El timbre de la puerta la alarmó enseguida.
Se levantó de golpe y sin motivo alguno miró su celular. Eran las 9, la misma hora a la que había bajado a esperar la pizza. Pero...¿qué no se suponía que el repartidor ya había llegado y ella había obtenido su comida?
Algo confusa se talló los ojos y fue en busca de la propina. Abrió la puerta con precaución y escaneó el rostro del joven.
—Fiu...
Dejó salir un suspiro al comprobar que no se trataba de ese loco, sin embargo la idea de que podría ser alguien que trabajará para él tampoco abandonó su mente. Si ese era el caso ya sabían en donde vivía; debía estar más alerta que nunca.
—muchas gracias...—con voz algo apagada tomó la caja luego de dar la propina—
—es mi trabajo —el muchacho sonrió de regreso asintiendo. Luego se dió la vuelta y volvió a su moto para continuar con su noche atareada—
La castaña esperó a perder de vista al chico para poder cerrar la puerta. Lo observó incluso detenerse en el "stop" de la cuadra por unos segundos y luego continuar.
Al entrar se sintió extraña.
—Genial. Ahora también perdí el apetito.
Saltó por encima del espaldar del sofá y cayó sobre algunos cojines. Bajó en sus contactos y entró a los favoritos. Sonrió inconscientemente al leer "mi edificio favorito" como primer registrado.
Estuvo alrededor de 20 segundos de espera hasta que se terminó la llamada.
No se escuchó la voz de la contestadora, por lo que aquello sólo significaba una cosa.
—ohh, así que me colgó. —con cierta impotencia se levantó nuevamente y tomó una porción de pizza. La mordió con rabia, odiaba que la hicieran esperar y más cuando estaba en una situación como en la que se encontraba ahora—
Se estaba volviendo algo paranoica y lo ocurrido con aquel muchacho de ojos dorados y brillantes en el centro comercial aún la tenía de los nervios. Eso, mas la ignorancia de su amigo.
—estar sola me ha convertido en una paranoica que se enfurece fácilmente y que se desespera por cualquier cosa. —le dió un último mordisco a su slice mientras una bombilla se encendía en su cabeza- ¡necesito una mascota! —la idea en seguida la hizo dar un brinquito de emoción— da igual perro o gato, los adoro a los dos. Como si es un dinosaurio, sólo no quiero seguir estando sola.
Saltándose un escalón a cada paso, subió la escalera.
—a veces necesito hacer estas infanterías. —se rió de sí misma y se lanzó a la cama—
Apagó la lámpara en su mesilla de noche y se giró boca arriba.
—creo que ya sé a quién le puedo pedir ayuda. —con la imagen de un pelivioleta en la mente, cerró los ojos, dejándose caer a los brazos de Morfeo—
✤
A la mañana siguiente los rayos del sol la obligaron a despertar. Sabía que si por ella fuera no se levantaba hasta las 2 de la tarde, pero eso solo la convertiría en una perezosa, incluso más de lo que ya era.
Por costumbre tomó su teléfono para ver la hora.
—oh, apenas las 9:34. Es temprano.
Bajó un poco la mirada a las notificaciones y su corazón casi dió un vuelco.
"25 llamadas perdidas de *Mi Edificio Favorito*"
—Ay no...
Draken la había llamado 25 veces.
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𝓟𝓮𝓻𝓭𝓲𝓬𝓲𝓸𝓷 卐 𝐓𝐎𝐊𝐘𝐎 𝐑𝐄𝐕𝐄𝐍𝐆𝐄𝐑𝐒
Fanfiction〖 ″PERDICIÓN″ 〗Acción de perder material o moralmente a alguien o algo. 𓆝𓆟𓆜𓆞𓆝𓆟𓆜𓆞 Se dice que nunca debes encariñarte con una persona al máximo, pues tarde o temprano, esta faltará. Quizás simplemente se vaya...
