Tras el partido contra Alemania, Aoi se queda dormida en el hombro de Sanada. Estaba tan emocionada por el encuentro que no había dormido en toda la noche, y al terminar, el cansancio la venció.
Cuando abre los ojos, está en su cama del hotel. De un salto, camina hacia la puerta. Justo al abrirla, su móvil vibra: es un mensaje de Mifune.
"Ven al hall, quiero presentarte a alguien."
-¿Presentarme a alguien? -se pregunta Aoi, bajando de inmediato.
Allí la espera Mifune, impaciente.
-Entrenador, ¿a quién me quieres presentar?
-Has tardado demasiado. Estaba a punto de ir a buscarte, mocosa. Nos vamos. Esa persona nos espera en una cafetería -dice mientras se encamina hacia la salida. Aoi corre tras él.
Llegan a una cafetería con vista a la costa. Mifune se dirige a una mesa donde hay un hombre alto, de cabello rubio ya canoso y ojos azules, que toma una taza de café mientras contempla el mar.
-Ey, Edwind -saluda Mifune.
-Oh, al fin llegas, Nyudo. Ha pasado tiempo desde la última vez -responde el extranjero con un perfecto japonés.
-Veinte años sin vernos -dice Mifune con una sonrisa, sentándose-. Ella es Aoi Tezuka, de quien te hablé.
-Oh, así que ella es tu mejor obra -dice Edwind con una sonrisa-. Deja que me presente: me llamo Edwind Takamura. Soy mestizo, mitad alemán, mitad japonés.
-Aoi Tezuka. Un placer -le estrecha la mano.
-Edwind y yo hemos sido compañeros de tenis desde que éramos críos. Aunque a los veinte tuvo que retirarse de las pistas -explica Mifune mientras pide un vino para él y un zumo de frutas para Aoi.
-Exacto. Me lesioné, y desde entonces me dedico a enseñar y entrenar jóvenes promesas del tenis por todo el mundo -dice Edwind con serenidad.
-Oh... -Aoi se sorprende, visiblemente emocionada-. ¿Eras bueno?
-Mocosa -interviene Mifune-. Él era como tú. Edwind ha estado buscando, durante años, a alguien que compartiera sus cualidades. Y apareciste tú.
-Espera... ¿Usabas el mismo estilo de tenis que yo? -pregunta Aoi, aún más sorprendida.
-¿Por qué crees que sabía cómo entrenarte? He crecido con este idiota que solo piensa en tenis -dice señalando a Edwind con el dedo.
-No seas malo, Nyudo. Aunque, en eso tienes razón: no podía dejar de pensar en lo divertido que era el tenis -responde Edwind entre risas.
-¡Increíble! Pensaba que era única -exclama Aoi, radiante de emoción.
Edwind sonríe, y luego cae el silencio sobre la mesa.
-Aoi Tezuka, conozco tu debilidad. Yo tenía la misma, y tu hermano la está usando para derrotarte.
-Lo sé... pero aún no la he descubierto -se queja Aoi.
-Es simple, mocosa. Tu punto débil está en tu campo visual. Puedes ver más que los demás, pero como cualquier ser humano, tienes un punto ciego. El problema es que el tuyo es diferente al del resto, y cuando lo encuentran, no puedes devolver la pelota -le explica Mifune.
-Es algo que Nyudo usaba contra mí. Era horrible -añade Edwind-. Pero encontré una manera de solucionarlo... aunque nunca llegué a usarla. Me lesioné antes de poder brillar en el mundo del tenis.
-Vaya... entonces... ¿quieres enseñarme cómo arreglarlo? -pregunta Aoi con curiosidad.
-Sí y no. ¿No te lo contó Nyudo?
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La dama del tenis
FanfictionAoi Tezuka, es la hermana pequeña de Kunimitsu Tezuka. Ella es una fanática del tenis y además como su hermano, es una chica prodigiosa en dicho deporte. Ella conoce a Genichirou Sanada desde que era una bebé porque siempre se iba junto a su abuelo...
