〖 ″PERDICIÓN″ 〗Acción de perder material o moralmente a alguien o algo.
𓆝𓆟𓆜𓆞𓆝𓆟𓆜𓆞
Se dice que nunca debes encariñarte con una persona al máximo, pues tarde o temprano, esta faltará.
Quizás simplemente se vaya...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Tras varios minutos de espera en una larga fila, Keisuke ya comenzaba a perder la paciencia.
—¿cuanto más tardará esto? —se quejó por milésima vez el joven—
—discúlpame, Baji. Como es fin de semana hay mucha más gente. —miró apenada la multitud formada delante y a espaldas de ella— debimos haber venido algún día entre semana.
—pero eso te habría costado un día de escuela ¿no?
Ella se encogió de hombros y peinó su flequillo hacia atrás. —pues si, pero al menos no hubiéramos tenido que esperar tanto tiempo, creo que llevamos más de una hora aquí.
—este lugar cierra muy temprano, de lo contrario hubiéramos venido luego de que salieras de la escuela.
—lo sé, Baji. Es injusto que sólo cierre tarde los fines de semana.
Ambos suspiraron resignados. Ya llevaban demasiado tiempo en espera como para marcharse ahora.
—se me ocurre hacer una escena de drama para que nos dejen pasar. —comentó con gracia la muchacha—
Baji por su lado se quedó pensando. No era mala idea.
Repentinamente se dejó caer sobre los brazos de la chica, fingiendo un desmayo.
—¡Keisuke! —exclamó ella, llamando la atención de la multitud—
—saca tu lado dramático, Ayame. —como mapache fingiendo su muerte, el joven cerró los ojos y sacó ligeramente la lengua.—
Ayame no tuvo más remedio que comenzar a inventar cosas y exclamar por ayuda.
—¡mi pobre amigo se la pasa estudiando! ¡Ni siquiera tiene tiempo para cenar en casa! ¡Por favor apiádense de nosotros! ¡Él en serio necesita comer de urgencia!
Las personas enfrente de la pareja se movieron de inmediato, algunos incluso les ofrecieron botellas de agua y pastillas para el malestar.
—¡adelante! ¡Pasen rápido, les serviremos algo a ambos de inmediato!
Uno de los encargados ayudó a la joven a llevar al "semi-inconsciente" muchacho a una mesa.
—¿quiere que llamemos a una ambulancia?
—¡para nada! —exclamó ella— con comer algo delicioso estará bien.
El encargado se puso en marcha y con rapidez se dirigió a la cocina. Ya allí pidió uno de los mejores platillos y se encargó de llevarle algo ligero al joven para que se recompusiera.
—muchas gracias...—fingió estar aún mareado— les agradezco su atención. No se cuanto tiempo he estado sin comer... estudié muy duro para mi examen de admisión a la mejor universidad de Japón.
Los camareros se miraron entre ellos con asombro.
—por jóvenes como usted es que los adultos tienen fe en el futuro. Siga estudiando duro. —sonrió con grandeza el chico— algunos no tenemos esas oportunidades.