XL

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My princess

Narra Theo:                  Mal momento para quedarse paralizado en vez de correr o hacerle frente con la varita, pero que decir, no soy un Gryffindor

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Narra Theo:
          Mal momento para quedarse paralizado en vez de correr o hacerle frente con la varita, pero que decir, no soy un Gryffindor.

No sabría describir exactamente con palabras el alivio que sentí, solo decir que en ese instante era la persona con mas suerte del mundo, cuando vi un autobús que no había visto hasta ese momento, era el autobús noctámbulo.

El mortífago no tardaría mucho en llegar hasta donde yo estaba, así que con rapidez cogí a Alina en brazos y subimos.

Este cerró sus puertas, solté un suspiro de alivio y un poco más y me pongo a llorar después de lo mal que lo había pasado.

Un chico joven, que al parecer era quien cobraba los billetes se me acercó a preguntarme a donde iba, así que yo le di la primera dirección que se me pasó por la cabeza.

— A las afueras de Ottery St. Catchpole por favor.

• • •

Narrador omnisciente:
Tras un corto trayecto en el autobús, llegaron a su destino, Theo se preguntaba si Alina se encontraba bien, pues le extrañaba que con tanto movimiento la pelirroja no hubiese despertado, la volvió a coger en brazos y llamó a la puerta de la madriguera.

Molly abrió la puerta con una sonrisa que se le fue de la cara en cuanto vió la escena, Theo con Alina en brazos inconsciente.

La señora Weasley los hizo pasar, no preguntó lo ocurrido, ya habría tiempo para eso después.

Actuó con rapidez e hizo a Theodore tumbar a la pelirroja en el sofá.

Mientras que curaba las heridas a la chica le dijo a Theo que se relajara y se diera una ducha para tranquilizarse y quitarse el sudor.

Tras curar a Alina, salió al jardín trasero donde estaban sus hijos desgnomizándolo, en a penas una semana abandonarían su hogar para ir al refugio de la orden del fénix.

— Chicos, tenemos visita... — empezó a decir en cuanto captó su atención.

— Es Harry?? — preguntó Ron, su madre negó.

— No Ronald, ya sabes lo que ordenó Dumbledore respecto a Harry. Son Theo y Alina.

— ¿Alina? ¿Theo? pero, ¿y sus padres?

— Ya sabéis todos quien es el padre de vuestra amiga, por lo que me ha contado Theo, obviamente intentó que se uniese a los suyos, pero Alina es más leal de lo que pensábamos y se ha negado a pesar de estar sometida a torturas. Theo fue hoy a acompañar a su padre a una reunión de mortifagos y la ha rescatado, obviamente ya ninguno de los dos puede volver a casa, así que espero que os portéis bien con ellos, aunque ya se que lo haréis, ahora Alina esta descansando, de momento la dejaremos en tu habitación, Ron, cuando despierte y este en condiciones dormirá con Ginny.

Todos asintieron un tanto aturdidos, demasiada información en tan poco tiempo.

— Theo se está duchando, necesito que me ayudéis a llevar a Alina a la habitación, yo no puedo con su peso.

— Yo la llevo — se ofreció Fred.

— Yo también quiero ir a ver como está, puedo? — preguntó Ron, hacía mucho que no veía a su amiga y ahora que sabía de su estado quería saber como estaba.

Su madre asintió con la condición de que no hiciesen mucho ruido.

George y Ginny también fueron, también era su  amiga, no tanto como Ron pero si la apreciaban.

Estaban todos en la habitación cuando Theo entró, se giraron a mirarlo y le dieron un abrazo. También se alegraban de verlo bien.

• • •

    Pasó un día y Alina no despertaba, Theo no había salido de la habitación de la chica mas que para comer.

Eran las doce de la noche del día siguiente cuando Theo estaba leyendo un libro, que vio a la pelirroja intentar incorporarse.

Le puso una mano en el hombro, con cuidado de no hacerle daño, para impedir que se levantase, le dijo que esperara y llamó a la señora Weasley quien la revisó, cuando terminó les dio las buenas noches a los dos y se fue, sabía que tenían mucho de que hablar.

— ¿Cómo es que estoy aquí? — preguntó la pelirroja con la voz seca, a lo que Theo le tendió un vaso de agua — Gracias.

— Te traje yo, y menos mal, no se si habrías aguantado un día mas allí. — Theo le relató toda la historia de la huida con algún chiste o añadido de por medio para hacerla reir, uff extrañaba tanto esa risa.

— ¿Qué llevas puesto? — le dijo la pelirroja al ver el atuendo que llevaba mientras que aguantaba la risa.

— Es... ropa de Ron — la chica no aguntó más y empezó a reir bajito para no despertar a los demás. — ¿Oye de que te ríes? — le dijo el.

— Nada nada, perdón, es solo que no te pega — dijo entre risas — estoy acostumbrada a verte vestido de negro y casi casi que de traje, no... asi. No te queda mal, pero no te pega.

Rodó los ojos divertido — estoy guapo igual

— Estás guapo siempre, no he dicho lo contrario.  ¿Tú te encuentras bien?— El chico asintió pero soltó un bostezo. — ¿Tienes sueño?

— Si, un poco, no he podido dormir prácticamente desde que llegamos. — hice un poco de hueco en la cama, ya parecía costumbre cuando uno estaba mal y despertaba  terminar durmiendo juntos, acabaría siendo tradición.

El interpretó bien el movimiento y se tumbó junto a ella, quien se acomodó en su pecho. Pasaron unos minutos.

— ¿Theo, estas despierto? — susurró ella.

— Si, dime — le contestó el de la misma forma.

— Gracias

— ¿Por qué?

— Me gustaría decirte que por haberme rescatado, pero no es solo por eso, gracias por cuidarme siempre y gracias por esperarme hasta que me sienta lista de poder estar contigo.

— No me las des, lo hago porque te quiero mas que a nadie. — el lo soltó con tanta naturalidad que las mejillas de la chica adquirieron un color carmesí.

— Yo también Theo, Buenas noches.

— Buenas noches princesa. — uy, a Theo se le había escapado aquello, pero no se arrepentía, aunque a su parecer ella era una reina, y pronto esperaba poder ser su rey.

Yin - yang • Theodore Nott Donde viven las historias. Descúbrelo ahora