Cap. 1- Dos años antes

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"La atracción mental es mucho más fuerte que la física. De una mente no te libras ni cerrando los ojos" -20 palabras.




Me era difícil evitar mirarlo cada vez que pasaba frente a mí, capturaba mi mirada como un resplandor de luz, me desarmaba su forma de caminar como si estuviera seguro de sí mismo y apuesto a que así era. La manera en la que sonreía y se le formaban dos hoyuelos en las mejillas y honestamente, era lo más fascinante que haya visto.
La mitad de la escuela lo conocía, las chicas batallaban para apartar la mirada de él, los chicos lo volteaban a ver con envidia y otros con admiración, prácticamente Connor tenía a muchas personas bajo sus pies... y eso me incluía a mí.

Lo recuerdo todo a la perfección, como si eso hubiera sido un simple sueño y como desearía que así hubiese sido, hace un año invitaron a mi amiga Doreen a la fiesta de Johann, el mejor amigo de Connor y como ella no quería ir sola, me invitó. Eran las once de la noche de un sábado, acababa de llegar con Doreen a la fiesta y ya casi todos se encontraban borrachos, en los rincones se podía ver con claridad cómo había personas besándose o haciendo algo más íntimo, a los pocos minutos Johann se llevó a Doreen a un lugar más privado.

¡Por Dios! No conocía a casi nadie, no es que fuera una de esas chicas que no le gusta hacer amistades pero, volteaba a ver a todas las personas y sus rostros no se me hacían conocidos o eso creí hasta que en la parte posterior del cuarto vi a Connor, inmediatamente mi corazón empezó a latir con fuerza. Se veía tan bien que hasta supuse que mis ojos brillaban, su chamarra gris cubriendo una gran cantidad de piel, una playera de cuello redondo blanca y unos pantalones que hacían ver sus tan marcadas piernas. Lo que me desanimó fue que alrededor de él había un grupo de chicas sonriendo coquetamente por cualquier cosa que Connor dijera, puse los ojos en blanco por tanta muestra de afecto que había en la fiesta, no, más bien me enfurecía saber que todos se la estaban pasando muy bien y yo estaba en no sé dónde, aburrida.

– Oye –le grité a un chico que estaba a unos pasos de mí– ¿Sabes dónde está el baño?
– Sube las escaleras y a la derecha – Dijo cuando se acercó a mí.
Era atractivo, con unos ojos color miel, una piel bronceada y una sonrisa que podía iluminar todo el lugar.
– Gracias –Le contesté.
Me encaminé a la escalera, de inmediato sentí que me tomaban del brazo.
– ¿Cómo te llamas?
Era el mismo chico de ojos color miel.
– Arianna.
– Bonito nombre –Dijo y me regaló otra de sus cautivadoras sonrisas.
– Y tú, ¿Cómo te llamas?
– Ethan.
– Bonito nombre.
Le devolví su comentario y él soltó una carcajada.
– Creo que nos vamos a llevar bien, Arianna.
– Lo mismo digo – Le sonreí.
– Ethan, ven a ver esto.
Gritó un chico detrás de nosotros.
– Bueno creo que tengo que irme pero espero verte pronto.
Me sonrió una última vez, seguido de eso se fue.

Busqué con la mirada las escaleras y las subí, el pasillo estaba completamente oscuro, tocaba la pared para guiarme, me dirigí al baño o lo que yo creí que era el baño. Al abrir la puerta me di cuenta que era una habitación y no estaba sola, en la ventana había un chico de espaldas.

– Lo siento, creí que era el baño.
Estaba a punto de cerrar la puerta cuando el chico se volteó.
– No te preocupes –Dijo Connor.
Me quedé paralizada, ¿Qué hacia él aquí? ¿No se supone que estaba abajo? De seguro estaba esperando a alguien.
– Adiós –Comenté torpemente.
Estuve a punto de cerrar la puerta –otra vez– cuando alguien me lo impidió, se escuchó un fuerte golpe y un grito de parte de Connor y fue cuando supe que él quería detener la puerta con su brazo.
– ¿Por qué hiciste eso? – Dije horrorizada observando cómo se agarraba su brazo y hacía una mueca de dolor.
– No quería que te fueras.
Me sorprendió que lo dijese en tono serio.
– ¿Qué? – Pregunté.
Connor se acercó a mí, aun sosteniendo su brazo.
– Hace dos semanas yo iba hacía el salón B, fue ahí cuando te vi por primera vez.
– Espera, ¿Qué tiene que ver eso?
Se rio.
– Tiene que ver mucho, bueno, para mí sí.
– Sigo sin entender
¿A qué quería llegar con esto?
– Yo tampoco lo entiendo, pero desde que te observé aquel día no he pensado en otra cosa más que en volver a verte y ahora estás aquí, en la misma fiesta que yo.
Me regaló otra sonrisa, yo solo pensaba en dos cosas:

1.- Tal vez le pegué tan fuerte en el brazo que el dolor fluyó hasta su cabeza que lo dañó y por eso estaba diciendo todo esto.
2.- Si seguía regalándome sonrisas me daría un ataque cardíaco.

– Tengo que irme.
Ni siquiera pude dar la media vuelta ya que Connor me detuvo.
– ¿Por qué te vas? –su mirada se volvió triste– te acabo de decir lo que provocas en mí cuando te veo y lo único que quieres es huir.
– No estoy huyendo –me defendí, aunque sabía a la perfección que eso es lo que estaba haciendo– además, toda la escuela sabe que te gusta mucho el coqueteo, tal vez ese es tu juego; les dices cosas bonitas a las chicas y después caen rendidas a tus pies.
Él se limitó a mirarme.
– ¿Quieres que te sea sincero?
– Sí –Susurré.
– No me enoja que los demás digan cosas malas de mí, me fastidia que tú lo digas, no me conoces. Esas personas no son mis voceros, sé que hay momentos donde estoy hablando con algunas chicas pero eso no significa que sea un mujeriego, son mis amigas, ellas lo saben. Tal vez algunas tengan sentimientos distintos hacia mí pero yo no hacia ellas y se los aclaro, créeme cuando te digo que siento algo por ti, yo también estoy desconcertado, ni siquiera has dicho tu nombre, solo te he visto una vez –hasta ahora– y tengo sentimientos que nunca he experimentado, realmente me atraes y quisiera que fuéramos amigos, para conocernos y después veremos lo que sucede.
¿Era un sueño o era una broma? No sabía qué decir, todo esto era tan... irreal.
– ¿No dirás nada?
– Todo esto es tan repentino, antes te observaba de lejos y ahora estás aquí, enfrente de mí
– ¿Me observabas? –pude ver como poco a poco se asomaba una sonrisa de sus provocativos labios– entonces ¿Tú sientes algo por mí?
– Sí.
Y fue ahí cuando dio un paso hacia mí para que no hubiera nada de distancia entre nosotros.  

2 veces sin tiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora