capítulo 6 Deuda

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la noche estrellada me transporta a un tiempo diferente, imagino que aparezco frente a la niña de ocho años encerrada en el closet aterrada y sin parar de llorar, la abrazo y le digo que sea fuerte pronto él llegara a la vida de la bruja y podremos llevar una vida tranquila, pronto alguien nos abrazara con afecto y protegera como su mayor tesoro. Una pequeña lagrima se escapa la limpio y sigo fumando mirando como gente entre y sale del bar, es hora de volver a nuestro tiempo y sobre todo a trabajar, mis sentidos se ponen alerta al escuchar pasos.

—Te queda muy bien el uniforme— ¿que tan miserable tengo que ser para volverlo a ver? Deberia fastidiar alguien más sigo mi camino ignorandolo. 

El tiempo pasaba ella seguía sonriendo complaciente ocultando su asco por como algunos clientes que la miraban con intensiones de llevarla a la cama, debia buscar otro empleo rapido. La mirada que la seguía a todos lados desapareció todo encaja era ese tipo enano.

Elizabeth tocaba la puerta de Zeldris no lo había visto desde aquella noche, llevaba un poco de sopa que su padre preparo apenas le dijo que iría a ver al azabache cuando en un recipiente ya estaba poniendo sopa para él

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Elizabeth tocaba la puerta de Zeldris no lo había visto desde aquella noche, llevaba un poco de sopa que su padre preparo apenas le dijo que iría a ver al azabache cuando en un recipiente ya estaba poniendo sopa para él.

—¡¡Eli!!— dijo amigable al abrir la puerta él usaba una pijama, Elizabeth solo meneo el rostro sonriendo ligeramente extendió la bolsa y el azabache no pudo ocultar su emoción amaba la comida de casa de Elizabeth.— Pasa toma asiento ¿quieres que te sirva?

— Gracias, acabo de comer— Zeldris asintió, Elizabeth lo siguió hasta la cocina él amable le acomodo la silla.—¿como va el trabajo?

— Bien pero necesito algo más estable— Elizabeth miraba al azabache que le servia agua antes de sentarse a comer.

— Ok— Elizabeth se sentía confundida por la respuesta Zeldris lo noto y sonrio— deja te explico en el hospital que estoy escuche el rumor que vendrá un doctor instalara su consultorio por esta zona y pensé que podría indagar para pasarte el contacto.

Elizabeth abrio sus ojos oceánicos sorprendida era lo mejor que había escuchado estos días, sonrió eufórica haciendo estremecer a Zeldris. Elizabeth tenia la sonrisa más hermosa que haya visto no entendía porque siempre andaba con expresión apática.

— Gracias Zeldris.— tomo las manos del chico, él le devolvió la sonrisa y continuó comiendo sin duda la comida del padre de Elizabeth era asombrosa.

— No entiendo como tu padre cocina delicioso y tu cocinas del culo— Dijo burlesco mientras Elizabeth rodaba los ojos. Después de comer se sentaron en el sillón donde platicaba cómodos.

— Entonces un enano idiota te molesta ¿por qué no lo reportas?

— porque es cliente especial deja buenas propinas y no quiero afectar a los demas— Zeldris nego frunciendo el ceño— Si intenta pasarse de listo lo pondré en su lugar no te preocupes.

Zeldris se acerco a ella sus miradas estaban conectadas, no supo en que momento dejó de respirar y de parpadear solo veía esos ojos verdes depredadores. De repente una oleada de cosquillas la invadió, zeldris estaba sobre ella haciéndole reír por el escándalo no escucharon la puerta abrirse.

Vuelveme Locx.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora