CAPÍTULO 31

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Sofía.

—Venga, Sofi, ya va siendo hora de que vengas con nosotros— me dice Carla—. Llevas muchos días con Gian— eso último lo dice como con odio hacia él.

Hemos quedado Diego, Sergio, Carla y yo y estamos dando un paseo mientras no paran de preguntarme y decirme que vuelva ya a la casa de Simone.

—Solo llevo aquí tres días. Y ayer estuve allí para coger ropa.
—¿Y piensas quedarte allí para siempre o qué?— el rubio enarca una ceja.
—No. Creo que me quedaré un día o dos y me iré a España.
—¿¡Qué!?— doy un respingón cuando mi amiga grita—. Tú no te vas de aquí.
—Nada me retiene— me encojo de hombros.
—¿Tan fácil te vas a rendir?— habla Sergio.
—¿Qué?
—Que si te vas a rendir tan fácil— abro la boca para hablar, pero no me deja y sigue él—. No me digas que es porque no te recuerda y nunca más lo hará— me mira y niega con la cabeza.
—¿Y qué hago si es verdad?

Se para y nos giramos para mirarlo con el ceño fruncido.

No debería de haberles dicho que sí. Debería de haberme quedado en la casa de Gian, comprar un billete de avión y cuando estuviese en España ya los habría avisado.

—Mira, él te dejó. Y te dejo hecha mierda, las cosas como son. Pero aún así volvió dos años después y con un objetivo: volver a ganarse tu corazón. Nos pidió ayuda e intento todo para conseguirlo. Estoy seguro de que alguna vez pensó en tirar la toalla, pero no lo hizo e insistió. Incluso se conformaba si solo quedabais como amigos. Así que te vuelvo a preguntar, Sofía. ¿Te vas a rendir tan fácil?

Yo no sabía que él fue a pedirle ayuda a ellos. Y tengo que admirar que no me lo esperaba.

Me quedo en silencio y aparato la mirada. Cierro los ojos y pienso un momento.

Tal vez tenga razón.

Ahora tengo que ser un poquito fuerte, intentar soportar cada vez que me mire como a una desconocida o me diga que no me recuerda.

Estoy siendo egoísta.

Tengo que ayudarlo.

No me puedo rendir. No ahora que parecía que todo entre nosotros estaba bien.

No voy a dejar que un golpe en su cabeza y pérdida de memoria lo obligue a olvidarme para siempre.

Y si no consigue recordarme, intentaré hacer nuevos recuerdos con él.

Él insistió en volver a tener mi amor, y yo insistiré en volver a tener el suyo.

💋

Meto todo lo que me he traído en la mochila y me la cuelgo del hombro.

Al salir de la habitación me encuentro con Gian, que está esperándome para llevarme.

Levanta la vista de su móvil y me sonríe.

—¿Ya?— asiento— Te voy a echar de menos.
—Solo he estado unos días. Y podemos quedar.
—No creo, me voy a ir de Italia.

Frunzo el ceño y abro la boca.

Eso no me lo había contado.

He estado casi una semana con él, se ha abierto conmigo mucho y nos hemos hecho buenos amigos.

Conocí a la que por fin es su novia. Y me cayó muy bien. Es muy amable la chica.

Nos turnábamos para hacer la comida, aunque mi italiano favorito cocina mil veces mejor. Y no me dejaba limpiar.

—Se me ha pasado decírtelo. En unos días me voy a Grecia por trabajo.
—Te voy a echar de menos, entonces.

Un corazón robado.                          (Segunda parte de "Un beso robado")Donde viven las historias. Descúbrelo ahora