Capítulo 1

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Aoi entra en casa tras dar varias vueltas por el barrio y entra en la cocina.

—Mamá ¿Está ya limpio mi uniforme del Campamento Sub-17?—pregunta con ojos brillantes.

—Sí, aquí tienes. ¿Seguro que no le quieres decir a Kunimitsu y a tus amigos que llevas yendo todos los años a ese lugar?—pregunta preocupada—Lo digo por si se enfadan por ocultarlo—.

—Estoy segura. Me pregunto cuántos irán a la montaña este año, Mifune-sensei—sonríe mientras se pone la sudadera del Sub-17 que es negra y roja—Además ya tengo los deberes que me han mandado el instituto para completarlo—.

Luego de probarse el uniforme, lo guarda y se va a su cuarto hacer la maleta. Se escucha la puerta sonar y Tezuka se asoma.

—Aoi ¿llevas todo? No voy a estar para cuidarte—le indica su hermano mayor.

—Sí, llevo todo, todito—sonríe mostrando la maleta hecha.

—Mañana te llevaré a la estación de autobús, no tardes—le responde y se marcha. Su hermana pequeña ríe.

Al día siguiente, Kunimitsu la deja en la parada del autobús —Nosotros nos vamos en dos-tres días, no podré ir ayudarte si te pasa algo ¿entendido?—.

—Entendido, nii-chan ¡Nos vemos pronto!—Aoi se despide, mientras agita la mano y se sube al autocar.

—Estoy preocupado. Muy preocupado—dice y suspira caminando hacia casa, ya que él también debe preparar sus cosas.

Aoi llega al lugar de entrenamiento del Sub-17, y camina tranquilamente ya que aún no vino ninguno de los estudiantes.

—Esto está muerto—Aoi suspira caminando hasta el edificio, entra y observa a los entrenadores del Sub-17: Itarou Saito y Yukio Kurobe.

—Aoi-chan, bienvenida ¿Qué tal?—saluda Saito.

—Muy bien. Parece que al final habéis decidido llamar a 50 chicos de secundaria—sonríe Aoi con emoción.

—Sí, tenías razón. Tu generación, es la generación de oro. Es una suerte que este año dejen participar a todos aquellos entre los 12 y 18 años—sonríe Kurobe.

—Además, están mis amigos, el chico que me gusta y mi hermano. Aparte de mis senpais, que feliz—deja su maleta en el suelo.

—El entrenador Mifune te espera donde siempre. Ve a dejar tus cosas en tu cuarto, que ya van a volver los de secundaria superior de este año—.

—Entendido—sonríe Aoi.

—Así, antes de que se me olvide. Enhorabuena, vimos el torneo mixto donde participaste con tus amigos, el de dobles con tu hermano y el de Hakone—indica el entrenador Kurobe.

—Muchas gracias ¡Pensamos participar en muchos más!—se marcha con una sonrisa.

—Si decides ir al mundo. Me temo que no—indica Kuroge en un susurro.

Aoi deja su maleta en el cuarto que tiene para ella y observa que estará cerca de la de sus compañeros de su edad.

—Cierto, antes todo este piso era para mí, pero este año, necesitaban el piso para los 50 de secundaria. Bueno—deja sus cosas en su cuarto, se pone su uniforme que consta de una camiseta blanca y unos pantalones cortos. Deja en una percha su uniforme Sub-17 que no usará hasta que bajen los perdedores de la montaña y con una pequeña maleta, se marcha a la montaña.

De camino se encuentra con cuatro personas, que la miran.

—¡Aoi-chan!—Shuji Tanegashima corre hacia ella y la abraza, mientras la levanta–¿Cómo está mi jinete? Este caballo ha estado esperando un año para realizar su función—.

La dama del tenisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora