"El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro." -Friedrich Nietzsche
Mi despertador sonó, ya no tenía la canción de Michael Bublé porque hoy no sería un hermoso día y eso disminuía mi ánimo para levantarme e ir a la escuela, había una sola palabra del por qué me quité las sábanas de encima y era; viernes. Por fin ya era fin de semana, adiós escuela por dos días, gloriosos viernes, realmente estaba feliz hasta que traté de levantarme y un dolor de cabeza insoportable borró mi sonrisa ¿Por qué me dolía cómo si hubiera tomado tanto alcohol? Hice memoria y nada más había bebido un vaso de jugo, quité una lagaña del ojo y al rozar mi pómulo un fuerte dolor hizo que me retorciera, maldito Connor por fin recordé que por su culpa una chica me golpeó. Me levanté de la cama y me encaminé al baño, prendí la luz y miré mi reflejo ¡Tenía un enorme hematoma en mi pómulo derecho! Dejé de lado mi enojo y me metí a bañar, por supuesto que hoy no sería un hermoso día.
Respiré unas cuantas veces antes de entrar al instituto, no quería que nadie viera mi golpe pero ni los lentes inmensos de sol que tenía puesto cubrían mi golpe, por fin entré y de inmediato capturé miradas, supuse que además de que se percibía el moretón, era extraño traer lentes cuando el día estaba muy nublado y a punto de llover, genial, las miradas no cesaban así que decidí quitármelos para que vieran con provecho.
– ¡Qué te pasó! –Gritó Valery en cuanto me vio.
– Hice enojar a una chica.
– ¿Pero ya viste tu ojo?
¿Qué si había visto mi ojo? ¿Acaso no era lógico que lo había hecho? En fin, pensé en no ser grosera ya que estaba preocupada por mí.
– Sí, ya lo vi –Comenté sin ánimo.
– Oh, Ari, lo siento.
Valery se acercó a mí y me dio un fuerte abrazo ¿De cuándo acá era tan sentimental conmigo?
– No te preocupes –la tranquilicé– en unos cuantos días se quitará.
– Ojalá y así sea, por cierto ¿Cuándo empezamos con el plan de seguir a Sofy?
– No lo sé, tendremos que discutirlo cuando esté Doreen con nosotras.
– Cierto ¿No vino contigo? –Preguntó mirando a todos lados.
– No –Respondí.
– Entonces si la vez ¿Me pueden buscar en la biblioteca? Es que el Lunes tengo examen y sé que si no estudio hoy menos lo haré el fin de semana.
Dejé de lado el estereotipo de que las porristas ni siquiera abren un libro.
– No te preocupes, cuando llegue Dor iremos a buscarte.
– Gracias, al rato las veo.
Se dio media vuelta y la vi subir las escaleras, fui directamente a la cafetería y al entrar nuevas miradas curiosas se posaron en mí, viré los ojos y estuve a punto de ponerme un letrero en la frente que dijera "Sí, tengo un gran hematoma, ahora consíguete una vida y deja de verme" suspiré por tercera vez, en estos momentos ni yo misma me aguantaba y esperaba no ser grosera con alguien más. Fui directo a una mensa, jalé una silla y me senté en una mesa después de haber comprado un café y unas galletas de chocolate, apenas iba a probar mi café cuando vi a Doreen entrando a la cafetería junto con Brandon y agarrados de la mano, casi me atraganto.
– ¡Tu ojo! – Gritó mi amiga y corrió hacía donde estaba sentada.
– Sí, ya sé.
Puse los ojos en blanco.
– A mí no me hagas esa cara –Ordenó alzando las cejas.
– Lo siento, no estoy de humor hoy y mucho menos porque todo el mundo está mirándome.
– De acuerdo, te entiendo –Sonrió.
Miré a Brandon y su mano que estaban entrelazadas.
– ¿Algo que contarme...? –Pregunté.
Doreen se puso completamente roja y una sonrisa salió de sus labios.
– ¡Somos novios! –Gritó.
– Me alegro Dor, ya era hora –Le sonreí.
– Gracias –comentó Brandon mirando a Doreen– tengo que ir a mi clase, cuando termine te busco.
Se acercó a mi amiga y la besó, yo hice como si estuviera viendo las puntas de mi cabello, que incómodo era presenciar actos amorosos ajenos.
– Adiós, Arianna.
Se despidió con la mano y se marchó.
– ¿Desde cuándo andan? –Le pregunté.
– Ayer me lo pidió como a la media hora que te marchaste, estábamos limpiando la sala y lo propuso.
– Qué romántico.
Dor me sacó la lengua.
– Aunque suene raro a mí me pareció mega romántico –se encogió de hombros– siento que la escena fue lo de menos, la manera en la que me miró fue lo mejor.
Los ojos de Doreen brillaban como nunca antes lo habían hecho, sonreí a medias y no era por envidia o porque no quería a mi amiga cerca de Brandon, es solamente que en cuanto terminó su relato sentí un vuelco en el estómago, ni siquiera puedo describir la sensación que me invadió al recordar que yo me sentía igual cuando era novia de Connor.
– Me alegra verte así, Dor –Comenté.
Y realmente se lo decía de corazón, la sonrisa de ella se esfumó.
– ¿Y entonces por qué no pareces contenta? –Interrogó.
Odiaba no saber fingir mis sentimientos.
– No es eso, es que...
No concluí la frase, no podía bajar el ánimo de Doreen contándole mis penas.
– ¿Es solo que qué? –me miró directamente a los ojos y ella sabía que no le iba a contar, exhaló– tenemos siete años de amistad, puedes confiar en mí.
Dejé de lado el debate interno que me decía no comentarle nada de mis sentimientos pero podía confiar plenamente en ella.
– Extraño a Connor –admití por primera vez desde mi rompimiento con él– lo extraño cada día que pasa, ya estaba acostumbrada a él, Doreen, extraño todo de él, la manera en la que me miraba, su sonrisa, sus besos, sus abrazos, en cómo me hacía reír cuando estaba triste, extraño a mi novio
Era difícil pasar saliva por el nudo que se había formado en mi garganta, Doreen agarró mi mano.
– Lo sé, a pesar que decías que ya lo habías superado sabía que era mentira, pero no te decía nada porque te lo recordaría y yo quería que tú sola te dieras cuenta que estabas mintiéndote ¿Quieres que sea directa? –asentí– deberías de luchar más por olvidar a Connor, sé que va a ser difícil pero Arianna, no puedes simplemente tirar a la basura todo lo que él te hizo, te hizo daño.
Enseguida me arrepentí de haber aceptado que Doreen fuera directa, sé que ella quiere ayudarme pero he tratado olvidar a Connor y no puedo, él siempre estará en mis pensamientos aunque no lo quiera.
– Trataré –le comenté para dejarla más tranquila– por cierto, Valery preguntó cuándo vamos ir a la casa de Sofía.
Cambié de tema, no quería seguir siendo el foco de atención.
– No lo recordaba ¿Qué te parece hoy? –Habló.
– De acuerdo, aunque habíamos quedado en ver películas juntas y tú hiciste el plan –Reí.
– ¿Qué te parece si esperamos un rato en la casa de Sofía y si vemos que no hay ningún movimiento mejor vamos a la mía y así vemos la película?
Asentí, su plan sonaba perfecto.
– En ese caso hay que avisarle a Valery el nuevo plan.
Doreen se me quedó viendo y enarcó una ceja.
– ¿De cuándo acá te cae bien? –Sonrió.
Me devolvió las mismas palabras que yo le dije cuándo comenzó a hablarle a Valery y Sofía.
– Desde que a ti te cae bien –Dije.
Le sonreí de vuelta y ella carcajeó.
– Buena respuesta, ahora hay que encontrar a Val.
– Está en la biblioteca –Comenté mientras agarraba mi mochila.
– ¿Cómo lo sabes?
– Me la encontré cuando iba entrando a la cafetería –Le dije.
– Vamos.
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2 veces sin ti
RomanceCreo que cuando conoces el gran amor de tu vida y de repente lo pierdes, llega una gran tristeza que no te deja ver la posibilidad de luchar por el, pero igual creo que hay personas a las que no les importan las adversidades, ni cuantas cosas negati...
