Capítulo 4

88 9 1
                                        

Tras el entrenamiento de las águilas. Aoi se encuentra junto a Yuuta y Hiyoshi haciendo un peloteo infitinito.

—Venga—Aoi grita y los dos se miran.

—¿Segura?—Yuuta le pregunta algo preocupado.

—Estás loca—Wakashi dice y Aoi sonríe.

—Tengo que hacerlo—sonríe a los dos—Porque vosotros vais a aprender a dar a varias bolas, también—.

—Está bien—Yuuta indica—¿Cómo lo hacemos?—.

—Lanzen y vean como lo hago—responde y ambos amigos hacen saques de dos bolas cada uno y Aoi, sin ningún problema va a la vez a por las cuatro bolas y las golpea para ir a las raquetas de sus dos amigos. Ambos lo devuelven y así empieza un entrenamiento con un inicio sencillo de un peloteo largo. Cada vez, Aoi aposta, va controlando menos la trayectoria de las pelotas y los dos empiezan a poder dar dos pelotas a la vez—¡Muy bien! Pasemos a tres cada uno—.

Uno de secundaria superior lanza otras dos pelotas más y ahora Aoi da a seis, mientras que sus dos amigos dan a tres, de las cuales, dos van a distintos lugares y la tercera a la raqueta de cada uno.

—La diosa de la victoria, es increíble—se sorprende el de secundaria superior—Puede decidir a donde mandar cada una de las pelotas—.

—Muy bien—Aoi grita y ahora la tercera deja de darle control y ahora sus dos amigos pueden dar tres pelotas a la vez—probemos con dos más. Es decir, con cuatro—.

El de la secundaria superior lanza dos pelotas más y como anteriormente tres deja de controlarlo y empieza por la cuarta. Aoi está a ocho bola, mientras sus amigos a cuatro y como las veces anteriores cuando nota que ambos tienen ya mejorada la vista a cuatro pelotas a la vez, deja de controlarla.

Cuando ya no hay casi visibilidad, Aoi detiene el peloteo. Sus dos amigos caen al suelo, tumbados y sudando.

—¿Qué demonios nos has  hecho hacer?—Yuuta pregunta.

—¿Qué ha sido este entrenamiento espartano?—Hiyoshi está que se ahoga.

—Este es un entrenamiento para disminuir puntos débiles. Entrenamos los movimientos oculares para seguir la pelota, incluso en vuestro punto ciego—Aoi indica con una sonrisa—Gracias a esto, no tengo casi puntos débiles—.

—Por un momento, me ha parecido posible darle a las cuatro bolas—Yuuta indica.

—Lo que me sorprende es su capacidad para controlar la dirección de ocho bolas. Cuatro iba hacia mí y cuatro hacia ti—Hiyoshi dice mientras toma una bocanada de aire.

—¿Puedes traerles agua, por favor?—pide Aoi al de secundaria superior que va a por agua para que beban. Los dos de secundaria media se levantan tras beber agua y miran a Aoi—Ya es tarde, tenéis entrenamiento libre. Eviten zonas peligrosas ¿Vale? Estamos a oscuras—.

—De acuerdo—dicen ambos y se marchan, adoloridos. Por su parte Aoi aprieta las cuerdas de la raqueta y va a ver a Mifune.

—Mifune-sensei—Aoi le llama y el entrenador está bebiendo sake, mira a su pupila.

—¿Qué sucede, mocosa?—pregunta y ella aprieta con fuerza el mango de la raqueta y pone una mirada de seriedad.

—¡Quiero que me enseñes a bloquear técnicas de tenis!—dice en voz alta y de la nada, todos se detienen.

—¡No, que sino ya eres invencible!—gritan todos los de secundaria media a la vez.

—¿Por qué razón quieres aprenderla?—pregunta Mifune y Aoi mira a un lado. Ignorando a todos los demás.

La dama del tenisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora