Capítulo 40

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Pov Amy

Desperté sintiendo rayos de sol en mi rostro, Jen no estaba en la cama, me estire pero al momento de mover mis piernas sentí un ligero dolor, era un poco molesto, más cuando me levante y empecé a caminar en dirección al baño, cuando salí del baño donde aproveche y me di una larga ducha me di cuenta que eran las diez de la mañana, me cambie y baje al primer piso en busca de la causante de que este caminando extraño, pero tampoco estaba por ningún lado, fui a la terraza donde me senté disfrutando de la vista, no podía llamarla porque antes de bajar me percate que su celular estaba sobre la mesa de noche, no fue hasta pasados unos minutos escuche la puerta principal cerrarse.

- Estoy aquí – Dije en voz lo suficientemente alta para que se diera cuenta de donde me encontraba.

- Buenos días mi vida – Me saludo con una sonrisa inclinándose para darme un beso.

- Buenos días amor – Respondí recibiendo el beso - ¿Dónde estabas?

- Salí a correr, me llevé algo de dinero porque en el folder que nos dieron vi que había una cafetería a unos cuantos minutos – Hablaba mientras entraba a la sala.

- Espero que trajeras desayuno porque muero de hambre – Escuche una carcajada.

- Creo que eso es algo obvio – Se paró en el marco de la puerta – Ven vamos a desayunar, para luego ir a visitar el pueblo – Me puse de pie, cuando estaba caminando hacia ella vi que sonreía.

- No digas nada.

- Solo iba hacer una observación.

- ¿Ah sí? ¿Cuál?

- Veo que la pasaste bien anoche – Rio.

- Idiota – También reí.

Desayunamos tranquilamente, luego espere que se diera un baño para irnos al pueblo, no tardamos mucho en llegar, era un lugar hermoso y cálido, nos pasamos alrededor de dos horas visitando tiendas y diferentes puestos donde se podían comprar varias cosas, todos eran muy amigables, al ser un pueblo pequeño básicamente todos se conocían y se cuidaban entre sí.

Pero sin duda alguna quien nos robó el corazón fue una señora llamada Sarah que junto a su nieta Lily vendían frutas a los visitantes y recuerdos hechos por la misma Lily para sustentarse en su día a día, a pesar de ser tan humildes su hospitalidad fue inmensa, les habíamos comprado algunas cosas para ayudarlas, yo elegía las frutas mientras Jen que se hizo amiga de Lily casi de inmediato escuchaba sus historias, al momento de irnos Sarah nos escuchó hablar de dónde íbamos a comer y con amabilidad al vernos dudando mucho nos invitó a su casa que no estaba lejos.

- No queremos molestar – Dijo Jen con amabilidad.

- No serán molestia cariño, solo que no será algo muy fino como en los lugares que quizás van – Respondió Sarah.

- No se crea – Le respondí con una sonrisa – A ella le gusta mucho la comida casera, nos la pasamos cocinando la mayoría del tiempo – Dije refiriéndome a Jen.

- Pues le encantara la comida de mi abuela – Dijo Lily uniéndose a la conversación – Mi abuela es la mejor cocinera del mundo.

- ¿En serio? – Pregunto Jen.

- Si – Le respondió Lily orgullosa – Hace el mejor arroz con pollo y frijoles de todo el mundo.

- Tengo que comprobar si eso es cierto – Dijo Jen sonriéndole – Es mi comida favorita.

- Pues vamos solo déjenme recoger el puesto.

- Yo la ayudo – Se ofreció Jen pasándome las bolsas de lo que habíamos comprado.

Quiero conocerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora