Capítulo 8

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Aoi camina tranquilamente por el recinto observando el cielo oscuro por unas nubes.

—Va a llover—dice y camina hacia el recinto.

Empieza a llover de forma torrencial lo que provoca que las carreteras se corten y que se suspenden los entrenamientos en el exterior.

—¿Alguien ha visto a Aoi? No ha bajado a merendar y eso es extraño. Quedamos en probar todos los dulces del día de hoy—pregunta Masaru en la zona de descanso—Es la mejor compañera para comer dulces—.

Se escucha un poderoso trueno.

—A saber, ya sabes como es Aoi-chan—responde Nioh.

Yuuta y Otori se levantan, caminan hasta llegar al pasillo de los cuartos, sin decir nada más.

—Voy a por las cartas—Otori dice con una sonrisa mientras camina a su cuarto.

—Yo iré a acompañarla, primero—Yuuta responde y llega hasta la puerta más alejada y que no tiene ninguna otra puerta alrededor ya que el cuarto de Aoi es enorme.

—Aoi, soy Yuuta—toca la puerta y escucha el pequeño chillido de Aoi, entra y la observa bajo unas mantas, mostrando solo su cabeza con un puchero.

—Yuuta—le llama con ojos llorosos—Hay muchos truenos, tengo miedo y Nii-chan se fue a Alemania—.

—No te preocupes,  ahora viene Chotaro—sonríe y se sienta en el suelo. 

—¡Aoi, traje cartas!—Otori sonríe entrando por la puerta.

—Chicos—la joven Tezuka sale de la manta, escondida con una sonrisa mientras le caen lágrimas.

—Además traje esto de la cafetería—Otori muestra distintos pasteles y refrescos de la máquina.

—Chotaro—Aoi ríe y se ponen a jugar a las cartas, de forma tranquila mientras conversan para que Aoi se olvide los truenos y relámpagos.

—Nii-chan ya está en Alemania y parece ser que está ayudando a entrenar a Volug, el tenista profesional—responde con una sonrisa.

—Tu hermano es genial, pensar que ya va a dar el paso a jugar como un profesional—Otori dice mientras mira el techo.

—Ahora podemos decir que hemos estado junto a un profesional desde que éramos pequeños—Yuuta responde mientras muestra una sonrisa dentada.

—¡Mi hermano es genial!—Aoi grita mientras ríe—Él ya ha dado el primer paso—.

Por la puerta se asoma Horio con la mochila que parece de Ryoma.

—Chicos, ¿Habéis visto a Echizen?— se asoma viendo al trío de amigos con cartas y dulces y refrescos.

—No—niegan los tres.

—Oye, Horio ¿Sabes cuando llega lo que pedí de productos de higiene femenina?—pregunta con curiosidad.

—Debido a la tormenta, todo los camiones se han detenido, por ende no ha venido nada. Lo siento—se disculpa.

—No pasa nada ¿Quieres jugar a las cartas?—pregunta Aoi con una sonrisa—Tenemos comida y bebida, también—.

—Ojalá, pero estoy ocupado. Nos vemos—Horio se marcha y los tres se miran con interrogación. Se levantan y bajan al comedor. Notan que ha habido algún problema y mira a Yukimura que está tranquilamente tomando el té.

—¿Sucedió alguna pelea campal?—pregunta Aoi mientras junto a sus dos amigos toman un plato y ponen lo poco que hay.

—Puede que lo haya. Lo mejor es pasar desapercibidos—responde Yukimura y los tres se miran con interrogación. Tras cenar un poco, vuelven a subir riendo y conversando.

Mientras que abajo se produce una batalla campal, Fuji camina hacia el lugar donde se está produciendo la batalla.

—Renji-san ¿Está aquí, Yuuta? Cuando he ido a su cuarto, era el único que no estaba y no lo han visto en todo el día—pregunta y este lo mira.

—No—responde. Al lado aparece Shishido.

—Renji-san ¿Has visto a Chotaro? No ha venido al cuarto y ya es tarde—pregunta algo preocupado por su kohai. 

—Tampoco, pero esos dos suelen estar casi siempre junto a Aoi ¿Habéis mirado en su cuarto?—pregunta y los dos caminan hacia el cuarto de Aoi. En el camino Fuji observa un trueno.

—Ya veo—Fuji sonríe y detiene a Shishido—Antes vamos a por unas mantas—.

—¿Mantas?—pregunta Shishido.

—Sí—Fuji ríe y toman las mantas correspondiente a los dos desaparecidos.

—Desde siempre, Aoi ha tenido mucho miedo a los truenos y a los rayos. Tezuka me contó que de pequeña, ella vio como un rayo caía a un pájaro y como se chamuscó.  Cuando eso sucedía y estaban los tres juntos, se quedaban Yuuta y Chotaro-kun con Aoi. Al final se pasaban jugando juntos, comían muchas porquerías y por último los tres acababan dormidos a cada lado de la mesa. Era una escena muy tierna—.

Fuji enseña una foto donde se ven a Yuuta, Otori y Aoi de pequeños durmiendo en el suelo, cada uno a un lado de la mesa, mostrando los tiernos que eran con 10 años, los tres.

—Ya veo, por eso las mantas—Shishido indica y llegan al cuarto de Aoi quién tiene la puerta abierta y la luz encendida. En el suelo, se encuentran los tres dormidos, Aoi a la parte que da ventana, Chotaro en la zona de la puerta y Yuuta durmiendo en la parte que da a la pared.

—Lo que dije—sonríe Fuji y arropan a los dos. Además de cargar a Aoi y acostarla en la cama, para luego arroparla.

—Se comportan como niños pequeños cuando se juntan los tres—Shishido indica—Chotaro cambia su personalidad, totalmente—.

—Eso le pasa a los tres, son muy buenos amigos ¿Quieres ver más fotos? Tengo varias donde salen los tres juntos de pequeños—sonríe Fuji mientras se marchan de ese cuarto. De fondo se escucha la guerra campal que se está produciendo en el hall.

—Otro día, es muy tarde y mañana hay entrenamiento. Buenas noches—Shishido se despide y va al cuarto donde Oishi está despierto.

—¿Lo encontraste?—.

—Sí, está con el hermano de Fuji y con Aoi—responde y se va a su cama.

En el cuarto que comparte con Fuji.

—Hice una foto ¿Queréis verla?—sonríe Fuji tras contarle lo que vio y Yukimura junto a Shirashi asienten con la cabeza.

—Sí—los dos se acercan y ver a Aoi, Yuuta y Otori durmiendo cada uno a un lado de la mesa, con las cartas en la mesa.

—Esta es de cuando eran pequeños—muestra la misma foto idéntica, pero esta vez de pequeños en cuarto de primaria y con todo el cuarto de Yuuta desordenado entre juguetes, cartas y videojuegos.

—Que monos, no han cambiado nada—ríe Yukimura.

—Son muy buenos amigos—Shiraishi sonríe.

Se acuestan y cerca del amanecer se hace al fin el silencio.

La dama del tenisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora