"Si pudiera atrapar un arco iris lo haría sólo por ti, y compartiría contigo su belleza en los días que te sintieras triste." - Desconocido.
El carro nos reconfortaba, íbamos camino a nuestras casas, en mi mente repasaba la noche anterior y no podía evitar que una sonrisa se extendiera por mis labios y sentir la manera en la que mi corazón se aceleraba, es indescriptible que te sientas tan bien en compañía de alguien que te ama, que todo es recíproco.
Existen momentos en los cuales todo es felicidad pero de la nada llega una voz en tu interior que te dice que es hora de despertar a la realidad y ver lo que hay a tu alrededor, ya sea malo o bueno. No podía detener el pensamiento de que Connor en la noche anterior durmió bien, sin que ningún síntoma se aferrara a él, eso había sido bastante bueno, tenía que serlo, pero quizá quería que lo fuera para tener una esperanza. Suspiré, no sabía nada de los síntomas y si no era tan ignorante era porque yo había visto su comportamiento, tenía que indagar sobre el tema.
Al parecer me había quedado dormida, el brazo de Connor moviendo ligeramente mi hombro hizo despertarme, abrí los ojos, me encontré con su rostro lleno de ternura al verme así.
– Eres bastante bella, con todo y tu cabello enredado –Dijo.
Le sonreí.
– Por si no lo sabías, lo que más le cautiva a los chicos es el cabello hecho un desastre –Le guiñé el ojo y salí del auto.
– Sí, se nota, te ves bastante bien de esa manera –Comentó.
Se acercó a mí y me besó, nos separamos y caminamos hacía la puerta de mi casa.
– Acabó el cuento de hadas, ¿Eh? –Comentó Connor con ironía mientras me atraía a sus brazos.
– Por ahora, después nos podemos ver –Propuse.
– ¿Qué te parece si en la tarde nos vemos?
Negué con la cabeza y él frunció el ceño.
– Debo ayudarle a mi mamá –Mentí, pero sí tenía planes.
– Será otro día –Comentó Connor resignado.
Asentí y lo besé.
–Te llamo en la noche, te amo –Dije.
– Estaré esperando tu llamada, te amo.
Besó mi frente y caminó a donde estaba el automóvil, lo despedí con la mano y abrí la puerta. Mi mamá estaba en el comedor desayunando.
– Vaya, al fin obedeces mis órdenes –Exclamó, no se veía enojada pero su tono de voz no me aseguraba nada.
– ¿A qué te refieres? –Pregunté mientras agarraba un panqué y le untaba mermelada.
– Pues ayer te dije que te quería ver a primera hora y ve, aquí estás –Respondió en broma, suspiré aliviada, no estaba enfadada.
– Tienes razón, no te acostumbres –Dije burlona.
Achicó sus ojos hacia mi dirección y después soltó una carcajada, yo hice lo mismo.
– ¿Ya desayunaste? – Dijo mientras colocaba una taza de café en la mesa.
– No.
– Bueno, vamos a desayunar –Comentó mi mamá.
Le di un rápido mordisco a mi panqué.
– Sí, pero tengo que hacer una llamada, no tardo –Comenté.
Subí a mi cuarto con la imagen del rostro de mi mamá frunciendo ligeramente el ceño, claro que se preguntaba a quién llamaría.
Entré a mi habitación, me acerqué a la ventana mientras sacaba mi celular de las bolsas de mi chamarra, marqué el número y esperé a que contestara.
– Buenos días señora Khan, sí, todo está bien pero quería preguntarle algo.
Después de llamar a la mamá de Connor llamé a Doreen, necesitaba una cómplice y ella era la indicada para esta misión, sonó un claxon y sabía que era ella, bajé las escaleras.
– Oye, oye, ¿A dónde crees que vas? –Preguntó mi mamá mientras dejaba su libro en la mesita de la sala.
– Pues iba a pasar la tarde con Doreen, ya sabes, hace mucho que no tenemos una tarde de chicas.
Entrecerró los ojos.
– ¿Me estás tomando el pelo? –Manifestó.
– ¿Qué? No, claro que no –Respondí velozmente, respiré para calmar mis nervios.
– íbamos a desayunar y subiste a tu cuarto a hacer una llamada, bajas después de un tiempo y dices que irás con Doreen, tengo el derecho de dudar después de tus mentiras, Arianna.
Su voz era cautelosa, su volumen era peligrosamente bajo, no quería volver a engañarla pero realmente era importante donde iría y si se lo mencionaba era probable que se negara.
– Lo sé, a quien llamé fue a Doreen y me pidió que buscara entre mi ropa un suéter que hace tiempo había perdido, creyó que lo había dejado aquí, por eso me tardé pero no lo encontré. Ella está afuera de la casa esperándome, si quieres sal conmigo para que la veas.
Mentalmente me daba palmaditas por la gran mentira que había inventado.
– No hace falta, confío en ti –Comentó.
– Gracias –Dije y abrí la puerta.
– No llegues tan tarde –Gritó desde la sala.
Asentí y salí de la casa.
Di unos cuantos pasos pero me detuve al ver que no era el carro de Doreen, achiqué los ojos y mi amiga se encontraba sentada en el asiento del copiloto y al lado de ella estaba Brandon, no puede ser susurré.
Me acerqué al carro y me agaché a la ventana del copiloto.
– Creí que iríamos nosotras dos –Comenté entre dientes, ella lo notó.
– Bueno, es que... cuando me marcaste Brandon estaba conmigo y dijo que no había problema si nos acompañaba.
– ¿En serio? Porque la que debe de decir "no hay problema, que venga" es la que hace el plan.
No tenía nada en contra de Brandon, al contrario, me agradaba porque trataba bien a mi mejor amiga y la amaba, pero yo quería que ella y yo pasáramos tiempo a solas.
– Lo sé, lo siento –Susurró.
Viré los ojos y entré al auto.
– Es muy temprano para que te pongas de mal humor, Arianna –Dijo Brandon mientras arrancaba.
– También es muy temprano para tus comentarios –Contraataqué burlona.
Me miró por el retrovisor y sonrió negando la cabeza, Doreen volteó a verme risueña, entonces me relajé. Me acerqué más a los asientos delanteros y le dije a Brandon hacía donde nos dirigíamos, él guardó silencio, claro que había oído hablar del lugar, asintió y prendió la estación de radio para que el trayecto no fuera incómodo y silencioso.
Resulta que en todo el camino Doreen y Brandon estaban bastantes cariñosos, evitaba observarlos y la ventana era bastante atractiva para no presenciar esos actos amorosos, le agradecía mentalmente a Brandon por haber puesto la radio y así no sus palabras que solo ellos entendían se escucharan. Llegamos a Golondrinas, si hubiera sabido que tendría que volver hasta acá le hubiera inventado algo a Connor para que me quedara, pero el hubiera no existe así que aquí estaba de nuevo. Brandon aparcó el carro enfrente del hospital, nos bajamos de éste y ellos prefirieron ir a un café que estaba enfrente, yo entré al hospital.
– Buenas... –miré el reloj para verificar la hora, ya pasaban de las doce del mediodía– tardes, busco al Doctor Germán.
La recepcionista me miró detalladamente.
– ¿Tiene cita? –Preguntó.
Maldición.
– No, solo quiero hablar con él.
Ella negó con la cabeza.
– No puedes ver al doctor sin cita –Respondió fastidiada.
– Bueno entonces quiero una cita –Comenté.
Abrió un gran cuaderno y con su dedo índice se ayudó a leer mejor.
– ¿Nombre?
– Coleman Lisboa Arianna.
Apuntó mi nombre.
– Tu cita será en un mes –Dijo.
– ¿Qué? ¿No puede ser antes? Mañana, por ejemplo –Propusé.
La recepcionista me miró incrédula.
– Si hubiera para mañana te lo diría, pero ya no hay citas hasta en un mes.
Cubrí mi rostro con mis manos, ¿Ahora qué?
– Nancy, podrías decirle a la enfermera Blanca que me lleve el expediente de la señora Echeverría, por favor.
– Sí, doctor Khan.
Levanté la cabeza de golpe al escuchar su apellido.
– ¿Doctor, Khan? –Le pregunté al señor que estaba enfrente de mí, me miró con cautela.
– Sí, ¿Te conozco?
Negué con la cabeza, ¿Doctor Khan? Tiene el apellido del papá de Connor, a menos que, no, no puede ser.
– ¿Entonces...? –Volvió a preguntar con dureza.
– Es que su apellido y el de mi novio es el mismo; Khan.
– ¿De tu novio? – Preguntó desconcertado.
– Connor Khan, de hecho su Doctor trabaja aquí, se llama German.
– Ay niña, él es el doctor German Khan –Interrumpió la recepcionista llamada Nancy.
Quedé impactada, así que su familiar atendía la enfermedad de mi novio, en ningún momento la mamá de Connor me lo había mencionado.
– Supongo que eres Arianna –Dijo.
Asentí.
– Bueno, me gustaría hablar contigo y creo que tú también viniste a eso –volví a asentir– me desocupo dentro de una hora, no sé si quieras esperar...
Y antes de que terminara la frase lo interrumpí.
– Sí, yo lo espero, no se preocupe.
Asintió a mi dirección y se marchó.
Llegué a la cafetería donde se encontraba Doreen y Brandon, me senté en la silla sobrante y les conté lo que había sucedido en el hospital.
– Sabía que él tenía un tío Doctor, pero no que viviera aquí y menos que estuviera atendiendo su caso –Habló con cautela Brandon.
– Yo no sabía ni eso, no mentiré, me sorprendió la noticia –Comenté.
La mesera llegó para anotar nuestros pedidos, yo pedí una taza de café, Doreen y Brandon pedían lo suyo pero no presté atención, estaba sumergida en mis pensamientos, ahora entendía el por qué Connor había faltado dos días a la escuela, no sé si ese día se enteraron de su enfermedad o había sucedido algo terrible para venir hasta acá con su tío, lo único que era cien por ciento consciente era que él me daría muchas respuestas y eso buscaba desde hace tiempo.
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2 veces sin ti
RomansaCreo que cuando conoces el gran amor de tu vida y de repente lo pierdes, llega una gran tristeza que no te deja ver la posibilidad de luchar por el, pero igual creo que hay personas a las que no les importan las adversidades, ni cuantas cosas negati...
