dolor.

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Alice.

Escucho voces a lo lejos que no alcanzo a distinguir y sonidos de una máquina. No quiero abrir los ojos, quiero seguir descansando aunque el dolor en mi abdomen me este matando, pero entonces comienzo a recordar todo.

El mensaje, la habitación, Fabián, los golpes, como me tomaba a la fuerza, Enric, los disparos y mi bebé.

El sonido de la máquina se escucha mas fuerte y más seguido.

Abro los ojos y trato de levantarme pero el dolor en todo el cuerpo me lo impide.

—Señorita tiene que tranquilizarse.-me habla una mujer con una bata blanca.

—Mi...mi bebé.-me duele demasiado la garganta.

—Tiene que tranquilizarse por favor.-vuelve a decir.

Trato de mover mis brazos y manos para tocar mi vientre pero siento que vuelvo a caer en un sueño profundo.
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—Eres mi mejor amiga, y estoy segura que vamos a salir delante de esta, perdóname por no haber estado ahí para ti-escucho la voz de Adelaide y siento como su mano aprieta la mía

Abro los ojos y la veo con lágrimas en los ojos.

—Adelaide...

Me mira y llora más.

—Joder no sabes el susto que nos has dado, si me vuelves hacer esto te mato.—dice llorando, trato de sonreír aunque duela.

—¿Mi bebé está bien?

—Le hablaré a la doctora para ver cómo estás.-Presiona un botón que tengo al lado pero responde mi pregunta.

—Adelaide.

—Shh tranquila tienes que descansar y reposar.

Entra la doctora y me sonríe.

—¿Cómo se siente señorita Alice?

—Bien—miento—pero quiero... saber ¿cómo está mi bebé?._hablo con dificultad

Voltea a ver a Adelaide y luego a mi.

>>¿Esta bien verdad?

—Señorita Alice...usted tuvo un aborto espontáneo, tuvimos que hacer un legrado de urgencia, pues los embriones ya no estaban con vida.

Volteo a ver a Adelaide pero ella mira hacia el piso con lágrimas en los ojos.

—¿Los?

—Eran gemelos.—dice la doctora.

_Dime que es una broma Adelaide.

Se acerca a mi y llora negando.

>>¡No, joder no, no, no!—grito aunque raspe mi garganta, quiero levantarme pero no puedo.

Lloro y Adelaide me abraza.

>>Por favor dime qué es mentira...te lo suplico.—sollozo.—dime que es una broma.

La doctora me mira con pena.

—Lo siento mucho Ali.

Eran dos, joder dos pequeñitos, a los cuales nunca podré ver sus ojitos, sus manitas, sus piecitos, nunca voy a saber a quién se parecían, si a mí o a...

—Lamentablemente, tuvimos que quitarle parte del útero y...eso significa que no puede volver a embarazarse.

Siento que pierdo las pocas fuerzas que me quedaban.

Con compromiso (Libro II) TerminadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora