Capítulo 36

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Aoi se mira al espejo y maldice mientras se sienta en el lavabo.

—Mierda...esto va de peor en peor—maldice y suspira—Pero no consigo dormir...nii-chan...—.

Mira al techo y se echa mucho maquillaje para ocultar las ojeras profundas que van apareciendo. Escucha su móvil y observa que es Yuuta, descuelga.

—Aoi, ¿Cuánto te falta? Ya estoy en casa de Chotaro—le indica Yuuta.

—Voy, estoy aún en mi casa. Ahora salgo—sonríe y cuelga. Sale del baño y se pone sus zapatillas, sujeta su mochila de raqueta y se va hacia la residencia Chotaro.

Al llegar, entra y observa a sus dos mejores amigos, sentados viendo la televisión.

—¿Qué hacéis?—pregunta Aoi mientras deja su mochila de tenis y se sienta en el sofá.

—Aoi, estamos viendo especiales de los Five Colors mientras te esperábamos—Yuuta le indica con una sonrisa.

—Oye, que os llamé porque es reunión de emergencia—se queja—Además, los Five Colors ya terminaron y os habéis visto todos los episodios, varias veces—.

—Lo acabamos de empezar, cuando  acabe, nos reunimos—sonríe Otori.

Aoi suspira y mira el capítulo aburrida, nota como el robot que se forma al unirse los transporte de los cinco héroes empieza a girar sobre sí mismo con un bate de beisbol y consigue golpear, la super pelota del villano.

—¡Eso es!—grita Aoi—Five Colors me acaban de dar una idea—.

Aoi apaga la televisión y se escucha la queja de sus dos amigos—¡Aoi, que era la mejor parte!—.

—Rápido, a la pista de tenis. Tengo una idea, vamos, vamos—Aoi grita y los dos suspiran, agarran sus bolsas y se van a una pista de tenis vacías.

—A ver, ¿Cuál era el problema para la reunión?—pregunta Yuuta mientras suspira.

—Quiero hacer desaparecer mi punto débil, de no poder devolver pelotas fuertes sin rotación. Si no tienen rotación, no se disminuirá el poder y entonces la raqueta sale volando. Entonces, vi como en Five Colors empieza a dar vueltas sobre sí mismo y así disminuye la fuerza centrífuga del contraataque. Si le añado rotación puedo devolverlo y además obligar a la pelota que vuelva, debilitarla y si se quita la rotación vuelvo a girar sobre mi misma para darsela, así constantemente—.

—No te he entendido nada, porque te has explicado fatal, pero seguramente va a ser complicado. Debes primero ganar estabilidad, más de lo que tienes. Luego calcular a que velocidad va la pelota y al tocarla, girar—Otori hace el símbolo.

—Lo sé, a la vez tengo que conseguir dar rotación a la pelota. Y esa técnica no la puedo practicar sola, necesito bolas fuertes—mira a sus dos amigos.

—¿No sería mejor llamar a Kabaji?—Otori pregunta.

—Eso cuando tengamos la base dominada—sonríe Aoi—Con la base, ya puedo devolver muchas pelotas que antes no podría.

—Pero...Aoi...tenemos que practicar tu aguante dando vueltas. Conozco un lugar—Yuuta indica—Está cerca del St. Rudolph.

—¡Vamos!—Aoi grita con una sonrisa.

Llegan a un parque infantil donde hay un columpio de girar y Aoi sonríe.

—Vamos a dar vueltas y vueltas—Aoi grita y empieza a girar y se queda de pie, en el centro mientras gira y gira, moviéndose todo en su alrededor, cuando se termina, Aoi se cae al suelo, mareada.

—Esto va a ser complicado—Yuuta dice al ver a su amiga en el suelo pálida.

Durante horas no para de dar vueltas y vueltas, hasta que vomita. Yuuta le da en la espalda para que expulse todo.

La dama del tenisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora