Cap. 34- Dolor no anhelado

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"Puedes cerrar tus ojos a las cosas que no quieres ver, pero no puedes cerrar tu corazón a las cosas que no quieres sentir." - Johnny Depp.



Nunca había creído que tres días pasarían lentamente, se sentía como si fuera una década, me estaba volviendo loca encerrada en mi habitación, me comenzaba a espantar el hecho de extrañar las clases. No podía salir con Doreen porque estaría Valery y no quería ver a ninguna de las dos, ni mucho menos ir a la casa de Connor, es decir, sería un desastre total. Solo ocupaba mi celular para marcar su número y rezar porque me contestara, pero eso nunca pasó.

Me prometí que al cuarto día iría a visitarlo, le contaría toda la verdad y solucionaríamos los problemas, pero no era así de fácil y mi valentía se aventaba por la ventana cada vez que tocaba el picaporte de la puerta para ir hacía la casa de Connor. Me rendí, si seguía pensando me explotaría la cabeza, tomé mis llaves y salí de mi casa hacia la plaza más cercana, cuando entré a ésta me percaté que habían muchas personas, claro, era viernes. La decoración había cambiado, ahora las luces multicolores iluminaban más los pasillos, los adornos de navidad eran sorprendentemente grandes y en medio de la zona de comida se encontraba un pino artificial desde el techo hasta el suelo y vaya que se habían esmerado en decorarlo e iluminarlo, creo que era el árbol de navidad más increíble que haya visto en la vida. Aunque era extraño, apenas iba a terminar el mes de noviembre y ya estaba todo listo para el siguiente mes, burlonamente supe que todos contaban los días para que fuera navidad y yo no me salía de ese todos, amaba la navidad y ver todas las decoraciones fue reconfortante.

Fui a una cafetería, ordené y me senté en una mesa que se encontraba en un rincón, no sabía ni qué hacer, creí que al venir acá surgirían miles de ideas pero lo único en lo que pensaba era en Connor, en él y en cómo la vida me aborrecía por haber entrado en la mente de las parejas que se encontraban a mi alrededor y decirles "Oh, pasa a esa cafetería porque ahí estará Arianna y nos podremos burlar de su soledad."

¿Por qué cuando menos quieres pensar sobre el amor este se aferra a mostrarse? Es lo mismo que cuando estaba triste y veía películas de romance para sentirme peor, yo había inventado el significado de masoquismo. Mi preocupación creció al notar que ya había tomado siete tazas de café ¿En serio había pedido tanto café? ¿Ahora qué me va a pasar? ¿Tendré un infarto? Dios, nunca en la vida había bebido tanta cafeína y sentía como si alguien estuviera dentro de mí y un asesino la estuviera persiguiendo y necesitara correr, de acuerdo, cálmate, solo inhala y exhala, ya sabes a la perfección ese ejercicio se burló mi subconsciente. Pedí la cuenta y dejé el billete en la mesa, necesitaba salir de ahí, ¿Pero a dónde iba? Quizá podía marcarle a mi mamá y decirle que estúpidamente me había bebido siete tazas de café pero la cafeína me había hecho inteligente y supe que hacer esa llamada sería mi perdición. Necesitaba caminar, trotar o correr, salí de la plaza y caminé hasta llegar a una casa que me era muy conocida, toqué el timbre exageradamente hasta que alguien gritó que ya venía, su tono me congeló, estaba enojado.

– Pero qué suc...
Dejó la frase al aire cuando abrió por completo la puerta y me vio, me miró confuso y ahí fue cuando supe que la cafeína no me había hecho inteligente sino lo contrario al ir a la casa de Connor.
– ¿Qué haces aquí? – Preguntó.
Se cruzó de brazos, mierda.
De seguro mis ojos parecían más grandes que mi cara, ya que estaban completamente abiertos, ¿No se supone que la cafeína te aceleraba? Pues algo estaba mal porque no lograba formar una frase con coherencia.
– ¿Entonces...? –Volvió a preguntar, pero no podía descifrar el tono de su voz.
Como si fuera una bomba de tiempo exploté, verbalmente, claro.
– Bueno estos días han sido horribles los peores diría yo porque estamos mal y yo no puedo seguir así no sé si tú puedas pero ya me lo dirás estaba desesperada en mi cuarto y quise hablar contigo de veras pero mi valentía me abandonó cuando más la necesitaba y no tuve el valor suficiente para platicar contigo porque me daba pavor pensar que aún seguías enojado y si es así te entiendo porque también yo me hubiera enojado pero créeme que las cosas no fueron como lo viste o sea sí lo viste con tus ojos pero no fue de esa manera y me gustaría bastante hablar contigo porque me estoy volviendo loca de pensar y pensar ya que cada vez te imagino sin mí y es perturbador e incluso hace unos días soñé que estábamos en una fiesta ¿irónico verdad? Pero me ignorabas y te ibas con Meg te ibas con ella y me dejabas a mí me sentía mal y hasta lloré como Magdalena peor diría yo trataba de buscarte pero no podía porque desaparecías y desperté y fue cuando decidí que vendría a tu casa pero bueno ya sabes la valentía no estuvo de mi lado y ya.
Respiré para recuperar el aliento, no había hecho ninguna pausa, todo lo dije de corrido, quizá Connor no me entendió y lo supe al ver su cara. Me miró detenidamente y sus ojos estaban como platos, su ceño fruncido se hizo más profundo.
– ¿Qué? –Dijo.
¿En serio dijo qué? Bueno, quizá si lo decía más lento lo entendería.
– Que estos días han sido horribles, los peores diría yo, porque estamos mal y yo no puedo.
Me quedé callada cuando Connor hizo un ademán.
– Sí te entendí.
Se iluminaron mis ojos.
– ¿En serio? – Pregunté alegremente.
– Me costó trabajo pero sí, una cosa antes de aclarar esto ¿Por qué estás tan, no sé, acelerada?
– Fui a la plaza y tomé muchísimo café pero ni me había dado cuenta parece extraño pero en serio no me fijé y no sé por qué pero caminé hacía acá.
De acuerdo, quizá tenía que ser más lenta con mis explicaciones, maldita cafeína.
– Entra y vamos a esperar hasta que estés más tranquila –Comentó.
Me extendió su mano y al instante entrelacé la mía, que bien se sentía este contacto, lo extrañaba.

No sé cuánto tiempo había pasado pero ya me sentía mucho mejor, mientras me calmaba Connor me platicaba sobre una película de misterio que había visto hace dos días, pero no únicamente me habló sobre la trama, dijo todo, desde el inicio hasta los créditos, amaba oír su voz.

– Y ése fue el final –Dijo Connor.
– Vaya, yo creí que al menos uno iba a vivir –Murmuré.
– Pensé lo mismo –me miró directamente a los ojos– entonces de la escala del uno al diez ¿Qué calificación le pones?
Lo medité por unos minutos y es que sí podía darle una calificación porque Connor lo contó todo detalladamente.
– Creo que se merece un nueve punto cinco.
Él rio y quedé cautivada por el sonido, parecía música privada para mí.
– ¿Por qué a la gran Arianna Coleman no le gustó tanto como para poner un diez perfecto?
Enarcó una ceja, me levanté de la cama y le pegué en el brazo, por burlarte de mí, Khan. Me senté a su lado ya que estábamos de frente.
– En mi humilde opinión los personajes principales tuvieron miles de oportunidades para saber quién era el asesino, casi les grita en la cara su identidad.
– Ay, mi pequeña Coleman – vale, nunca me había dicho así pero deseé que lo dijera repetitivamente– si los personajes hubieran sabido quién era el verdadero asesino no habría película.
Rodó los ojos, lo fulminé con la mirada y recibió un segundo golpe en su brazo.
– Pero sí pegas fuerte, eres como la mujer Hulk –Comentó con sarcasmo y yo me reí tan fuerte que hasta me dolió el estómago, únicamente él podía burlarse de mí de esa manera y yo morir de amor.
Seguí riendo, saqué todo lo mal que me sentí en estos días sin su compañía que comencé a llorar, él me miró desconcertado.
– Ari, no llores –Me consoló.
Me abrazó y mi cara quedó en su pecho, quería dejar el drama de un lado pero no podía.
– Te juro que en ningún momento quise herirte, te he extrañado mucho estos últimos días.
Connor entre abrió los labios por mi confesión, su mirada se suavizó y acarició mi mejilla con delicadeza.
– Ethan vino a mi casa – Habló.
Me separé de él, sorbí por la nariz y lo miré confundida, él comenzó a explicarme.
– El martes me buscó y no sabía si era correcto dejarlo hablar pero al final cedí.

Pasó a la sala y se sentó en un sillón, yo me senté enfrente de él, quizá pasaron cinco minutos o más cuando por fin habló.
– Conocí a Arianna en la fiesta de Brandon, no sabía que ustedes tenían un pasado hasta que ella me lo hizo saber, no mentiré, ella me gustaba, en pretérito. Me agrada pero únicamente eso, no quiero que haya un nosotros o algo parecido. Ayer en la fiesta... todo fue un mal entendido.
– Ella también dice lo mismo, pero yo lo vi Ethan –Comenté tratando de calmar mi enojo.
Él negó con la cabeza.
– ¿Sabes lo que yo veo? –Me preguntó.
– En realidad no –Contesté bruscamente.
– Veo que ella te ama y que haría lo que fuera con tal de estar contigo, no sé muy bien cómo es su relación, pero créeme, ella realmente siente algo grande por ti y nadie puede competir con eso, Arianna solo te ve a ti.

– Fue lo único que me dijo –Finalizó Connor.
Aún no procesaba la información.
– ¿No te dijo lo que realmente pasó en la fiesta –Pregunté.
Era importante aclarar todo, que no quedara ni una pizca de mal entendidos.
– Trató de hacerlo pero le pedí que no lo hiciera –Dijo Connor.
Lo miré confundida.
– ¿Por qué? Es importante que sepas la verdad.
Él negó lentamente con la cabeza y su rostro quedó a centímetros del mío, mi corazón latió con fuerza por su acercamiento.
– La verdad es que en ningún momento debí haber dudado de ti, porque él dijo lo que yo ya sabía, era consciente de tu amor hacía mí y aun así dejé que la furia me cegara. No dejé que me explicara lo de la fiesta porque nunca harías algo para herirme y no sabes cuan agradecido estoy por tenerte a mi lado.
Junté mis labios con los suyos y saboreé el beso como si hubieran pasado años desde el último. Descansó su frente en la mía, nos dimos un beso fugaz y nos recostamos, pegué mi oído en su pecho, escuchaba el latido de su corazón y mi mano derecha hacía dibujos invisibles en su abdomen, me dio un beso en la cabeza, levanté mi vista y me encontré con sus ojos color miel.
– Cómo el sol y la luna, Coleman –Susurró.
Lo besé con cariño y volví a recostar mi cabeza en su pecho, solté el aire y una sonrisa se formó en mis labios, esto era lo que necesitaba días antes. Cerré los ojos y me quedé dormida por un tiempo hasta que un quejido me despertó, era Connor.
– ¿Qué sucede? –Pregunté aterrada.
Connor mantenía los ojos cerrados y su hermoso rostro reflejaba dolor. Me levanté de la cama y saqué mi celular, marqué el número de la señora Khan.
– Señora Khan, soy Arianna, estoy con Connor y él, no sé qué le sucede pero se ve muy mal.
La mamá de Connor dijo que le marcaría al Doctor y vendría de inmediato a la casa, colgué. Me acerqué de nuevo a Connor y lo abracé, llorando supliqué que todo el dolor se fuera de él, que se marchara para dejar su vida como antes estaba, deseaba ser una cura para él y así mi cariño fuera un escudo para que sus síntomas se esfumaran, él era tan importante para mí que su dolor también lo sentía yo.

2 veces sin tiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora