006. Un día con el comandante

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Despertar ese día fue como si una mariposa blanca hubiera ido a verla. ¡Era genial por un lado! Las mariposas blancas eran raras y hermosas. Pero, el lado malo, era que había una antigua creencia que decía que las mariposas blancas significaban mala suerte o desgracia.

—quizás ahora mi destino tengo un poco de los dos.

Con la pereza que la caracterizaba, se levantó de la cama y se dirigió al baño a tomar una ducha.

Pero no sin antes asegurarse de que las cortinas estuvieran bien cerradas, ya que saldría solo con la toalla.

Al abrir el grifo, primero salió un agua fría que la hizo pegarse a la pared rápidamente.

—¡ahhh! ¡La pared también está fría!

Cuando la temperatura por fin cambió, se metió debajo del chorro y los pensamientos inundaron su mente.

La noche anterior

—únete a nosotros Ayame. —dijo con seriedad—

—¿qué?

—se una de nosotros en la Tokyo Manji. —replicó—

—p-pero...

—solo di si o no —interrumpió Draken—

—¡sh!

—¡no me calles! —exclamó—

—¿pasa algo? —cuestionó Mikey al ver una expresión en su rostro que no pudo descifrar—

—no, no, para nada, es solo que no entiendo, ¿estar todo el día comiendo dulces y diciendo tonterías para decirme esto ahora? —Draken la miró incrédulo y Mikey confundido—

—supongo que era para que nos familiarizáramos.
—se encogió de hombros—

—jmmm —Ayame entrecerró los ojos. No podía creer que realmente estuviera pasando. Más de una vez había fantaseado con estar en la Tokyo Manji. Ella adoraba a sus Sukeban, pero desde que se habían desintegrado, no pudo evitar desear estar nuevamente en una pandilla. Solo le molestaba el hecho de no ser líder, pero hablando de la Tōman, esa sería una conversación diferente— vale, sólo respóndeme una cosa.

—¡adelante! —dijo tratando de calmar su emoción—

—¿por qué yo? —comenzó a jugar con un mechón de su pelo, dudando de si había sido buena idea preguntarle aquello—

—me caes bien. —dijo simple— y a Ken-chin también.
—al mirarlo, el rubio solo se cruzó de brazos y asintió levemente, haciendo sonreír a la castaña— además, sé perfectamente lo que le pasó a las Sukeban. También sé que fuiste una buena líder, y aunque no estoy enterado de la verdadera razón por la cual muchas de esas chicas murieron...—hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas— emm, sólo, me gustaría que estuvieras con nosotros en la Tōman, tu potencial, tanto en inteligencia como en fuerza física te hacen alguien de suma ayuda a cualquier pandilla en la que estés. —Ayame lo miró mal, sintiéndose solo como un objeto para él— sin embargo, no te veo como un trofeo o algo así, y eso lo puedo probar.

—¿cómo? —preguntaron Draken y la castaña a la vez—

—si aceptas, serás subcomandante de la Tōman junto a Ken-chin. —sonrió—

—¿qué? —nuevamente los dos hablaron a la vez—

—¿no te importaría compartir tu puesto, verdad
Ken-chin? —Mikey lo miró con una sonrisa tratando de convencerlo—

—no te debes preocupar por mi, Kenny, tú me harías a un lado con esa larga cabellera rubia taaan brillante que posees. —aguantando la risa, juntó sus manos al igual que Mikey—

𝓟𝓮𝓻𝓭𝓲𝓬𝓲𝓸𝓷 卐 𝐓𝐎𝐊𝐘𝐎 𝐑𝐄𝐕𝐄𝐍𝐆𝐄𝐑𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora