Cap. 28- Cuando estás cerca

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"Podría cerrar los ojos a lo malo que se aproxima, pero ¿para qué? no se puede escapar de lo que ya está escrito, se debe ser inteligente y disfrutar lo que aún queda." -Samm de la Rosa.  


Nos quedamos en silencio, yo no sabía qué decir, estaba completamente muda y solo mi rostro extrañado por esta visita se hacía presente.
– Antes que menciones, por qué estoy aquí y no en mi casa descansado, no podía dejar las cosas de esa manera –miró sus manos– realmente lo siento.
Me levanté del suelo y caminé hacía él.
– Ya pasó –sonreí– olvídalo ¿Cómo fue qué entraste a mi habitación para dejar la caja?
Lo miré curiosa.
Al terminar de leer la carta las mariposas revolotearon lentamente aunque también pensé en qué momento había dejado esta sorpresa, en realidad no me lo esperaba.
– Bueno, estaba desconcertado cuando me percaté de mis reflejos, me nació hacerte una sorpresa, Brandon y Doreen me ayudaron –se encogió de hombros– les di la caja y les pedí el favor de que la pusieran aquí, el único problema era el subir, les propuse que treparan hasta tu habitación y me tacharon de loco –reí– no creen que escalé tu habitación... y menos con unos tragos encima –ahora él carcajeó– en fin, Doreen vino y vio que estaba tu mamá, hablaron y los dejó pasar. Y parece que el clima estuvo de mi lado ya que es invierno y el único rayo de sol que hay está en tu habitación.
Mi sonrisa se fue desvaneciendo y él lo notó, una basura en el piso llamó toda mi atención, me encontraba en otro mundo pensando en todos los acontecimientos que habían sucedido con Connor. Respiré muchas veces para controlar el llanto ¿Por qué me sentía así? No era normal que mi estado de ánimo cambiara en un abrir y cerrar de ojos.
– ¿En qué piensas? –Preguntó preocupado.
Se sentó a mi lado.
– Cada vez que peleamos es una tortura, en serio, no sé qué decir, me da miedo que alguna palabra que diga destruya todo, me siento en terreno desconocido cuando estamos enojados.
– Oye –posó la palma de su mano en mi mejilla, cerré los ojos ante la caricia– sé que toda esta situación es un asco, pero en realidad estoy enamorado de ti, debes entender que lo mío no es durar en las relaciones, pero quiero ser mejor persona por ti, eres demasiado especial para mí, tanto que he cometido miles de estupideces por querer llamar tu atención. El punto en el que estamos no debemos de ceder a lo malo, no estoy dispuesto a que nos rompamos ¿De acuerdo? –Comentó.
Asentí y besó mis labios.
– De acuerdo –Le sonreí.
– Ahora, tengo que hablar seriamente contigo.
Frunció el ceño y quedé desconcertada.
– Hablé con mi doctor, me dijo que a partir de mañana podía salir, claro que hoy salí pero no cuenta porque vine en carro, el punto es que yo quería que fuéramos a acampar, ya sabes, estamos de vacaciones, pero no estoy tan bien para hacer ese viaje, tuve que improvisar.
Sus ojos brillaban tanto que no podía evitar sonreír, era maravilloso.
– Bien ¿Cuál fue la segunda opción? –Pregunté con curiosidad.
Se acercó a mi rostro.
– Eso, es, un, secreto.
Por cada palabra me daba un casto beso en los labios.
– ¡Oye, no, dime qué planeaste! –Exigí, odiaba quedarme con la intriga.
– Lo lamento, pero así es más excitante ¿No crees?
Viré los ojos.
– Cómo digas.
– En serio Ari, cree en el mejor novio del mundo –Dijo.
– Lo haría si supiera quién es –Mencioné en broma, me mordí el labio para no soltar una carcajada.
Connor abrió su boca y se llevó una mano al pecho.
– ¿Acaso acabas de decir que no soy el mejor novio?
Estaba divirtiéndose, eso era claro.
– Así es, Khan.
– ¡Hasta me llamas por mi apellido! Me estás perdiendo, Coleman.
– ¿En serio? –Enarqué una ceja.
– Absolutamente.
– Oh, bueno, si te beso quizás se solucione ¿No?
Connor negó con la cabeza, sonreí y lo besé delicadamente, él correspondió el beso.
– Aún no me convences.
Me senté a horcajadas, la mirada de Connor estando desconcertado era lo mejor.
– ¿Qué-qué haces? –Preguntó nervioso.
– ¿Convencerte? –Dije.
Enarcó una ceja, mi mirada estaba clavada en su boca, me acerqué lentamente a ésta y antes de capturarlos relamí mis labios, a unos cuantos centímetros para besarlo me dirigí a su cuello, lo rocé lentamente, succioné con suavidad y justo cuando mordí su piel Connor en un rápido movimiento me puso en el suelo, él quedó arriba.
– Los dos podemos jugar –Sonrió pícaramente.
Envolví mis brazos en su cuello y lo atraje a mí, aunque el gusto duró poco ya que su celular comenzó a sonar.
– Debe ser una broma –Exclamó.
Sacó su celular y contestó, seguíamos en la misma posición.
– ¿Qué pasa? Sí, lo sé, de acuerdo, voy para allá –colgó– bueno, tengo que marcharme.
– ¿Tu mamá? –Pregunté.
– Sí.
Me dio un pequeño beso.
– Te acompaño a la puerta –Dije.
Me ayudó a levantarme y me abrazó.
– Mañana te veo, paso por ti al medio día ¿De acuerdo?
– Sí, gracias por el obsequio –Comenté.
Agarró mi mano, la llevo a sus labios y la beso delicadamente.
– No agradezcas, mereces todo lo bueno, Ari.
– Por eso te tengo a ti.
Su sonrisa se amplió mostrando sus hoyuelos.
– Te amo –Dijo.
Miré el suelo cuando sentí mis mejillas arder, volteé a verlo y acomodé su cabello.
– Te amo más –Respondí.

Lo acompañé a la puerta principal, me recargué en el marco de la puerta mientras él me miraba, su cabello se mecía con el viento.
–Entonces al medio día, Ari, descansa, te amo.
Un beso de despedida junto con una cantidad de amor, eso era lo que necesitaba.
Connor dio unos pasos hacía su carro y antes de subirse me sonrió, entonces supe realmente que él se había metido perfectamente en mi corazón, porque al verlo sonriendo, con sus ojos brillando y su cabello hecho un desastre no quería estar en otro lugar o con alguien más. Memoricé todo sobre aquella noche, como si fuera una fotografía, era claro que estaba completamente enamorada de él y si antes creía que eso era mi perdición, ahora lo consideraba de una manera distinta; era lo mejor de mi vida. 

2 veces sin tiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora