Capítulo 2 Meliodas.

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Parecia ir de maravilla la noche, lograria mi cometido Gil me pagará por adelantado, papá no tendría que preocuparse por sus medicinas todo es perfecto pero olvide un detalle soy Elizabeth Goddes las cosas nunca salen como yo quiero.

Vio sus esperanzas como ciertos vasos de vidrio que salían volando y al caer simplemente quebraba, apesar de ser considerado el mejor bar de la zona no podía salvarse de las riñas, pelearon cierto número de clientes rompiendo vasos y una que otra silla logrando un desastre seguridad apoyo separandolos y sacándolos del bar, los meseros ayuadaban y limpiaban para que continuarán trabajando. Tras ver eso Elizabeth sabia que no le pagarían por adelantado iban a priorizar los repararos para que continúe funcionando el bar.

— Maldita sea ¿Diosas que tan miserable tengo que ser?

— Te dije que podría ayudarte.

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Hay días en lo que simplemente sobrevivo al desastre que conllevo. Pensaba quedarme en casa y "dormir" sin embargo Merlin es muy perspicaz. Me trajo a un bar es un buen ambiente aunque me siento aburrido podria estar ahorita folladome a alguien pero no estoy aquí.

Al llegar una mesera llamo mi atención: rubia, baja estatura y sobre todo pocas curvas ¡mi tipo¡ Esperaba ser atendido por ella coquetear y posiblemente llevarla a algún motel en su lugar obtuve una albina, alta y de curvas prominentes, nada que ver conmigo sin embargo su sonrisa ingenua; me agrada.

Es atractiva cierto número de clientes están fascinados por su delicado rostro, la niña tiene su encanto  pero definitivamente no interesa o eso creí,  la escuche dialogar con el dueño sobre dinero. Ella necesita dinero y yo necesito coger.

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— Te dije que podría ayudarte— el rubio salía del baño, observo la mueca  de fastidio de la albina— Si te interesa búscame al final.

Salio de la vista de Elizabeth, ella solto un suspiro dejando descansar su frente en la pared. Tenía que pensar en una solución no podía caer en desesperación, quizás Gil si pueda adelantar su pago ¿y si no? Las medicinas se agotan y la preocupación de que se agrave la enfermedad de su padre es mayor.

— Respira Elizabeth, tu puedes.— se dijo a si misma antes del volver atender con una reslumbrante sonrisa de vez en vez sus ojos azules chocaban con los verdes apasionados del rubio.

¿Realmente ella podría confiar  en un desconocido? Por supuesto que no, quizás busque un beneficio lujurioso lo nota por esa mirada apasionada y esos aires de "tengo a quien yo quiera, a la hora que sea y donde sea" Debe ser de esos hombres que buscan una noche y ni adiós dicen. Elizabeth rodo los ojos y continuó atendiendo.

— La noche era perfecta— la pequeña rubia surruro preocupada— Gil se encerró en su oficina, debe estar furioso.

— Créeme que no es el único— resoplo— ¿crees que me pague por adelantado?

— Podria ser, al bar le va muy bien. Oye aquel de la mesa 5 no deja de mirarte. —surruro mirando discretamente al rubio, Elaine no era tonta percibió esa tensión entre ellos solo que no deducia que tipo de tensión.

— Eres un enano pervertido ¿como los has atendido tanto tiempo?

— Nunca lo había visto siempre viene la mujer de cabello negro y el albino por eso te pase la mesa dejan buenas propinas y tu necesitas el dinero.

Elizabeth se quedo en silencio quizás estaba juzgando mal al rubio debía relajarse y buscar más tarde a Gil. Habian tenido una noche pesada aun con el incidente de los otros clientes continuan llegado cada vez mas. Elizabeth sentia la mirada intensa del rubio cada que los atendia o pasaba cerca de ellos no dejaba de pensar en que querria ese enano con ella solo tenia una baja idea una entre un millon algo pervertido lo cual no aceptaria, era un hecho.

―Cuando llegue a casa me dare un largo baño― la albina se estiraba mientras la rubia cambia sus ropas— Creo que mañana hablare con Gil no ha salido de su oficina y no deseo molestarlo. 

Elaine asintio y sonrio ligeramente a la albina, admiraba como aquella mujer estaba reparando aquel  barco que naugrafo tenia la determinacion y la confianza para  lograrlo. 

Elizabeth miro la hora en su celular seguia pensando "¿que deberia hacer? los clientes estaban pagando sus cuentas era hora de cerrar él seguía ahí "escuchemos al enano" tomo dusosa la decision camino cerca de la mesa del rubio y sin decir una palabra ella lo entendio, la veia afuera. 

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Meliodas le dijo a sus amigos que se adelantara su hermano estaba en un lio e iria a buscarlo aceptaron inmediatamente conocian al "lioso" por el rabillo de sus ojos vio una albina que fumaba recargada en la pared detallo por la luz su piel nivea, sus ojos resplandecientes color azul y sobretodo ese rostro apatico que posiblemente escondia los pecados más oscuros y perversos. Ella quizas seria su tipo.

— Pense que no deseabas nada de mi― su soberbia y seguridad eran lo que más destacan podia ser tangible, Elizabeth rodo los ojos odiaba lidiar con tipos asi esos que sentian que tenian el mundo a sus pies sin embargo ahí estaba con el enano.

― supongo que no pierdo nada esuchando― cruzo sus brazos sin soltar su cigarro ya no lo estaba fumando solo se consumia parecia más interesante el rubio.

— Al parecer jugamos igual—dio un paso acechando a la albina quien no semovio de su lugar sin dudar ella es interesante fue lo único que pensó— Me interesas esta noche, voy a pagarte por tener sexo.

Elizabeth rio por la nariz negando con ironia — Sabia que dirias una estupidez asi, en la siguiente calle hay un burdel quizas encuentres alguien disponible para tus perversiones.

Meliodas comenzo a reirse burlon por lo mencionado por la chica lo cual a ella no le parecía gracioso— Me interesas tu, te pagare una cantidad que yo considero es muy buena— extendio un cheque ante los ojos azules de la albina quien por inercia tomo el pedazo de papel sorprendida iban a pagarle una cantidad mayor a lo que ganaria en una semana debia ser simplemente una broma.

—No tendrias que hacer nada extraño, nada que quizas ya hayas experimentado— Elizabeth se sonrojo bajando su mirada tenia una batalla interna sus valores y moral vs su escases de dinero, con esa cantidad podria pagar un mes de alquiler que deben y las medicinas sin problema hasta que Gil le pague.

—¿como se que no es una estafa?

-—Te lo puedo transferir depende de ti— su rostro inexpresivo le costaba leer no sabia que pensaba, jamas lo habian rechazado y dudaba que con esa cantidad ella lo hiciera-—decide ahora o me marcho—dio unos pasos hacia atras para presionar a la albina quien aun sostenia el pedazo de papel.

-—Prefiero la transferencia.

Meliodas sonrio victoriso tendria aquella mujer que los clientes no dejaban de mirar por su belleza y por supuesto por ser nueva, no era secreto que algunxs meserxs conseguian dinero extra con los clientes y muchxs ya habian puesto sus ojos en la albina.

Vuelveme Locx.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora