Draco la esperó por horas.
Se había sentado junto a su ventana, observando la calle en busca de una cabeza rubia oscura. Había sostenido su flor de campanilla de nieve seca entre sus dedos, y se había preguntado en qué momento sería razonable preocuparse.
Ella había parecido interesada, cuando lo había visto por última vez. Parecía ansiosa por volver a verlo. Pero él no lo sabía. Tal vez la había asustado, o tal vez ella había decidido que todo era demasiado para ella. Su familia, su pasado, su Marca Tenebrosa. No la culparía.
Cuando Draco había tirado su té frío en el fregadero y finalmente se había ido a la cama, había permanecido allí unas horas más. No es que estuviera acostumbrado a dormir mucho, de todos modos, pero esa noche le resultaba especialmente difícil desconectar su mente.
Finalmente decidió que le daría otro día. Si no sabía nada de ella en las siguientes veinticuatro horas, se aparecería en su casa.
Cuando se durmió, el sol ya asomaba por el horizonte.
Dos horas más tarde, se había despertado con ligeros golpes en su puerta. Al principio había enterrado la cara en la almohada; había tratado de ignorarlo, pero minutos después, los golpes persistían. Se sentó y arrugó la frente para pensar. La única persona que conocía que no habría irrumpido en la casa a estas alturas era Emily, y sus golpes, por lo que recordaba, eran angustiosamente enérgicos. Estos golpes eran suaves, casi tímidos.
Cuando abrió la puerta, Belly estaba allí, con los ojos enrojecidos y los brazos enroscados.
Se puso en marcha, sintiéndose bruscamente despierto.—¿Estás bien?
—Siento no haber estado aquí anoche.—dijo ella. Su mente despertó, tratando de pensar en un escenario que explicara por qué ella estaba aquí, de todos los lugares, tan temprano en la mañana.—Tengo mucho que explicar.
Le abrió la puerta.—Entra.—dijo. Observó cómo ella entraba y miraba a su alrededor; se sintió repentinamente avergonzado por lo vacío que podía parecerle. Sólo un sofá negro desgastado, una vieja mesa de roble y unos cuantos libros esparcidos por el lugar.—Nunca me he molestado en decorar.—dijo.
—Me gusta.—dijo ella, devolviéndole la sonrisa.—Siento haber llegado tan temprano. Estaba en San Mungo y me echaron.—Su sonrisa disminuyó.—Mi madre está enferma.
—Lo siento.—le dijo él. Con cierta sinceridad.
Belly miró sus uñas.—Creo que se pondrá bien.—dijo ella, con voz suave.—Sólo tiene que quedarse allí un tiempo.
Draco se mordió la mejilla.—¿Quieres algo de beber?—preguntó, obligándose a apartar la mirada de ella. Cuántas veces había pensado en ella en este apartamento; se había imaginado su cara en el lugar donde estaba ahora.
—Estoy bien, gracias.—dijo ella.—Esperaba que pudiéramos ir a mi casa, en realidad. En lugar de aquí. Creo que sería más seguro.
Él le devolvió la mirada, sin entender.—Más seguro.—repitió.
Belly se miró las manos.—Tu padre me atrapó anoche cuando venía hacia aquí.—dijo en voz baja.—Intentó borrarte de mis recuerdos.
Draco sintió que el mundo se le escapaba; sintió que su corazón empezaba a retumbar en sus oídos.—¿Te atacó?
—No me hizo daño.
—Pero te atacó.—dijo de nuevo, tomando su varita de la encimera de la cocina y agarrándola con fuerza. Su mano libre se cerró en un puño.
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dear draco, 2 || TRADUCCIÓN ||
Fanfictiondear, draco parte II traducida al español; •mi queridísimo amor• original by: malfoyuh traducción autorizada. cover by: @M-MaxMalfoy <3
