30 ¿qué?

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Los días pasaban y Meliodas notaba diferente a Elizabeth por mensaje era cortante y seca, el día que se vieron tuvieron sexo y ella simplemente se marcho, desperto con un vacío en su pecho. Algo no esta bien con ella ¿qué paso?

Miraba por la ventana mordiendo un bolígrafo escucho pasos y risas cerca de él, vio de espaldas un peligris azulado recordando que lo había visto antes en algún lugar camino a él para verlo de frente.

— Meliodas vamos por café ¿quieres que te traiga uno?— pregunto con el chico con una sonrisa deslumbrante.

— No, gracias Gustaf.

Camino dejando atrás al chico estaba convencido que lo ha visto aquella vez con Elizabeth cuando la vio en un parque. Eso quizas un día se aclare por el momento solo quiere entender el extraño comportamiento de Elizabeth.

—¿Podemos hablar?— se acerco cautelosa una castaña con mirada indiferente él asintio y la siguió a la maquina expendedora de golosinas.— ¿Fuiste tu verdad?

— ¿Te molesto?— La femina nego tomo   unas galletas de la maquina para dárselas al rubio— Iban a contratar una chica que no tenia experiencia en hospital. Tu llevabas 3 años en la clínica conmigo, estar con Gustaf sería fácil para ti.

—¿Tu cargo de culpa?

—  Zaneri se de lo que eres capaz como ya te dije, eres la indicada para estar aquí. Espero podamos llevar una buena relación profesional y dejemos de lado lo personal.

—¿Sigues viendola?— bajo su mirada tenia miedo de mirarlo y descubrir la mentira o notar el descaro del rubio.

— Es personal.— Zaneri levanto su mirada, Meliodas miraba hacia otro lado, ella suspiro y camino alejándose del rubio.

Meliodas observo como se alejaba la castaña. Siempre quiso entender que hizo para aquella mujer se enamorara perdidamente de él; jamás le demostró ni una gota de afecto. Al terminar su aventura ella abandono la clínica por salud mental, eso fue lo que dijo.

Dejo de lado a Zaneri, seguía pensando en las acciones de Elizabeth ¿Qué sucedió? Se encerró en un consultorio buscando calmar su mente, sin embargo su mente viajaba a la calida desnudez del cuerpo de Elizabeth, a sus intensos ojos azules que lo sumergian en frías e inestables aguas, a sus largos cabellos blancos suaves y a su apatica expresión que poco a poco se tornaba a una llena de vida.

¿Por qué no sales de mi cabeza? ¿Qué sucederá si mañana te pierdo? No paraba de preguntarse hasta que sus recuerdos lo arrastraron a un lugar que  había evitado por mucho tiempo.

—¿me amarás toda la vida?— pregunto curiosa con una enorme sonrisa mientras acariciaba el rostro del rubio.

—dejame amarte hoy, mañana te responderé.— beso los labios de la femina sabor chocolate, ella se aferro aún más a él.

— Siempre dices eso. Creo que no me amas lo suficiente.

Él no respondió volvio a besarla envolviendola en una atmósfera erotica, no deseaba escuchar más romance y clichés solo deseaba perderse entre sus piernas.

—¿Tan cansado estas?— Aquella voz lo  saco de golpe de aquel sueño froto sus ojos verdes soñolientos al aclarar su vista encontro una peliverde que lo miraba coqueta, camino despacio a él para sentarse en sus piernas— ¿Quieres que te ayude a relajarte?

Vuelveme Locx.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora