"Pongo la música más triste, leo poemas escritos con lágrimas y dolor convertido en letras." -Samm de la Rosa.
Estoy recostada en mi cama, las ganas de dormir se han ido, cierro los ojos y las imágenes de mi sueño pasan como una tormenta, él está en su cama y comienza a quejarse, empieza con un leve lamento y de pronto sus gritos inundan la habitación, yo estoy sentada en una silla enfrente de él, no me muevo y observo todo, sus lágrimas resbalan por sus mejillas al no poder contener el dolor, todo se vuelve negro y me despierto.
Me levanto de la cama y de inmediato voy a la ventana, era de madrugada y aún las luces de las casas estaban apagadas, el silencio me reconforta, el sueño son regresiones de cuando los síntomas de Connor se presentaban seguido, sonrío y bajo la mirada, ahora puedo decir que eso acabó, el tratamiento que le dio el doctor Khan funcionó, había calmado todo el síndrome desde hace tres meses, ahora al fin todo estaba pintado de colores.
Vuelvo a la cama y me acuesto, tenía que descansar porque sería un día muy largo.
Subo el cierre de la última maleta y la coloco en mi cama, Connor me observaba con los brazos cruzados, contuve la risa. Mi mamá desde hace unos días había planeado ir a ver a mis abuelos y nos quedaríamos a dormir, por Dios, solo era un día y Connor creía que me iría a vivir allá.
– ¡Es un día! –Dije.
Viro los ojos por quinta vez.
– Lo sé, pero es extraño, en lo que llevamos de relación nunca te has ido de vacaciones –Menciona Connor y hace un pequeño mohín.
– Exacto, por eso cuando mi mamá dijo que saldríamos creí que estaba bromeando.
– No creo que cuenten como vacaciones ir un día –Habló Connor.
Lo miro y sonrío, yo pienso lo mismo.
– Ya sé, pero cuenta como vacaciones porque en ellas te diviertes y mis abuelitos son increíbles, solo faltaría el ir a nadar y broncearnos.
– ¿A qué hora te vas? –Preguntó.
Observo el reloj de la pared y me siento en la cama, la maleta rozó mi brazo.
– Al medio día, faltan tres horas –Dije.
Connor alzó la ceja y comienza a acercarse lentamente a mí, se pune en cuclillas.
– ¿Qué podríamos hacer en esas tres horas? –Murmura.
Se toca el mentón y me mira, frunzo el ceño.
– ¿Podríamos ir a desayunar? –Contesté.
Acercó su rostro al mío, sus ojos comienzan a tornarse oscuros.
– Yo sé de qué tengo hambre y no es comida.
Abro los ojos y carcajeo tan fuerte que de inmediato me duele el abdomen, me acuesto en la cama, Connor se levanta y se coloca a mi lado.
– Cuando quiera ser romántico recordaré este momento y mejor me quedaré callado –Bufó.
Me giro y me le quedo viendo.
– ¿Eso era ser romántico? Más bien sonaba como un diálogo aprendido de alguna película que viste –Comenté en broma.
– ¿Y si lo saqué de un libro? –Respondió.
Acaricio su mejilla.
– Ahora en adelante te regalaré cuentos infantiles.
Vuelvo a reír y Connor suspiró derrotado.
– De acuerdo, vamos a comer.
Se levantó de la cama y lo seguí, en mi rostro había una sonrisa, él se percató y me miró.
– Amo tanto que aguantes mis bromas –Le confieso.
Connor se giró y me acercó a él.
– En realidad estaba planeando ir a comer y después terminarte –Alzó una ceja burlón.
Y antes de que yo pudiera decir algún comentario Connor estampó sus labios con los míos, quedé maravillada, tantos besos que nos hemos dado y éste se sentía como el primero, Connor me miraba fijamente, puso una mano en mi cintura y me atrajo hacía él, poco a poco su rostro se acercó al mío, todo lo veía en cámara lenta; la forma en la que sostenía mi cadera, como su otra mano rozaba mi mejilla delicadamente, la forma en la que sus labios se unían a la perfección con los míos, todo era igual, era como si estuviésemos en aquella habitación en la fiesta de Brandon. Nos separamos y mantuvimos nuestros ojos cerrados, me sentí desfallecer ¿Cómo se podía demostrar tantas cosas con una sola caricia?
Connor abrió los ojos y al instante yo también lo hice, nos quedamos viendo, su mirada me atrapaba y hacía que me olvidara de todo, era nuestro momento, el silencio desapareció cuando nuestras respiraciones agitadas comenzaron a escucharse, como si fuera una música, una melodía que nos hechizaba. Di un paso para quedar a escasos centímetros de él, quería de nuevo palpar sus labios y así poder sentir esa atracción que me enloquecía.
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2 veces sin ti
RomanceCreo que cuando conoces el gran amor de tu vida y de repente lo pierdes, llega una gran tristeza que no te deja ver la posibilidad de luchar por el, pero igual creo que hay personas a las que no les importan las adversidades, ni cuantas cosas negati...
