Capítulo 5 Fastidio.

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—Llegas tarde, el paciente te espera— dijo Melascula mirando con fastidio al rubio quien tenia una mala cara, un retardo de minutos los cuales provocan un desastre en las citas agendadas y meno tiempo para comer. Ella solo pensaba "estupido enano esto te saldrá caro". Meliodas la miro restandole importancia suspiro y sonrió como si nada pasará.

— Bartra ¿como has estado?— su voz llena calmada hacia sentir cómodos a los pacientes, Meliodas miro al hombre de cabellos plateados quien le devolvió una amplia sonrisa.

— He tenido mejores días ¿y tu como has estado?

— Sin duda estamos igual— dijo sin borrar su sonrisa revisando los resultados del hombre, uno una mueca de desagrado y miro fijamente al hombre que se mantenía estático frente a él— ¿Has escupido sangre?

— Si hace unas semanas aunque fue poco, han reducido.

Meliodas suspiro frotando el tabique de su nariz, explicó a Bartra nuevas indicaciones entre más hablaba el rubio un vacío se instalaba en el corazón de Bartra ¿podria dejar sola a su pequeña?

— Tu hija ¿como esta ya consiguió trabajo?— Meliodas buscaba serenidad para calmar al viejo que parecía buscar una solución.

— Si recientemente le esta yendo bien, le diré que me acompañe en mi siguiente revisión, ella es mi sol y me encantaría conocerla.— Bartra sonaba con cierta nostalgia y preocupación, Meliodas leyó el ambiente no pudo ocultar sentirse incómodo.

— Me encantaría, cuídate, solicita las medicinas con Melascula. Nos vemos.

Al salir el hombre Meliodas se dejo caer por completo mientras se giraba en la silla no dejaba de ver el techo. Este tipo de pacientes hasta cierto punto le incomodaban por la lista de pacientes de hoy seria un día largo.

Bartra caminaba por la acera preocupado su enfermedad empeoraba, comprendia que todos teníamos un tiempo sin embargo dejar a su hija desprotegida y tener malos términos con sus otras hijas; definitivamente lo agobiaba

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Bartra caminaba por la acera preocupado su enfermedad empeoraba, comprendia que todos teníamos un tiempo sin embargo dejar a su hija desprotegida y tener malos términos con sus otras hijas; definitivamente lo agobiaba. Salio de su transe al ver una albina sentada en la banqueta frunció su ceño en desaprobación al verla fumando. Ella tiene ese mal hábito, demasiado joven para intoxicarse.

Elizabeth sintio escalofríos por una mirada que parecía querer perforarla y saber sus profundos secretos, giro su rostro y vio el viejo rostro de su padre negando. Por inercia dejo caer el cigarro de sus labios quemando en su paso su suéter, Bartra sonrió la torpeza de su hija al ser descubierta le encantaba.

— Padre porque no me despertaste para acompañarte al médico incluso ya trajiste las cosas para la comida— la albina regañaba a su padre pra evadir el tema del cigarro Bartra no dejaba de mirar a su retoño, "que piense que se ha salido con la suya" pensaba con una sonrisa. Elizabeth caminaba con las bolsas cuando vio salir del departamento de Gelda un chico de cabellos verdes, alto, atractivo y buen cuerpo. Al verlos el chico dijo buenos días y continuó con su camino.

Vuelveme Locx.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora