"Mi más sentido bésame." -Acción poética Cartagena
Caminaba en mi habitación de un lado a otro, pasaban tantas opciones en mi cabeza del por qué Connor había faltado a la escuela durante dos días y ni siquiera contestaba ninguna de mis llamadas, era tan exasperante no saber la respuesta correcta sobre esta situación, era hora de ir directo a su casa.
Toqué el timbre por tercera vez y nadie se dignaba a abrir la puerta, mi pie pegaba rítmicamente el suelo mientras esperaba impaciente, treinta minutos habían pasado y ya estaba segura que no había ni un alma en la casa, suspiré y me encaminé a mi casa o traté porque me detuve cuando escuché que alguien gritaba mi nombre.
– ¡Arianna!
Volteé y ahí estaba Connor con una sonrisa radiante y un rostro pálido.
– ¿Qué te sucedió? –Le pregunté cuando ya estaba cerca de él.
– ¿A qué te refieres?
Frunció el ceño.
– No supe nada de ti en dos días, ni siquiera respondías mis llamadas –Mencioné.
Me esforcé para que no pareciera reclamo.
– Lo siento, no estuve aquí, fui a visitar a un familiar al campo y la señal no era tan buena.
Me concentré en su voz, tan baja y cansada, dejé de lado que se haya ido sin avisarme y lo observé, lucía tan cansado ¿Acaso un viaje podía fatigar tanto?
– ¿Por qué luces demacrado? ¿Y por qué cuándo le pregunté a Brandon en dónde estabas dramatizó diciendo que era mejor preguntártelo a ti?
Connor suspiró pero antes de que dijera cualquier palabra llegaron sus papás en un auto, se acercaron a nosotros.
– Es mejor que descanses –Comentó su mamá.
– Lo haré.
Le respondió Connor y le sonrió, su mamá al igual que su papá me saludaron, acto seguido entraron a la casa.
– ¿Fue muy pesado el viaje? ¿Por eso dijo tu mamá que lo mejor es que descanses? –Pregunté impaciente, necesitaba respuestas.
– Vamos al Parque de siempre, por favor.
No hablamos en todo el camino, podía ver que Connor estaba sumido en sus pensamientos, eso me alarmaba y también aquella sensación la cual decía que algo no andaba bien.
Llegamos a la entrada del parque, dimos unos cuantos pasos y nos sentamos en una banca de madera. Nadie decía nada, Connor tenía fija la mirada en el pasto así que me armé de valor en decir las primeras palabras.
– ¿Qué pasó? –Manifesté.
Él alzó la mirada y titubeó antes de responder.
– No es nada malo, Ari, cuando estaba en la casa de mi tío pesqué un resfriado, realmente me sentía muy mal así que nos quedamos otro día en su casa, no me he recuperado por completo por eso es que me veo así.
Al finalizar sonrió pero por primera vez desde que lo conocía su sonrisa no llegó a sus ojos.
– Si algo anda mal me lo dirías ¿Verdad? – Le pregunté con cautela.
Tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos.
– Por supuesto.
– ¿Por qué no me dijiste que ibas con tu tío, sabes lo preocupada que estuve?
– Lo sé y lamento no habértelo dicho, ni yo lo sabía, mis papás me avisaron imprevisto. Te iba a mandar un mensaje en la mañana pero mi celular no tenía batería así que me tuve que esperar hasta que llegara a la casa de mi tío para ponerlo a cargar pero no hay luz –rio– en este siglo y no hay luz.
– ¿Qué pasa con lo de Brandon? Dijo que te preguntara a ti.
A pesar de sus palabras esa voz de alerta no dejaba de retumbar en mi cabeza.
– Mi papá fue a la ciudad por mi medicamento, Brandon le marcó a él y le comentó que estaba enfermo, pero no le dijo que era un simple resfriado, en serio no quería que te preocuparas.
Tomó mis manos y las apretó ligeramente, su tacto no era cálido.
– ¡Pero aun así estuve preocupada! –Expuse.
– Lo sé, lo lamento –Dijo desanimado.
Suspiré
– Lo importante es que ya estás aquí ¿Quieres que vayamos al cine?
Sonreí y Connor me miró con tristeza.
– Realmente quisiera, pero estoy muy cansado.
– Oh, claro, lo siento –Comenté con torpeza.
– No te preocupes, en la noche te marco.
Asentí.
Connor se levantó de la banca y se fue del parque sin siquiera darme un beso en la mejilla, quizás no quería que me enfermara, suspiré para que el presentimiento malo se esfumara pero no fue así, había algo que no cuadraba y no saberlo me mortificaba más, esperaba que solo estuviera siendo paranoica y realmente no hubiera nada malo, Connor me confirmó que si estaba pasando algo me lo diría, confiaba en él así que sacudí mi cabeza para despejar los malos pensamientos, me levanté y fui a mi casa.
Coloqué la llave en el picaporte y abrí la puerta, no había ningún ruido en la sala, subí a la habitación de mi mamá pero su cama estaba aún tendida, saqué mi celular y le marqué.
– Hola –Saludé.
– ¿Qué pasa? –Respondió cortante.
– ¿En dónde estás? –Pregunté.
– Trabajando Arianna, dónde más –Respondió enojada, sentí como mi estómago se contraía.
– De acuerdo –Dije y ella colgó.
Me senté en su cama ¿Aún seguía enojada porque regresé con Connor? Que tonta soy, ni siquiera debo de preguntarme si es por ese motivo, la respuestas era obvia.
Entré al salón de mi segunda clase y en la tercera fila estaba sentado Connor, me asombré de verlo, hacía dos días que no venía a la escuela, habíamos hablado por teléfono pero no sabía que hoy vendría, me alegraba tanto verlo. Se encontraba concentrado en su cuaderno apuntando algo, el reflejo del sol traspasaba las ventanas y apuntaban directamente a él, sonreí y me acerqué.
– Hola –Saludé.
Me miró y me devolvió la sonrisa.
– Hola.
– ¿Ya te sientes mejor? –Pregunté.
Rápidamente lo inspeccioné, se veía mucho mejor que hace días, las ojeras habían desaparecido al igual que la palidez, el sol que pegaba en su rostro hacía que su piel brillara.
– Mucho mejor y con ganas de ganarle a los Halcones –Respondió entusiasmado.
Mi sonrisa se esfumó, fruncí el ceño.
– ¿Vas a jugar? –Cuestioné con un tono más alto de lo que pretendía.
– ¡Claro que sí! ¿Por qué lo preguntas?
Me miraba confundido, hice un gran esfuerzo por no virar los ojos.
– Hace dos días estabas enfermo y ayer te veías realmente mal –Dije.
– ¿Me sigo viendo mal? –Preguntó arqueando una ceja.
– No, pero...
Se acercó y me calló con un beso.
– Pero nada, me siento bien, Ari, no te preocupes –Comentó y me sonrió, sus hoyuelos aparecieron.
Iba a decir algo pero me quedé callada cuando entró al aula la maestra.
– Buenos días, ya revisé el trabajo que me entregaron antier, algunos realmente son buenos y otros lamento decirles que parecen de preescolar –todos en el salón rieron– faltó revisar un trabajo ¿Verdad Sr. Kahn?
La profesora Amy miró a Connor, él le sonrió y sacó un folder de su mochila.
– Aquí está –Dijo Connor y le estrechó la tarea a la profesora.
– No, después de recitarlo enfrente de todos tus compañeros me das el trabajo escrito.
– Claro –Sonrió.
Todos guardaron silencio y fijaron sus miradas en el capitán.
– Bueno... –Connor guardó silencio unos segundos, suspiró y comenzó a leer.
"Justo cuando crees que todo va bien, algo sucede y destruye el cristal de felicidad, planeas un momento especial, tienes la fe que sucederá como lo planeaste, pero a veces no es así.
Tienes el amor de una persona maravillosa que incluso hay momentos que te pones a pensar si realmente mereces estar a su lado, llegas a dudar de ti porque aquella persona que te brinda todo su amor es extraordinaria, pero como dije, a veces todo da un giro inesperado y tomas decisiones estúpidas que no te das cuenta que lo son hasta que caes de golpe a la realidad. La persona que siempre estuvo para ti, se marcha, se aleja de ti por todos los sucesos erróneos, se va por su bien, no porque todo su amor se haya esfumado, se aparta porque es lo bastante sensata y prefiere seguir su camino en busca de alguien más que estar al lado de una persona que ni siquiera sabe qué es lo que quiere y es tarde para darse cuenta que no puede crear un objeto para ir al pasado y arreglar todo, como el corazón de la persona que más cariño le brindó."
Cuando Connor finalizó su relato todos aplaudieron, incluso la maestra Amy, en cambio yo trataba de no llorar en frente de treinta cinco personas.
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2 veces sin ti
RomanceCreo que cuando conoces el gran amor de tu vida y de repente lo pierdes, llega una gran tristeza que no te deja ver la posibilidad de luchar por el, pero igual creo que hay personas a las que no les importan las adversidades, ni cuantas cosas negati...
