Capítulo 37

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Aoi se mira al espejo y suspira.

—Otra vez solo he dormido unas 4 horas...mira que me acuesto a las 21:00—Aoi suspira y baja ya con el uniforme puesto y practica un poco dando vueltas sobre su propio eje y al fin, ya consigue parar cerca de donde quiere, pero aún no lo consigue del todo.

En el entrenamiento, Aoi sigue los consejos de Fuji y de Inui, para calcular donde quedarse quieta. Ryuzaki observa que llegan Inui y Fuji pero no Aoi.

—¿Y Aoi? Tenemos una reunión—Ryuzaki indica.

—Entrenando, Ryuzaki-sensei. Está creando una nueva técnica y pidió nuestro consejo—sonríe Inui.

—Es bastante interesante—ríe Fuji.

—Cierto, me comentó algo. De acuerdo—indica.

Al rato llega al entrenamiento, están todos entrenando a su manera y se coloca al lado de Ryuzaki-sensei.

—¿Qué piensas de Oishi?—pregunta.

—No sabe como llevar su roles como capitán. Mada mada dane—Aoi indica mientras toma apuntes—Le falta personalidad para decir lo que piensa—.

Aoi entra en la caseta, al final del entrenamiento y observa a Oishi.

—Oishi-sempai, buen trabajo. Me voy a entrenar mi nueva técnica—Aoi sonríe mientras recoge su raqueta.

—Oye...Aoi-chan...¿Qué haría tu hermano en mi lugar?—pregunta y Aoi lo mira con una sonrisa.

—Pondría a todos rectos con una sola orden. Pero, nii-chan es nii-chan y tú eres tú—Aoi indica—Fíjate, a mí me regañas cuando hago algo mal, ya que prometiste a mi hermano que me cuidarías. Eres como la mamá del Seigaku y Nii-chan sería como el abuelo de Seigaku—Aoi se va mientras se despide.

—¿La mamá del Seigaku?—Oishi dice con una cara de no entender lo que quiere decir.

Aoi durante su entrenamiento no para de girar sobre su propio eje y ya cada 100 giros, acierta donde quiere detenerse 40 veces.

—¡Genial, ya estoy cerca!—Aoi grita emocionada.

Al día siguiente, observa a Oishi, haciendo como si fuera un general y se estuviera ganando el favor de los soldados del batallón.

—Mada mada dane, Oishi-senpai—Aoi le dice y se va para apuntar los datos de los de segundo. Luego se acerca a Ryuzaki.

—Me tengo que ir—susurra.

—¿No quieres ver los partidos de 2 Vs 1 y 3 Vs 1?—pregunta Ryuzaki.

—Sí, pero tengo cosas que hacer—sonríe y se marcha para seguir su entrenamiento. Al llegar a la pista observa a Otori y a Yuuta.

—¿Lista para la segunda parte del entrenamiento?—pregunta Yuuta con una sonrisa.

—Vamos a ver si puedes devolver las pelotas—Otori indica.

Aoi se coloca y Otori empieza sacando, ella llega a la pelota y empieza a girar, golpea la pelota y aunque se para en su sitio, la pelota va afuera.

—¡Una vez más!—Aoi grita.

Están así continuamente, intercambiándose entre Yuuta y Otori. Anochece, y Aoi mira a sus dos amigos en el suelo mientras toma aire.

—Siento que ahora aguanto más tiempo jugando—Yuuta indica.

—Lo de Aoi es increíble...lo ha conseguido...ya puede apuntar a donde ella quiera, sin ningún problema—Otori ríe mientras mira como su amiga cada vez es más inalcanzable.

La dama del tenisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora