Capítulo 63

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Aoi se está arreglando en su casa, mientras se mira al espejo. Lleva un Yukata de color rosa pálido con flores rojas, el pelo recogido en un moño, con dos mechones cayendo en ambos lados de su cara.

—Nii-chan ¿Qué te parece?—pregunta Aoi mientras da una vuelta sobre su propio eje con una sonrisa.

—Estás muy guapa ¿A qué hora has quedado?—pregunta Tezuka mientras lleva un Yukata de color marrón.

—En uno diez minutos, vendrá a buscarme ¿Y tú a que hora has quedado con los de Seigaku?—.

—Hemos quedado en el templo, en media hora—responde Tezuka mientras espera tranquilamente.

Llega la hora y Aoi abre la puerta al escuchar el timbre. Delante suya está Sanada con un kimono azul marino, tiene el pelo al descubierto.

—A-aoi, e-estás muy guapa—dice tímidamente.

—¡Tú también! ¡Vamos!—Aoi sujeta el brazo de Genichirou con una sonrisa—Vamos, quiero comer comida deliciosa y pasear por los puestos—.

—Claro, vamos—Sanada dice, sonrojado y los dos caminan por la calle, llegan a la puerta del templo donde ya hay muchas personas y empiezan a subir los escalones.

Al llegar escuchan música, ven muchos puestos y ruido de personas caminar por la zona.

—¡Vamos!—Aoi dice con muchas ganas.

Empiezan a ver los distintos puestos donde hay comida y Aoi empieza a detenerse.

—Genichirou, Genichirou ¡Quiero esto!—señala takoyaki.

Compra una caja y Aoi empieza a comerlos a la vez que mira a Sanada—Di a—.

—¿A?—al abrir la boca, Aoi le da de comer a la fuerza  con una sonrisa.

—¿Está rico?—pregunta.

—Lo está—responde con timidez, mientras se pone rojo—Esto lo hacías mucho cuando eramos pequeños—.

—Sí, cuando te sonrojas eres muy mono—Aoi lo abraza con una gran sonrisa. Sanada gira la cabeza y siguen caminando mientras Aoi le sigue dando de su comida. Luego compra algodón de azúcar y llegan a un puesto donde hay que atrapar globos de colores.

—¿Quieres?—pregunta Sanada y ella asiente con una sonrisa.

Sanada se agacha y empieza a conseguir globos de agua.

—¡Eres genial!—Aoi grita mientras lo anima.

Siguen caminando y ahora pasan a un puesto donde hay peces de colores.

—Quiero dos, para que hagan compañía a los que nii-chan me consiguió el año pasado—Aoi indica con una sonrisa.

—¿Cuántos te consiguió tu hermano?—pregunta Sanada.

—Dos en una sola tirada—responde con una sonrisa.

—Yo te conseguiré tres—Sanada dice y solo consigue uno. Aoi ríe al ver que se frustra.

—Con uno me basta, además es precioso—sonríe—Gracias—.

Sanada se sonroja y siguen caminando, escuchan ruido de una pelea y se acercan. Yuuta y Kirihara se están golpeando contra otros chicos mientras Otori intenta poner orden.

—¿¡Qué ha pasado aquí?!—Sanada grita y la pelea se detiene.

—Vice-capitán, Aoi. Estos idiotas estaban amenazando a Otori—le dice Kirihara mientras se quita el sudor.

—Voy a llamar a la policía—Aoi dice y saca el móvil.

—No pienso dejar que llames a la policía—dice uno que se lanza hacia Aoi, pero Sanada lo detiene y de un golpe lo deja noqueado.

La dama del tenisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora